La otra cara del cierre de mercado: los equipos que no se movieron


Este jueves se cerró el mercado invernal en la NBA. Un día en el que se condensan gran parte de los movimientos y las operaciones que ocurren a lo largo de la temporada y que en esta ocasión tuvo dos grandes protagonistas: D’Angelo Russell y Andre Drummond. Un total de 14 franquicias han realizado algún movimiento en las últimas semanas con cerca de 50 jugadores involucrados. Como en todo trade deadline, existen franquicias que se han movido mejor y otras peor, fruto de necesidades y contextos distintos.

En esta ocasión, os presentamos un artículo a modo de análisis y reflexión sobre todo lo que acontece y ha girado alrededor de esos otros equipos que, pese a haber copado gran parte de la rumorología de la NBA en los últimos meses, finalmente no han protagonizado ninguna operación.

¿Hasta qué punto han perdido los Lakers?

Todo es relativo en la ciudad de Los Ángeles. Depende de la perspectiva desde la que se mire. Y del punto de partida. Los Lakers siguen en lo más alto de la Conferencia Oeste pero el cierre del mercado les ha devuelto una dolorosa bofetada cuyas consecuencias más fatídicas pueden llegar a partir de abril.

Los Clippers incrementaron aún más su artillería de guerra con la adquisición de Marcus Morris, una pieza codiciada por los de Frank Vogel. Por otro lado, Pat Riley fue lo suficientemente rápido e ingenioso como para protagonizar un acuerdo con los Grizzlies a través del cual se hicieron con Andre Iguodala, otro de sus deseos. Paralelamente, los Pistons enviaron a Drummond a Cleveland pero se cerraron en banda con Derrick Rose. Los Lakers siguen siendo los mismos que a inicios de temporada, mientras que algunos de sus principales rivales se han reforzado.

Rob Pelinka consideró seriamente el traspaso de Kyle Kuzma, pero su bajo salario dentro de la escala de rookies dificultó cualquier tipo de operación. Igualar los 17,2 millones del contrato de Iguodala, los 15 millones del de Marcus Morris o los 7,3 millones del de Rose suponía incluir alguna otra pieza en el trato. Una opción inconcebible para un equipo, precisamente, poco profundo y con necesidades muy concretas.

Por ejemplo, los Lakers habrían tenido que añadir a Danny Green para completar los traspasos de Iguodala o Morris. Por este último, el paquete podría haber incluido a Kuzma, Cousins, Cook y Daniels, pero los Knicks estarían obligados a crear tres espacios en su roster para poder completarlo. Sin embargo, los neoyorquinos querían mucho más: Kuzma, Green y dos futuras rondas. Pelinka rompió rápidamente las negociaciones.

Ahora, los Lakers tan solo podrán apelar a los agentes libres o a aquellos que sean cortados. Darren Collison se presenta como la opción más viable. En el partido ante los Rockets se le pudo ver en la primera fila del Staples Center junto a Jeannie Buss. Otras opciones que se barajan son las de J.R. Smith, Jeff Green, Trey Burke o Jamal Crawford. No sabemos si será suficiente para vencer a los Clippers en unas hipotéticas Finales de Conferencia. La plantilla está más unida que nunca pero el legado de Kobe Bryant corre peligro. De momento, la partida tiene pintados los colores blanco, azul y rojo.

Danny Ainge y la búsqueda de la oferta perfecta

La rotación interior de los Celtics ha estado bajo un riguroso escrutinio durante toda la temporada. Quizá el único pero a lo largo de la misma, por lo que era razonable apostar fuerte en las últimas horas del mercado. En cambio, no hicieron ningún movimiento. Salvo por los Heat, ninguno de los mejores equipos del Este creyó necesario reforzarse.

En una entrevista para el programa de radio The Sports Hub’s Toucher & Rich, Danny Ainge explicó su lógica de actuación. “Es muy simple, no hubo ningún buen trato que hacer. No puedes decir ‘Necesito hacer este trato y hacer lo que sea para lograrlo’. Así no es cómo funciona esto. Hemos hecho muchas operaciones a lo largo de los años. No tenemos miedo a movernos. Estuvimos muy ocupados durante las últimas semanas en conversaciones con varios equipos pero nunca hubo realmente un acuerdo que pensáramos que fuera un buen trato.”

Ainge reconoció que entablaron conversaciones con hasta diez equipos antes del trade deadline. Durante las últimas horas, el mayor rumor giró en torno a Davis Bertans, pero las exigencias procedentes de Washington eran demasiado altas en consideración del general manager de los Celtics.

Sin nada lo suficientemente apetecible, todo apunta a que la plantilla se mantendrá inalterable hasta verano después de que desde The Athletic hayan informado que la intención final de los Cavaliers no será la de cortar a Tristan Thompson, quien había sido vinculado a la franquicia de Massachusetts. El propio Ainge afirmó que es optimista al respecto de las posibilidades del equipo y afirmó que pueden ganar el campeonato con su plantilla actual.

Los Celtics carecían de contratos intermedios con los que acometer sus necesidades interiores y Danny Ainge rechazó toda oferta que incluyese a Marcus Smart. El directivo priorizó la química del equipo sobre la contratación de un center de garantías. Una decisión con sentido que puede convertirse en arrepentimiento en un posible enfrentamiento contra Joel Embiid y sus 76ers en post-temporada. Ainge es muy astuto y cauteloso, pero crear un equipo campeón precisa de decisiones con gran dosis de riesgo en las que hay que poner sobre la mesa alguna de tus mejores piezas. Es posible que ‘la oferta perfecta’ no llegue nunca y, para entonces, puede ser demasiado tarde.

Victor Oladipo es suficiente

Que los Pacers no hayan movido ni un dedo no debería suponer ninguna sorpresa. Pese a los rumores de las últimas semanas, parecía poco probable que terminaran dando salida a Myles Turner. Menos ahora que han conseguido completar una simbiosis casi perfecta en el juego interior junto a Domantas Sabonis. Y tampoco es que a Chad Buchanan le gusten demasiado los movimientos improvisados en plena temporada.

“Trabajamos muy duro antes de sentarnos a fichar a un jugador”, explicó Kevin Pritchard, presidente de operaciones, al periodista Alex Kennedy. “Tratamos de hablar con ellos y comprobar nuestras sensaciones. Queremos hacernos una idea de si realmente se ajustan a largo plazo.” Una cultura que los Pacers resumen en tres conceptos bien definidos: unión, resistencia y confianza.

Una filosofía que inunda todos los estratos de la organización y que explica a la perfección la decisión de no prender la mecha durante el cierre del mercado. Así, el traspaso de Turner perdía todo sentido, ¿cómo se supone que iban a reemplazar a un tipo de 211 centímetros de altura y 224 de envergadura, capaz de proteger con solidez el aro y anotar con efectividad desde el perímetro?

Sin duda, la mayor adquisición ha sido la de Victor Oladipo. Los Pacers se las han ingeniado sin él no solo para sobrevivir en la Conferencia Este sino para asentarse en la zona noble de la misma. Poco a poco, el escolta está completando su reincorporación al equipo y su restricción de minutos es cada vez menor. Con los deberes hechos, el principal objetivo de Nate McMillan hasta final de la temporada regular es asegurar su completa adaptación física y al sistema, principalmente en lo que a la coexistencia pacífica con Brogdon se refiere.

La perspectiva importa. Los Pacers no están en la misma posición de Miami, quienes buscaron a toda costa la manera de mejorar su plantilla, pero tampoco desesperados como para ejecutar una operación desesperada como la de los Pistons. Tienen recursos suficientes como para hacer daño a cualquier equipo del Este y solo necesitan trabajar su defensa para poder optar a cotas mayores en playoffs. Las decisiones sobre una remodelación de la plantilla pueden esperar hasta julio.

Los Thunder no tienen prisa

Al comenzar la temporada, los Thunder apuntaban a equipo netamente vendedor pero un récord inesperado de 31-20 cambió por completo la perspectiva con bastante rapidez. Aún así, las negociaciones se prolongaron hasta última hora del jueves, sin llegar a fructificar. No era necesario arriesgar.

Según el periodista Kevin O’Connor de The Ringer, los Heat intentaron a toda costa cerrar la incorporación de Danilo Gallinari. Pat Riley ofreció al italiano una extensión de contrato por dos temporadas y una team option para la tercera con el fin de no comprometer excesivamente la estabilidad financiera de la franquicia. Sin embargo, Gallinari rechazó la propuesta con el fin de obtener un contrato más suculento en verano, echando por tierra el interés de Miami.

En cuanto a Schröder, la oferta procedente de los Lakers no fue lo suficientemente buena, según el periodista de ESPN Dave McMeniman. Solo un partido y medio separa del cuarto puesto del Oeste a unos Thunder que, tras convertirse en la gran sorpresa positiva de la temporada, quieren comprobar hasta dónde son capaces de llegar con todas sus piezas actuales. Del mismo modo, al internacional alemán le resta todavía un año más de contrato, por lo que Sam Presti tuvo en todo momento la sartén por el mango. ¿Por qué traspasarlo ahora que todo está funcionando y no esperar a la próxima campaña?

Otro contrato a finalizar que no hubiera lastrado de manera alguna las aspiraciones deportivas del equipo era el de Andre Roberson. El alero no disputa un partido desde el 27 de enero de 2018. Una rotura del tendón rotuliano de su pierna izquierda lo ha mantenido en el dique seco desde entonces y la fecha para su regreso sigue siendo un misterio. Roberson es expiring y su contrato podría haber sido fácilmente asumido por equipos como Pistons, Knicks, Bulls, Warriors o Hawks. Un movimiento nulo en cuanto a la adquisición de jugadores pero que hubiera permitido abrir un hueco más en la plantilla para intentar pescar a alguno de las piezas que sean cortadas de aquí hasta el 1 de marzo.

Hubiera sido muy interesante ver a Oklahoma City tomando una postura mucho más agresiva. En verano tendrán una nueva oportunidad de cerrar algún negocio. Eso sí, tendrán dinero y piezas que poner sobre la mesa pero nadie interesante en quien utilizarlos. Amparados en las numerosas rondas del draft de las que disponen y los jóvenes emergentes presentes, la espera será de todo menos dolorosa.

La indecisión de los Spurs

Las decisiones tomadas por la gerencia de San Antonio durante el último año han sido más que cuestionables. Primero fue el fiasco de la agencia libre tras el plantón de Marcus Morris y después un traspaso a tres bandas por el que enviaron a Davis Bertans a Washington a cambio de DeMarre Carroll, quien apenas ha jugado este curso. Por otro lado, Dejounte Murray y Derrick White, llamados a liderar el backcourt de futuro del equipo, apenas han coincidido en pista lo suficiente como para conocerse, entenderse y producir.

La plantilla envejece a ritmo vertiginoso. LaMarcus Aldridge cumple 35 años en julio, DeMar DeRozan por sí mismo es insuficiente y ninguno de los jóvenes presenta los mimbres suficientes para liderar el proyecto. Los Spurs pueden quedarse sin playoffs por primera vez en 22 años. Y lo peor no es eso, sino la completa incertidumbre alrededor de cuál es el plan a seguir. La apuesta por el mid-range ha finalizado. Los Spurs están atrapados en un punto muerto, sin tendencia natural ni inercia hacia ninguna parte.

El mal balance de esta temporada tampoco ha servido para que la gerencia asuma una actitud proactiva y tome las riendas en los últimos días del mercado. De nuevo, ningún movimiento. La paciencia es una virtud y en San Antonio han sabido explotar el proyecto mejor que nadie en estas últimas dos décadas. Pero los tiempos cambian, la NBA evoluciona y es hora de tomar una decisión importante.

Duele decirlo pero estos Spurs no presentan una base sólida de éxito para mantener su ritmo competitivo. Los años de Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili se han extinguido. Por primera vez, apostar en contra de Gregg Popovich puede devolver ganancias. Muchos rumores coparon los medios y otras tantas posibilidades sobrevolaron la ciudad del Álamo. Aldridge, DeRozan, Gay, Mills, Belinelli, White, Lyles, Forbes… Ya sea intercambiando jóvenes por veteranos, veteranos por jóvenes o piezas por rondas, algún movimiento se hubiera agradecido. Sin embargo, Brian Wright optó por sentarse en el sillón de su oficina sin hacer nada y aceptó un destino incierto y sombrío. Sin capacidad de reacción.

La encrucijada en la cabeza del directivo fue importante. Por un lado, existen informaciones que sugieren que hubo ofertas pero que Wright no quiso desprenderse de los jóvenes del equipo. Por el otro, prescindir de Aldridge o DeRozan suponía decir adiós a la post-temporada. Una u otra decisión exigía cierta dosis de riesgo. Finalmente, se impuso la cautela más absoluta y exasperante.

No todo es malo, por supuesto. Existe talento y juventud, con ocho jugadores de la actual plantilla que cuentan con menos de 26 primaveras. Una base sobre la que crecer y construir, aún sin estar a la altura de tiempos mejores. Con Popovich todo es posible pero quizá ha llegado la hora de aceptar que nada dura para siempre y que es hora de mudar. Incluso la dinastía de los Spurs.

Al ritmo de Zion Williamson

El retorno de Zion Williamson ha cambiado por completo el panorama en Nueva Orleans. Comenzaron el curso muy mal pero ahora solo cinco victorias les separan de la octava posición del Oeste, un margen complicado pero asumible. La defensa, que había sido desastrosa en los primeros meses de competición, se ha situado como la décima mejor de la liga desde el debut de Zion. Así, los Pelicans no se han visto en la necesidad de realizar ningún movimiento con el fin de comprobar hasta dónde es capaz de llegar este grupo.

Jrue Holiday había despertado el deseo de numerosas franquicias, entre ellas los Heat. La mecha había sido encendida el pasado mes de diciembre, cuando Marc Stein, periodista del New York Times, sugería que la franquicia había puesto al base en el mercado. Una noticia que fue desechada rápidamente por el vicepresidente David Griffin, pero que no pudo evitar la oleada de rumores que se ha producido desde entonces.

El temor se instauró entre los aficionados, quienes apenas un año atrás habían vivido una situación muy parecida con Anthony Davis. Finalmente no hubo traspaso. Y como informó Adrian Wojnarowski, solo hubiera sido posible de “llegar una oferta irrechazable.” Y hay otro dato importante. Holiday podría convertirse en agente libre en 2021 si rechaza su player option, por lo que su contrato será más atractivo para otros equipos la próxima temporada. ¿Los motivos? Tres: ser adquirido para liberar espacio salarial con el propósito de cazar a alguno de los peces gordos del verano de 2021 (entre ellos Antetokounmpo), ser usado a su vez como moneda de cambio o renovarlo y fortalecer el roster.

Porque el mercado de agentes libres en este 2020 se presenta insulso y estático. Pocos jugadores disponibles. Y la vía de actuación de los Pelicans se limitará a dos opciones principales: apostar por la renovación de Brandon Ingram o pujar por alguno de los pocos interesantes agentes libres disponibles, entre ellos Drummond, Harrell o VanVleet. Pocas franquicias disponen del margen salarial suficiente para acometer nuevas firmas, por lo que en el Smoothie King Center podrían rascar algo interesante.

Algún otro movimiento al margen de estas dos opciones sería una sorpresa. Priorizar la renovación de Ingram se presente como la más lógica y viable, teniendo en cuenta su sobresaliente temporada. A partir de ahí, crecer y crecer. Talento hay. Jóvenes, también y muy buenos. Y tiempo, casi, casi todo el del mundo.

El verano en el horizonte de Charlotte

Después de un gran número de especulaciones, los Hornets no protagonizaron ningún movimiento antes de la fecha límite de traspasos por segundo año consecutivo. Los aficionados tenían muchas expectativas puestas en el trade deadline, pero el teléfono de las oficinas no devolvió ninguna propuesta interesante. Tampoco era fácil.

Es muy posible que Mitch Kupchak no quisiera poner en peligro los casi 50 millones de dólares con los que contarán este verano cuando finalicen los contratos de Bismack Biyombo, Marvin Williams y Michael Kidd-Gilchrist. No significaba esta postura que no estuvieran dispuestos a moverlos, pero no a cualquier precio. Ahora, los dos últimos han sido cortados y en 2021 podrán escapar del infierno económico autoimpuesto cuando también concluyan los acuerdos de Nico Batum y Cody Zeller.

Después de un prometedor inicio de campaña, los Hornets han caído al pozo de la Conferencia Este. Aún así, han superado las expectativas de muchos aficionados y han conformado un núcleo de jugadores jóvenes muy interesantes. La irrupción de Devonte Graham ha hecho menos dolorosa la salida de Kemba Walker, mientras que el talento de P.J. Washington, Malik Monk y Miles Bridges reclama una mayor atención.

La última vez que los Hornets efectuaron un movimiento durante el trade deadline fue un 2018, cuando adquirieron a Willy Hernángomez desde Nueva York. Desde entonces, el récord de Mitch Kupchak es 0-2. Un carácter completamente opuesto al de su etapa en Los Ángeles. En Charlotte, los únicos movimientos importantes han sido a través del draft. Ahora, los aficionados solo pueden esperar a que Kupchak esté barajando sus cartas a la espera de una jugada maestra en verano. ¿Irá a por Andre Drummond?

Canadá vuelve a aspirar a todo

Los Raptors siguen adelante mientras demuestran que la teoría que sugiere que si un equipo no se refuerza pierde de vista al resto es completamente falsa. Mantener la competitividad no es sinónimo de realizar movimientos y en Canadá han hecho las cosas muy bien en los últimos años. En silencio, con seguridad y las ideas bien claras. Sin prisa pero sin pausa, haciendo fácil lo difícil y hallando petróleo donde otros solo ven barro. Es esta ética de trabajo en las sombras, liderada magníficamente por Masai Ujiri, la que ha permitido a los Raptors mantenerse en la élite tras conquistar su primer campeonato.

Con los deberes hechos con antelación, en las oficinas de Toronto decidieron presenciar el trade deadline desde fuera. Las pocas dudas o flecos por arreglar habían sido solventados por sí mismos fruto de las inclemencias y los imprevistos de una larga y dura temporada. La gran cantidad de lesiones que han sufrido los Raptors desde octubre obligó a Nick Nurse y su cuerpo técnico a exprimir el máximo su experimentación y la creatividad con el fin de mantener la competitividad. Rondae Hollis-Jefferson, Chris Boucher, Patrick McCaw y Terence Davis, jugadores llamados a pelear por los minutos de la basura, recibieron una oportunidad inmejorable para asumir mayores retos que han superado con solvencia.

Esto ha permitido un mimetismo y una capacidad de adaptación envidiables. En un abrir y cerrar de ojos, un quinteto pequeño y rápido sustentado en la velocidad del trío Lowry-VanVleet-Davis da paso a otro de mayor músculo y envergadura con Ibaka, Siakam y Gasol sin ningún tipo de repercusión negativa si la ocasión lo requiere. Se han vuelto expertos en ello por necesidad pero huyendo en todo momento de un sistema incapaz de implementar. Nick Nurse no tiene miedo en probar nuevos enfoques y los resultados le respaldan. Los Raptors han logrado mantenerse en la élite de la Conferencia Este e irán nuevamente a por todas. Y con todo, como demuestra el hecho de no haber usado ni a Marc ni a Ibaka como monedas de cambio pese a ser expirings.

Curiosamente, esta escena de inmovilidad presenta una gran virtud: sin nuevas piezas que incorporar no se requiere ningún tipo de adaptación. Y los Raptors tienen una plantilla lo suficientemente profunda y versátil como para hacer frente a equipos muy físicos y rocosos como los Lakers y los Bucks, u otros más dinámicos y ágiles como Indiana y Miami.

Para entenderlo del todo bien, no hay más que remitirnos a las palabras de Bobby Webster, general manager de los Raptors, tras el cierre del mercado el pasado jueves. “Queremos lograr el equilibrio correcto. Tenemos que pensar en la construcción y el futuro del equipo. Pero también respetando lo que ha hecho este equipo, lo que hicieron el año pasado y lo que está haciendo este. […] Estamos en la segunda posición del Este. Todos estamos contentos y sentimos que poder seguir creciendo.”

Gran parte de lo que está ocurriendo actualmente en Toronto es fruto de la creencia en las posibilidades del equipo. Porque, independientemente de quién se quede o se vaya este verano, o en los próximos, en la organización se ha establecido una base muy estable y cuidadosa que puede asegurar un futuro brillante para la franquicia.

(Fotografía de portada de Harry How/Getty Images)


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