La ‘trade exception’ por Gordon Hayward, ¿cómo funciona y cómo puede ayudar a los Celtics?


Este fin de semana, uno de los culebrones más relevantes de la temporada baja llegó a su fin. Después de extensas negociaciones y diversos rumores, Gordon Hayward será miembro de la plantilla de los Hornets con un contrato por cuatro años y 120 millones. Esto ya lo sabíamos pero la gran novedad es que, finalmente, los Celtics no se quedarán con las manos vacías.

Ambas franquicias han alcanzado un acuerdo por el alero mediante ‘sign-and-trade’. En este traspaso, los Celtics envían al jugador y las segundas rondas del draft de 2023 y 2024 a Charlotte a cambio de una segunda ronda protegida top-55 de 2022 y, lo verdaderamente importante, una trade exception por valor de 28,5 millones, la más grande en la historia de la NBA.

Cuando un equipo intercambia a un jugador pero no recibe en su lugar ningún salario, como es este caso, recibe una trade exception equivalente al salario del primer año del jugador saliente. En este caso, desde The Athletic adelantan que Gordon Hayward se embolsará 28,5 millones de dólares en su primer curso en Charlotte. En este artículo, todo lo referente a este mecanismo está explicado de manera más profunda y desgranada.

Esta excepción comercial es la parte más valiosa del trato para Danny Ainge y el motivo principal sobre el que gira el acuerdo. Los Celtics poseen una vía alternativa para reclutar talento, ya sea mediante traspaso o reclamando a un jugador de la lista de waivers.

Ahora, en Boston disponen de 365 días para usar su trade exception. Estas generalmente expiran un año después de ser recibidas, pero las particularidades actuales del calendario podrían reducir su duración. Si el calendario de la NBA recupera la normalidad tras la conclusión de la temporada 2020-21, su vigencia máxima podría situarse en torno al mes de agosto. Eso significa que los Celtics tendrán por delante todo este curso, el próximo draft y la agencia libre de 2021 para decidir qué hacer con ella.

Ahora bien, varias consideraciones básicas a mencionar: esta trade exception sólo puede intercambiarse por salarios iguales o inferiores a su propio valor. Además, se puede dividir para absorber el contrato de más de un jugador. Sin embargo, no permite ser combinada con el salario de un jugador para asumir un contrato más grande ni ser incorporada a otras ya existentes. Boston ha generado dos trade exception más esta temporada baja: cinco millones con el traspaso de Enes Kanter y otros dos por el de Vincent Poirier. Estos no se pueden agrupar en una trade exception única. Así, por ejemplo, podrían utilizar la trade exception en Gary Harris (19,1 millones) o Aaron Gordon (18,1 millones) pero no unificarlas para acometer un traspaso por Paul George (35,4 millones).

No obstante, existe otro importante matiz a tener en cuenta. Los Celtics utilizarán el valor total de su mid-level exception en la firma de Tristan Thompson, un contrato por dos años y 18 millones de dólares. Eso significa que la franquicia de Massachusetts superará el máximo salarial fijado en 109 millones y que no podrá acometer ninguna operación que los sitúe por encima del tax apron (139 millones). Una vez que se cierren todos los flecos contractuales resultantes de todas las firmas realizadas, en los despachos de Boston disfrutarían de una cantidad que oscilará entre los 16 y los 22 millones. Es decir, la diferencia entre su masa salarial completa y el tax apron. De esta manera, no podrán utilizar el valor total de esta trade exception a menos que liberen contratos del roster.

Normalmente, las trade exception permiten superar sin problema este apron. Lo vimos recientemente en Golden State, cuando usaron esta herramienta para incorporar a Kelly Oubre Jr. a pesar de que su carga salarial se disparó hasta los 176 millones. Sin embargo, su utilización se limita cuando existe un sign-and-trade de por medio. Esto se debe a la presencia de la llamada Base Year Compensation, como nos cuenta nuestro compañero Álvaro en este artículo. Esta norma, la cual no aparece en el convenio colectivo desde 2011, fue ideada para evitar que los equipos firmasen a agentes libres con contratos destinados únicamente a igualar salarios en un traspaso. Aunque muchas de las situaciones en las que actuaba esta norma se han eliminado del CBA, los equipos aún deben tenerla en cuenta a la hora de cerrar un sign-and-trade. En definitiva, trata de prevenir que las franquicias cierren operaciones de este tipo con el único objetivo de crear trade exception monstruosas con las que superar sin restricciones los límites impuestos por la NBA.

También hay que recordar que cualquier socio comercial que busque deshacerse de salarios querrá activos a cambio. Los Celtics tendrían que enviar a algunos de sus jóvenes o futuras selecciones de primera ronda si pretenden realizar alguna operación de gran calibre. Así, es muy probable que la trade exception sea utilizada para incorporar varios jugadores de rol con un salario menor. De momento, todo apunta a que Danny Ainge se reservará su uso hasta, al menos, el trade deadline. Tampoco sería descabellado pensar que esta se extinga sin ser utilizada. Desde The Athletic recogen que aproximadamente el 75% de estas excepciones alcanza su fecha de caducidad sin ser ejercidas.

Así, todo está en el aire. En Boston disfrutarán de la mayor trade exception de la historia, pero sin ninguna operación a la vista y con el inminente riesgo de que sea malgastada o, directamente, desaprovechada por completo. Tal vez sea el momento para cuestionar la capacidad de Danny Ainge de evaluar y gestionar el riesgo. Desde Indiana le ofrecieron a Myles Turner y Doug McDermott. En su lugar, disfrutará de una mayor flexibilidad para cerrar una operación pero sin la garantía de que esta pueda producirse. La pelota está ahora en el tejado del Garden.

(Fotografía de portada de Maddie Meyer/Getty Images)


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