¿Por qué los Knicks deberían conseguir a Russell Westbrook?


¿Por qué los New York Knicks deberían conseguir a Russell Westbrook? El motivo podría resumirse en una sola palabra: ilusión. Esa ilusión machacada a golpes durante las últimas dos décadas en las que solo han alcanzado los playoffs en cinco ediciones (2001, 2004, 2011, 2012 y 2013).

Ahora mismo Westbrook parece un jugador defenestrado. De sus temporadas a nivel de MVP han pasado a tacharle de jugador sobrevalorado, de sobrepagado, de castigado por sus lesiones y de avanzada edad (32 años). Por poner un ejemplo: tiene tres menos que Chris Paul, y no veo tantas críticas a la supuesta llegada del jugador de Oklahoma City Thunder.

Los New York Knicks ahora mismo están en terreno de nadie. Con promesas a medio hacer (R.J. Barrett y Mitchell Robinson), un número 8 del Draft que, con suerte, les reportará un base de garantías (Killian Hayes/Tyrese Haliburton), y una serie de veteranos en plantilla que son apetecibles para el resto de rivales, puesto que no tienen totalmente garantizado su próximo salario (Taj Gibson, Wayne Ellington, Elfrid Payton y Reggie Bullock).

La llegada de Leon Rose como presidente de operaciones supone abrir una nueva etapa en complicada gestión de James Dolan. El que fuera agente de representación tiene mucho que decir, y contactos no le van a faltar en sus futuros movimientos. Unos movimientos que de momento poco conocemos, ya que se ha mostrado muy cauto en sus palabras.

Lo que sí sabemos es que se ha rodeado de su gente de confianza, tales como William Wesley en la gerencia, y de Tom Thibodeau en las labores de banquillo. Esto supone un primer paso para establecer (por fin) una cultura ganadora que permita atraer nuevamente a las estrellas de la NBA. Estrellas que no han querido jugar en Nueva York, tales como LeBron James, o más recientemente los casos de Kevin Durant e Kyrie Irving que se marcharon a Brooklyn.

Al citado Rose se le presentan dos caminos. El primero y más costoso: el desarrollo de los jóvenes valores que ya atesoran e intentar arañar ciertas victorias. O bien el segundo y a priori más sencillo: arriesgar en operaciones de mercado como Russell Westbrook, quien habría reclamado su salida de Houston Rockets, y podría no ser el único, ya que los Nets habrían presentado una oferta mareante por James Harden.

A mi parecer el movimiento por Westbrook sería el primer paso para instaurar la primera piedra de un proyecto ganador. El base cuenta con el carácter y personalidad para dirigir a los Knickerbockers y no amedrentarse ante la presión mediática. Además, no olvidemos que el año pasado promedió un 27-7-7 al lado de Harden. Palabras mayores. ¿Y qué supondría la llegada de Broddie? Que otros agentes libres quieran unirse al proyecto. ¿Un par de ideas? Joe Harris o Danilo Gallinari.

El coste de la operación

Hablemos de números. A Westbrook le restan por delante dos años de contrato garantizados más una opción de jugador que hacen un total de 132 millones de dólares en tres cursos. ¿Mucho dinero? Sí. Pero es el precio de una estrella actual; el de un jugador que ha triunfado en Oklahoma City Thunder durante diez largos años; y que ha conseguido promediar un triple-doble en dos campañas consecutivas, no lo olvidemos.

En el supuesto trueque a convenir se ha estudiado un posible traspaso formado por Julius Randle, Frank Ntilikina, Kevin Knox y futuras rondas del Draft a convenir, incluido el próximo pick 8 de 2020.

La gerencia de Houston obviamente tiene que darle el visto bueno a la operación. O bien rebatirla e intentar incluir otras piezas, véase a Taj Gibson, Wayne Ellington, Reggie Bullock o los 15,75 millones que dejará libres el bueno de Bobby Portis (team option), e incluso convencer a un tercer o cuarto equipo en la operación.

(Fotografía de portada: Maddie Meyer/Getty Images)


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