Serie ‘Pabellones NBA’: el calor del Arizona Veterans Memorial

Demos un importante salto temporal hasta situarnos en los albores del siglo XX. La Asociación de la Feria Territorial de Arizona adquirió en 1905 un extenso terreno en Encanto Village, uno de los 15 distritos urbanos que componían por aquel entonces la ciudad de Phoenix, con el fin de promover la colonización, el comercio, la cultura y los eventos en el territorio mediante la construcción de un gran recinto ferial. De hecho, no sería hasta 1912 cuando Arizona fue considerado propiamente como un estado oficial de los Estados Unidos, siendo el penúltimo en lograr dicho estatus tan solo por delante de Alaska y Hawái.

De la mano del primer gobernador, George W. P. Hunt, el estado de Arizona protagonizó un rápido desarrollo económico y social que repercutió en un importante ascenso demográfico en la ciudad de Phoenix, principal núcleo del territorio. Así, estas recientes instalaciones se convirtieron en el principal centro de ocio de la ciudad y un importante núcleo económico. Paulatinamente, fueron construyéndose nuevos edificios dentro de su superficie tales como centros comerciales, galerías de arte, oficinas y varios recintos dirigidos a albergar exposiciones, ferias y exhibiciones de todo tipo, circos y eventos deportivos. Entre estos últimos destacaron las carreras de coches, disponiendo de una pista ovalada que llegó a ser sede de carreras de NASCAR durante los años 50.

Sin embargo, habría que esperar varias décadas para que una de sus últimas ‘actualizaciones’ abriera las puertas al baloncesto. En 1962, un artículo publicado por el periódico Casa Grande Dispatch informaba de la intención de la Comisión de la Feria del Estado de Arizona de construir un nuevo centro recinto multidisciplinar que pudiera servir además como sede permanente para la feria estatal anual. En 1964, el arquitecto local Leslie Mahoney, quien había diseñado anteriormente el Orpheum Theatre, entre ortos, presentó a la comisión los planos finales. Esta recibió la propuesta con una gran ilusión y las obras dieron comienzo en verano de ese mismo año. El Coliseum sería inaugurado el 3 de noviembre de 1965 tras una inversión total de alrededor de siete millones de dólares.

El techo cóncavo en forma de ‘silla de montar’ está fijado con numerosos cables de tensión que soportan cerca de un millar de paneles de hormigón prefabricado. En el momento de su inauguración era considerado una obra innovadora de ingeniería arquitectónica que serviría como fuente de inspiración para posteriores construcciones como el Capital Center en Landover, Maryland, o el Scotiaban Saddledome en Calgary, Alberta.

Este nuevo recinto fue visto por muchos empresarios y competiciones como una oportunidad inmejorable para instalar allí el deporte de élite, hasta entonces inexistente en la ciudad. En efecto, a comienzos de 1968 no existía ningún equipo profesional en toda Arizona y en Phoenix daban sus primeros pasos en la semi-profesional WHL los Phoenix Roadrunners de hockey. , un agente de bolsa y promotor inmobiliario residente en Tucson, ciudad situada a casi 200 kilómetros al sur de Phoenix, reunió un grupo inversor que también incluía a Karl Eller, uno de los más importantes hombres de negocio de la ciudad, y Don Diamond, un inversionista inmobiliario. Bloch fue el catalizador de esta formación y el encargado de reunirse con el entonces comisionado, Walter Kennedy, para trasladarle su propuesta. Pese a la negativa inicial de Kennedy, la insistencia de Bloch y una serie de estudios de viabilidad entre los habitantes de Phoenix terminarían decantando la balanza a su favor. Nacían los Phoenix Suns.

El plan de Bloch era ambicioso: quería convertir a los en una franquicia ganadora y, a su vez, en una organización vanguardista capaz de codearse con la élite financiera de la NBA. Para ello, los estrenaron su andadura en la liga en el Arizona Veterans Memoria Coliseum y paralelamente se cerró la contratación de un jovencísimo como primer general manager en la historia de la franquicia.

Poco a poco, Colangelo fue moldeando a los Suns a la imagen y semejanza de su ideario particular, convirtiéndola, con el paso del tiempo, en una de las organizaciones más distinguidas de la NBA, tanto dentro como fuera de la cancha. Tras unos primeros años erráticos, los de Arizona asaltaron los playoffs de 1976 de la mano de Paul Westphal, Dick Van Arsdale y Alvan Adams, tres de los jugadores más importantes de la franquicia de todos los tiempos. Después de deshacerse de Seattle y Golden State, los Suns caerían en las Finales de la NBA ante los Celtics tras seis partidos.

Desde entonces, los Suns se convirtieron un equipo asiduo en playoffs durante más de dos décadas a excepción del periodo comprendido entre 1985 y 1988. En dichos años, un escándalo con las drogas salpicó a tres de los jugadores y Colangelo se vio obligado a hacer una purga que afectó a la totalidad de la plantilla. La transformación fue completa y eficaz: después de jugar las Finales de Conferencia de 1978 y 1984, jugaron de forma consecutiva las de 1989 y 1990, cayendo eliminados a manos de Blazers y Lakers. Una plantilla completamente destrozada y carente de química había dado paso a una de las más recordadas de la historia de los Suns, con Kevin Johnson, Jeff Hornacek, Tom Chambers, Dan Majerle, Mark West y compañía. Todo ello en apenas tres años.

La última gran pieza de aquel proyecto llegaría en 1992. Los de Arizona completaban un traspaso con los 76ers por Charles Barkley. El impacto del de Alabama fue inmediato: MVP de la temporada, récord de la franquicia en victorias (62), clasificación para las Finales de la NBA casi 20 años después y cuarto premio como Ejecutivo del Año para Colangelo. Sin embargo, los Suns caerían eliminados en las Finales ante Chicago y, para entonces, la franquicia ya se había mudado al ultramoderno American West Arena (actual Talking Stick Resort Arena), un recinto con cabida para 19.023 aficionados que albergaba, por primera vez en la historia de la liga, unas instalaciones de entrenamiento con pistas al completo.

El ‘antiguo’ Arizona Veterans Memorial Coliseum no pudo vivir de primera mano las últimas Finales jugadas por los Suns. Desde 1992 perdieron a su máximo estandarte deportivo pero han seguido albergando partidos de hockey, roller derby, futbol indoor y baloncesto, este último a nivel amateur o semi-profesional. De hecho, las Phoenix Mercury de la WNBA iban comenzar la nueva temporada en sus instalaciones antes de que la crisis sanitaria global a causa del COVID-19 obligara a suspender todas las competiciones deportivas.


Mientras dure la crisis por el coronavirus publicaremos diariamente varios contenidos independientes de la actualidad. Bucearemos en la historia de la NBA, tanto en la reciente, como en la de todas las décadas anteriores. Aprovecharemos este parón de la competición para conocer mejor a los equipos, los jugadores, los entrenadores, los directivos, los partidos llamativos, los pabellones y los equipos históricos por una u otra razón. Lo haremos aquí y en Extra nbamaniacs, lugar donde seguiremos publicando contenido especial libre de publicidad para que los lectores puedan seguir apoyándonos directamente.

Todo este plan editorial lo llevaremos a cabo para entretenernos y pasar mejor estas semanas de encierro que nos quedan a casi todos. ¡Salud!

Entregas pasadas: Primera entrega: el Memorial Coliseum de Portland; Segunda entrega: the Mecca de Milwaukee; Tercera entrega: el Chicago Stadium; Cuarta entrega: el Spectrum; Quinta entrega: el Forum; Sexta entrega: el Summit; Séptima entrega: el Madison Square Garden; Octava entrega: el Philadelphia Convention Hall and Civic Center

(Fotografía de portada de Christian Petersen/Getty Images)


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