El debate: ¿deben estar los jugadores por encima del entrenador?


Está siendo especialmente difícil el desenredar la maraña de informaciones contradictorias que está viendo la luz en torno a la salida de Kenny Atkinson de los Nets. Incluso observando la situación desde un prisma muy general, el momento exacto en el que se concretó su desvinculación pilló a todos por sorpresa. Desconcertante, como mínimo, teniendo en cuenta que la franquicia neoyorquina se encuentra muy cerca de cerrar su aparición en los playoffs a pesar de la ausencia de sus dos máximas estrellas.

Parece evidente que la decisión tuvo mucho más que ver con la planificación a largo plazo que con el rendimiento actual de un equipo lastrado por las lesiones. El juego del equipo este curso, por muy irregular que haya sido, no ha expuesto ninguna peculiaridad o defecto tan preocupante como para poner en tela de juicio la labor de Atkinson. Incluso fue capaz de situar a los Nets como una de las diez mejores defensas de la NBA pese a la escasez de defensores individuales de alto nivel. Se suponía, pues, que el verdadero examen de Kenny no llegaría hasta que todo el equipo estuviera al completo.

Previamente, Atkinson hizo todo lo que se le podría haber pedido a un entrenador encargado de otorgar una identidad a un equipo sin rumbo. Ayudó a fomentar el crecimiento de un equipo que nadaba entre los escombros tras aquella desastrosa operación con los Celtics. Jugadores como Spencer Dinwiddie, Joe Harris y D’Angelo Russell alcanzaron una nueva dimensión bajo su tutela, mientras el equipo sumaba en diversión, disciplina y rendimiento colectivo. Una evolución que alcanzó su clímax este verano con las incorporaciones de Kevin Durant y Kyrie Irving. La guinda del pastel que el general manager Sean Marks y él mismo habían elaborado durante los últimos años.

Sin embargo, ese mismo dúo estelar es el que podría haber precipitado la ruptura de una relación idílica hasta el momento. Según una información de The Athletic, Kevin Durant y Kyrie Irving no querían que Atkinson siguiera al frente del banquillo. La misma información sugiere que “otros jugadores también comenzaron a cuestionar a Atkinson” pese a que DeAndre Jordan, supuestamente también en el ajo, negó la implicación de las estrellas del equipo en la decisión. Un DeAndre al que tampoco le gustó ser relegado al rol de ‘5’ suplente a favor de Jarrett Allen. Curiosamente, un puesto que ha recuperado ahora con Vaughn en el banquillo.

Sean Marks fue más diplomático pero sus palabras se ahogan en el pozo de la ambigüedad.  El general manager insistió en la postura de que los jugadores no tuvieron nada que ver mientras, a su vez, reconocía que el técnico había perdido autoridad dentro del banquillo. Así, su “ambos hemos acordado separarnos” es más bien un eufemismo formal de “aquí sobra alguien y normalmente suele ser el entrenador”. No obstante, desde Yahoo Sports aportan un matiz diferente pues sugieren que fue el propio Atkinson el que más presionó para desvincularse del equipo porque “no quería entrenar a Durant e Irving en base a lo que ha visto esta temporada.” Vamos, que si Durant e Irving quisieran que Atkinson fuera su entrenador, este seguiría en Brooklyn.

Como jugador, el individualismo de Irving chocó desde un primer momento con los principios ofensivos del sistema de Atkinson, más orientado a la circulación del balón y el reparto de responsabilidades. Rápidamente se hizo evidente que ambas partes entraban en conflicto y los buenos resultados de los Nets tras la lesión de Irving ratificaban esta situación. Las palabras de Atkinson así lo atestiguaban: “no estamos jugando a nada.”

Previamente, según una información de ESPN, el propio Irving se había negado a participar en las pruebas de recolección de datos biométricos de los Nets celebradas durante un pequeño campamento de pretemporada. Probablemente, un primer episodio sobre el que se comenzaría a escribir la crónica de una muerte anunciada. La del propio Kenny Atkinson.

Quizá algunos ya preveían el desenlace, aunque no tan pronto. La llegada de Durant e Irving y la contratación de DeAndre Jordan, amigo de ambos, sugería la transformación de los Nets desde un equipo orientado al desarrollo a uno construido para servir a las exigencias de sus jugadores de más alto perfil. Por encima de cualquier otra cosa o de otro alguien. Incluido su entrenador.

El propio Atkinson contribuyó a dicha conclusión. Ambas estrellas eran incompatibles para su sistema y la dinámica presentaba una esperanza de vida tan corta que ni siquiera vio sentido prolongar su estancia hasta la conclusión de la temporada.

Queremos saber tu opinión

No ha sido la primera vez ni será la última que ocurre algo similar. Sin irnos más lejos, hace apenas unas semanas John Beilein abandonaba Cleveland a causa de la inexistente química existente entre el vestuario y él. Los mismos Cavs habían sido protagonistas en 2016 tras despedir a David Blatt pese a presentar el mejor récord del balance por aquel entonces. Una decisión, sugerían los rumores, debido a las presiones procedentes de LeBron James y su agente Rich Paul. El empoderamiento de los jugadores es una de las bases sobre las que se está construyendo la nueva NBA pero, ¿a cualquier precio?, ¿deberían estar los jugadores por encima de sus entrenadores y tener más poder que estos?

Estamos encantados de poder conocer tu postura al respecto. Déjanos tu opinión en la caja de comentarios. ¡Te leemos!

(Fotografía de portada de Emilee Chinn/Getty Images)


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