Dwight Howard: “El campeonato se gana en junio, no en Navidad”


‘Lo importante no es como se empieza, sino como se acaba’, es la categoría del refranero en la que encaja a la perfección lo que Dwight Howard, pívot de Los Angeles Lakers, quiso transmitir tras caer derrotados ante Denver Nuggets.

“El campeonato se gana en junio, no en Navidad. Este no es un test de ego. No estamos intentando comprobar quién es mejor ahora. De lo que queremos asegurarnos es de que cuando lleguen los playoffs seamos el mejor equipo de cuántos lo disputen, y de que cuando terminen seamos el mejor equipo del mundo. Ése es nuestro objetivo y esa debe ser nuestra meta”.

Y es que aunque el ‘como empieza’ ya decimos que no es lo importante, el actual bache de tres tropiezos seguidos, tras firmar el mejor arranque de la NBA junto con los Bucks, sí ha tenido que ver con una reflexión que pretendía tanto quitar hierro como eliminar tensiones innecesarias.

“No podemos permitir que nos dominen las emociones. Ya vimos lo que nos pasó en el primer partido de temporada (derrota ante los Clippers) cuando nos dejamos guiar por ellas. Por lo que no podemos permitirlo. Tenemos que jugar pensando en nuestra meta. Y cuando lo hacemos, ganamos”.

Never too high, never too low…. diría Ricky.

Navidad con LeBron

En esta última derrota no contaron los Lakers con LeBron James, su mejor jugador. Y pasado mañana, en el plato fuerte de Navidad, los de Frank Vogel no sólo tendrán la oportunidad de poner fin a esta mini-racha de derrotas, sino de redimirse además ante sus vecinos los Clippers; su máximo rival por el título de Conferencia y quienes le infligieron el primer strike de la temporada.

Howard acierta al decir que no deben obsesionarse con los duelos de fase regular, pues todos ellos carecen de valor numérico (salvo el factor cancha) llegada la hora de los playoffs, donde los 16 equipos hacen borrón y cuenta nueva. Pero incluso en las largas travesías existen los puntos de inflexión. Etapas que dejan su huella y condicionan el devenir.

Un triunfo ante los Clippers en una velada en la que absolutamente todo es prime time, puede dejar su poso y resurgir en la memoria cuando emboquen un posible (y probable) cruce en las eliminatorias por el título.

Y LeBron James lo sabe. Sabe de lo especial y de lo capital de un duelo de este calibre. Mucho más que el opening season, donde ni siquiera había empezado a escucharse el ralentí.

Por eso ha filtrado para Dave McMenamin de ESPN, que salvo debacle o dolor insoportable se vestirá de corto pasado mañana. Su rebeldía ante el load management no era ninguna broma. Y menos ante la perspectiva de perderse un espectáculo como el del 25. Un bocado, en el larga carta de platos NBA, casi inigualable.

(Fotografía de portada de Kevork Djansezian/Getty Images)


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