Houston, tenemos un problema: el interés en Westbrook es mínimo


¿De eterno candidato al anillo al rincón del ostracismo? Houston puede hacer en breve uno de los viajes más duros que se pueden vivir en la NBA. Van años de éxitos –sin anillo–, de aplausos, de disfrute, de actuaciones históricas con James Harden poniendo la firma, de momentos en los que incluso tuvieron contra las cuerdas a los Warriors –ese 3-2 arriba en las finales del Oeste de 2018–. Todo eso puede saltar por los aires en breve. A estas alturas de la película ver a Harden abandonando los Rockets parece una pseudo realidad a la espera de confirmar fecha y hora. Ver a unos Rockets en modo reconstrucción está cerca.

Que Houston conseguirá mucho por Harden es una obviedad. Aunque todos sepamos que desea cambiar de equipo –ha rechazado una extensión de dos años y 103 millones de dólares con la vista puesta en Brooklyn– el valor comercial del MVP de 2018 sigue siendo enorme. Esperen más de un talento emergente y una lluvia de picks del draft. Pero… ¿y después?

Cuando La Barba abandone el barco los Rockets aún tendrán un problema de tres años y 131,5 millones de dólares con nombre y apellido: Russell Westbrook. El MVP de 2017 aterrizó en Texas en verano de 2019 a cambio de Chris Paul como una última apuesta para ir por un campeonato. Por momentos funcionó. Poco antes de la suspensión de la competición Russ mostró su mejor versión abandonando prácticamente el triple, minimizando sus pérdidas y mostrándose como un gran complemente para Harden. Tal percepción volvió a tornarse en nubarrones en la burbuja. Una inoportuna lesión lastró al base, quien no pudo mostrar su mejor versión hasta ver cómo llegaba la eliminación ante Lakers por 4-1.

Hasta ahí ha podido llegar la aventura del proyecto. Adiós a Mike D’Antoni. Adiós a Daryl Morey. Posible adiós a James Harden y Russell Westrook en el disparadero para convertirse más pronto que tarde en pasado de los Rockets. Desde ESPN no han dudado en señalar que incluso antes de que saltase la ‘alarma Harden’ en las oficinas ya se estaban moviendo para dar salida a Westbrook. Han hecho llamadas, han buscado un buen acuerdo y el resultado ha sido literalmente estéril. Interesados hay, pero pocos y no al nivel que desean en Texas.

La sensación en la NBA es que en estos momentos quedarse con Russell Westbrook no es un buen negocio. ¿Un favor a Houston? No tanto, pero de cualquier modo no se trata de un activo que merezca un gran esfuerzo. Fuentes de The Ringer han recalcado que el interés en el base es mínimo. Houston Chronicle explica que no hay muchos pretendientes. Pocas opciones y sin que ninguna de ellas esté convencida de ir de verdad a por Westbrook. Ese es el panorama para un jugador capaz de promediar un triple-doble en tres campañas consecutivas…

La oferta de Knicks

El panorama es oscuro, pero al fondo se ven algunos claros. New York Knicks es uno de esos equipos que se han movido con la idea de incorporar a Westbrook. Desde la Gran Manzana necesitan iniciar un nuevo camino, uno con el que devolver la ilusión a sus aficionados. A sus 31 años (cumple 32 en breve) puede no ser esa pieza joven que te haga vislumbrar éxitos a largo plazo, pero sigue siendo un MVP, uno que ha demostrado que puede rendir al nivel de los mejores aunque se mantenga la duda sobre si su mentalidad es la adecuada para un equipo ganador.

Con tal contexto Leon Rose habría puesto sobre la mesa un paquete que incluiría a Julius Randle, Bobby Portis, Dennis Smith Jr. y el pick 27 del draft de 2020. La oferta ha sido insuficiente. Randle es un jugador que vive con una continua duda sobre si será capaz de convertir sus buenos números en realidades para su equipo. Portis supondría liberar espacio salarial. La carrera de Dennis Smith Jr. parece atascada y un número 27 tampoco aporta demasiado en principio (existen los robos del draft). Este puede ser un buen ejemplo de lo que hemos definido desde el minuto uno como ‘interés mínimo’. ¿Pueden mejorar la oferta? Por supuesto; tanto como plantarse con la misma.

Clippers, una opción rocambolesca

Suena muy complicado, por no decir casi utópico. Brandon Robinson de Heavy señalaba hace días que los angelinos podrían ir tras los pasos de Westbrook. Esta opción iría ligada en principio a dar salida a Paul George rumbo a Houston, algo que sí encajaría quizás para los Rockets, que están intentando que el adiós de sus estrellas no deje un solar. La cuestión es que la única petición de Kawhi Leonard de cara a la campaña venidera parece chocar frontalmente con lo que supondría Westbrook. Leonard quiere un base creador de juego y éste no puede estar más lejos de ese perfil; es más, Rajon Rondo se señala con la opción más clara para los Clippers llegados a este punto.

Con los californianos vistos como una ventana entornada a punto de ser cerrada, otras más del estilo de los Knicks ganan peso para ser finalmente las que protagonice la despedida de Westbrook. Hablamos de Charlotte Hornets. Los comparamos a los neoyrquinos porque ciertamente son dos conjuntos que no tienen una referencia en su roster, un jugador claro al que agarrarse para construir. Tanto para unos como para otros supondría quizás el camino más corto para pelear ya en la campaña 2020-21 por ser equipo de playoffs, que visto el deambular de ambos en los últimos años no suena ni tan mal.

Un contrato duro y algo más

Westbrook es un jugador espectacular. Hacer un buen vídeo de highlights en cualquiera de sus temporadas nos será sencillo. Pero… ¿se ha quedado en fuegos artificiales? Con el adiós de Kevin Durant dio un paso al frente que lo llevó a las mencionadas campañas de triple-doble. Fue una hazaña enorme, algo nunca visto; la cuestión es que parece pesar más el hecho de que deba cobrar 131,5 millones en los tres próximos años y que nunca se le haya visto como un jugador hecho para ganar.

Como decíamos, una vez se marchó KD sus números se dispararon, pero en cada una de esas campañas la caída llegaba en unos playoffs que le mandaban para casa a las primeras de cambio. Tres eliminaciones consecutivas en primera ronda con los Thunder le contemplan. Por si ese dato fuese poco, tiene fama –se la ha ganado– de jugador con poca cabeza; tan capaz de regalarte una victoria con la que ni soñabas como dilapidar cualquier partido que parecía en el bolsillo. En playoffs, en la búsqueda de un anillo, se exige regularidad, seguridad. Si a estas alturas Russ hubiera mostrado esa madurez –en Houston lo pareció durante un mes– podría tener abierta casi cualquier opción en la NBA. La realidad es otra bien distinta.

(Fotografía de Kevin C. Cox/Getty Images)


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