¿Cuál es el futuro que quiere Chicago Bulls?

Cuando dijo en junio que se había acogido a su opción de jugador para seguir una temporada más en Chicago por “24 millones de razones” todos sabían, incluso él, que ese contrato no se terminaría cumpliendo. No había motivos reales para ello y afortunadamente para todas las partes implicadas, afición de Chicago incluida, los y Wade acordaron ayer rescindir su contrato.

Wade perdonará ocho de los 23,8 millones de dólares que debería haber percibido por jugar en Illinois durante la temporada 2017-18 a cambio de ganar su libertad y enrolarse en un equipo con aspiraciones al título. A Wade no le interesaba formar parte de un equipo plagado de “chavales de 21 años” como ya recordó el pasado curso. Y precisamente ese es el camino que han tomado los Bulls, aunque no sabemos con qué objetivo.

Antes de la rescisión de Wade llegó la renovación por dos años de Nikola Mirotic —aunque puede considerarse por una sola temporada salvo que Mirotic realice una inesperada progresión este año— y meses atrás se confirmaron las salidas de y . Adiós al proyecto de “los tres alfas” que nació herido de muerte por la alarmante falta de tiro exterior en plena era del triple en la NBA.

La cuestión ahora es saber qué camino va a tomar Chicago. Y no hablamos del presente, sino del futuro. Que este curso es el año cero de la reconstrucción es evidente. Será un milagro que Chicago no termine como uno de los tres peores equipos de una competición de treinta equipos, pero donde debe verse realmente el camino que tomará la franquicia será en junio del próximo año.

Opciones abiertas

Los Bulls tienen comprometidos apenas 35 millones de dólares en salarios para la próxima temporada en cuatro jugadores: Robin Lopez, Cristiano Felicio, Justin Holiday y . Aparte de ellos se espera con total seguridad que se apueste al menos por un año más de Kriss Dunn por 4,2 millones de dólares. Cameron Payne (3,2 millones), Denzel Valentine (2,3), Jerian Grant (2,6) y Bobby Portis (2,5) podrían volver si el club decide ejercer sus económicas opciones de equipo, por lo que aún contando con la hipótesis de efectuar todas esas renovaciones los Bulls aún se situarían con cerca de 50 millones de margen salarial, suficiente para firmar a su jugador de primera ronda en 2018, igualar las ofertas que reciba Zach LaVine y atraer a una estrella. O dejar marchar a LaVine y tratar de juntar a dos All-Stars.

El caso es que los Bulls han hecho limpieza y se han quedado con un panorama ideal para el futuro: tras una sola temporada de tanking habría posibilidad de volver a playoffs al año siguiente si los jóvenes se desarrollan bien, se elige un novato de impacto en el Draft de 2018 y se apuesta por jugadores contrastados en el mercado de agentes libres del próximo verano. Hay mimbres y hay opciones.

Las dudas

Pero las dudas acerca del proyecto deportivo en Chicago son enormes. Se apostó por un trío formado por Butler, Wade y Rondo a pesar de que cualquier aficionado y analista intuía que no podrían llegar muy lejos juntos en un mismo equipo; se traspasó a y el puesto de base fue un circo durante todo un año; se vendió la elección de segunda ronda del Draft de 2017 a Golden State y el jugador que puede salir de esa operación, , tiene a muchos expectantes.

¿Qué quieren en Chicago? ¿Mantener la franquicia y seguir recibiendo beneficios de decenas de millones de dólares anuales o aparte de ganar dinero también interesa construir un equipo ganador lo antes posible? Después de haber visto como se acababan las opciones al título con las lesiones de Derrick Rose y tras decir adiós a una estrella de la NBA como Jimmy Butler, esta oportunidad de empezar de cero no debería ser desaprovechada por una histórica franquicia.

En nueve meses, con más de 50 nuevas derrotas en el registro, sabremos de verdad cuál es la apuesta de los Bulls.