¿Quiénes lanzan peor que Markelle Fultz?


Que nos formulemos esta pregunta es culpa –y agradecimiento– de Guille Jimenez y Antoni Daimiel, quienes en una de las pausas del pasado duelo entre Wizards y Pelicans, daban uno de sus habituales repasos a la actualidad, en horizontal, de la NBA. La mini-sección la titularon ‘La NBA se ha vuelto loca’, con los Kings y Warriors rompiendo esquemas y cifras en direcciones diametralmente opuestas por lo que se esperaba de ellos.

Y en mitad de este cúmulo de cosas raras apareció Markelle Fultz; ese jugador que acaba de apartarse de la rutina de su franquicia, los 76ers, por recomendación de su propio agente, y con la curación de su hombro, una vez más, como emergente excusa para ello.

Y es que Fultz no estaba jugando bien. No se estaba sintiendo bien. Y no estaba tirando bien. O al menos esa era la sensación general que se respiraba en el ambiente. Tanto era así que el base había perdido su puesto de titular en beneficio de Redick, y veía como sus minutos se reducían en una caída (tenue pero caída) imposible de detener.

Y ahora, mientras los rumores de traspaso (sí, de traspasar al número 1 del Draft) crecen y se multiplican, Daimiel compartía la información que motivó lo que aquí estáis leyendo. Fultz, con una mecánica precaria (no tan horrible como la del pasado año, pero casi) y ladrillos al cristal de difícil digestión, no estaba tirando (en términos estrictos de eficacia) tan mal como parecía, a pesar de los pesares. No al menos si lo comparamos con otros jugadores a los que se les exige, o de los que se espera, un rendimiento en el lanzamiento similar o incluso superior.

https://www.youtube.com/watch?v=6yN_Ie8BniU#t=4m18s

Camuflado entre los grandes

Daimiel nos decía que Fultz, ese base presuntamente incapaz de lanzar, ya fuera desde el triple o en el mid-range, manejaba porcentajes en tiros de campo superiores a, entre otros, Rozier, Smart y Gordon Hayward, tres miembros elementales de otro de los contenders del Este, los Boston Celtics.

Esta estadística no revela más que lo que pretende revelar. No implica ninguna valoración extra a nivel espectral, ni señala que con Fultz los 76ers mejoran aquí o allá… (para ello stats como el net rating –que ya a modo de curiosidad, casi equilibra en defensa lo que les hace perder en ataque, -0,3–); simplemente, compara su puntería a la de otros titulares o jugadores importantes de los backcourts  de la NBA.

Pues bien, con el fin de expandir el dato de Daimiel al siguiente nivel, y recurriendo para ello a la base de datos de Basketball-Reference y añadiendo el filtro de (“≥”) a ’15 partidos jugados y 15 minutos de media por partido’, además de restringir la comparativa a jugadores ajenos a la botella (bases y escoltas), obtenemos lo siguiente.

Porcentaje en tiros de campo 2018/19

Ni tan mal

Puesto 85º. Desde luego no como para tirar cohetes, pero ni mucho menos tan lamentable si vemos quiénes aparecen en su círculo más cercano.

Estrellas respectivas de sus equipos (James Harden, Zach LaVine, D’ Angelo Russell, Donovan Mitchell, Tim Hardaway, Mike Conley) y piezas esenciales en sus esquemas (Lonzo Ball, Jeff Teague, Evan Fournier, Danny Green, Dennis Schroder), se mueven en esa misma burbuja de efectividad, puesto arriba-puesto abajo, que el point guard de los 76ers.

Obviamente no todos tienen la misma responsabilidad ofensiva, acumulando muchos de ellos una cifra más elevada en tiros de campo, por su estatus de cracks, lo que lleva aparejado, por lo general, defensas más agresivas de los rivales que la que pueda recibir Fultz, un jugador flotado a menudo. Y aún así, con los mismos parámetros, Fultz aparece incluso aún más arriba (59º) en tiros de campo totales en lo que va de temporada. Acumula (y eso que lleva ya algún partido sin aparecer) 155 tiros a canasta; más, por ejemplo, que Lonzo Ball (151 tiros en dos partidos más) o tres menos que un titularísimo como D.J. Augustin (158 en seis partidos más).

Cierto es que si en lugar del Field Goal Percentage estándar atendemos al eFG% (Effective Field Goal Percentage) que tiene en cuenta el diferencial que implica el tiro de tres (y en lo que nuestro compañero Andrés Monje ahondaba en su último vídeo)… la cosa cambia. El tiro de tres se mantiene, hasta el momento, como una alergia incurable para el pobre Fultz, con un desastroso 28,6%, lo cual le penaliza de manera bárbara en dicha columna (100º en el ranking).

Consciente de eso, Fulz ha tirado poco (poquísimo) de tres. Más que Simmons –humor fino–, pero no mucho más. Nueve de cada diez tiros suyos, aspiraban a añadir dos puntos más al marcador en lugar de tres (91%).

Markelle Fultz (tiro) 2018/19

En cuanto a su distancia predilecta, como vemos, cuanto más cerca mejor. Eso explica, en parte, la decencia de su porcentaje. Más de 1/3 de lo que tira lo hace prácticamente bajo el aro, es decir, consecuencia de buscar la penetración y la bandeja. Y decimos bandeja y no mate. Porque a pesar de sus buenos muelles (estos los conserva), Fultz apenas ha intentado machacar el aro. Solo 6 mates este curso por los 35 de otro ‘manco’ como su compañero Ben Simmons.

En resumen. Fultz, a día de hoy –y veremos hasta cuando–, es un mal tirador. Sí. Aunque quizás no tanto, o no tan nefasto, como para tener que taparse la nariz.

(Fotografía de Michael Reaves/Getty Images)


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