J.J. Redick avisa: “No estamos satisfechos”

Cuando empezó la temporada todos esperaban que Philadelphia fuese recogiendo las primeras recompensas tras tantos años a la cola de la NBA, pero no tantos podían imaginar que a estas alturas incluso se les colocase como uno de los favoritos para llegar a las Finales de la competición. Y así es aunque en el vestuario admitan sin tapujos que en ningún momento pensaron que se verían en esta situación.

“A estas alturas hemos cambiado nuestros objetivos como cuatro veces. Al principio era estar en playoffs. Luego hablamos de poder ganar 50 partidos. Después fue tener el factor cancha. Y en última instancia conseguir la tercera posición. Creo que recuerdo haber hablado con un par de personas de la oficina sobre la posibilidad de ganar quizás un partido de primera ronda. Ahora no sentimos ninguna complacencia. No estamos satisfechos”, explica a Derek Bodner de The Athletic.

El proceso que han pasado en Pensilvania es el lógico. Con un núcleo joven y sin saber a ciencia cierta cómo responderían sus piezas –incluido a nivel de lesiones–, ir rompiendo barreras conforme llegasen era lo más normal. Las circunstancias, o más bien el talento que atesoran en la plantilla, ha querido que lo que hace seis meses se catalogaría como un éxito –entrar en playoffs— se vea ahora como una meta pequeña ante la posibilidad de ser los mejores del Este. Bendito problema tienen los Sixers.