Jimmy Butler sobre Brett Brown y Philadelphia: “No sabía quién cojon*s estaba al mando”


Que la salida de Jimmy Butler de los Philadelphia 76ers no resultó idílica lo saben hasta quiénes no se mantienen al tanto del estado sanitario actual. Siempre que el ahora faro de Miami pueda tratará de reforzar su visión del discurso. Es su personalidad, temperamento. Si tiene que decir las cosas, lo hace. Caiga quien caiga y duela lo que duela. Siempre, según su propia visión, en aras de reforzar la competitividad del grupo.

Sus días como domador de jóvenes talentos en los Sixers quedaron atrás pero Butler aprovechó su paso por el podcast de su excompañero, J.J. Redick (The JJ Redick Podcast) , para exponer su singular visión de los hechos.

Sabían ambos jugadores a lo que iba Butler delante de los micros. La intención era indagar en su salida y desavenencias pasadas en el equipo de Brett Brown. El señor Buckets no decepcionó.

Redick empezó preguntándole si “había sido un año difícil” para él. No solo por el traspaso, sino por todo, el verano, la pretemporada…

“Demonios que si lo fue. Fue muy diferente y todos los días, como jugador, no sabía quién cojones estaba al mando. Eso era lo principal. No sabía qué cojones esperar cuando llegaba a los entrenamientos, cuando estaba en el avión (del equipo), cuando estaba en un partido; estaba perdido como cualquier mother fucker“, empezaba respondiendo Jimmy Butler.

Directa al corazón. Al de Brett Brown para ser francos. Su declaración se lee como un dardo hacia la capacidad del técnico para gestionar la altísima densidad de talento que se le juntó el pasado curso en Philadelphia.

“Quieres decir que había muchas voces”, continuaba preguntando Redick. “Sí. Había mucho cada día. Yo estaba como diciendo ‘vale, supongo que yo solo estoy aquí para trabajar, pero no sé a quién dirigirme”, insistía Butler.

La discusión Butler-Brown

Su matrimonio de conveniencia con Brett Brown nunca fue una unión feliz. Una información de ESPN aireó en enero de 2019 una supuesta discusión entre técnico y jugador durante una sesión de vídeo de la pasada temporada. Butler parecía no comulgar demasiado con los teoremas de su jefe y se lo hizo saber, de una manera puede que algo brusca, delante del resto de compañeros y técnicos.

Butler quitó hierro al asunto en su momento admitiendo que aquello resultó un episodio normal: un técnico y jugador intercambiando puntos de vista. Nada de enfrentamiento ni escaladas similares.

Una de las principales quejas de Butler hacia el preparador resultaba que en las sesiones de vídeo no ocurría nada. Nadie hablaba; nadie discutía o comentaba los conocimientos lanzados al aire. “Todos nos sentábamos ahí y no conseguíamos llegar a nada en absoluto. No se conseguía nada. Nadie decía nada a nadie y solo nos sentábamos y veíamos el vídeo. Solo se escuchaba el clic (se supone que de un ordenador) y todos nos quedábamos mirando”, comentaba Butler en el podcast de Redick.

Esa fue la situación que explotó la paciencia de Jimmy, quien contraatacó con fuerza en la siguiente sesión de Brett Brown, la que se supone que tuvo un tono inadecuado. “Lo que pasó durante la sesión de vídeo es que, una vez más, nadie estaba diciendo nada. Así que ¿quién fue quien decidió al final que tenía que decir algo?”, resumía Butler.

Una de las cuestiones en las que Redick cree que Butler no obró bien fue involucrando a otros compañeros en su lucha. “Solo hiciste una cosa mal. Nada de lo que dijiste sobre el equipo estuvo mal, creo que tu interacción con Brett fue algo normal aquel día. No sé por qué salió después en todas partes. Dijiste como ‘hay algunos ajustes que hacer al ataque y creo que otros jugadores lo piensan igual que yo’. ¿Y a quién tiraste a los pies de los caballos? Tiraste al tío más majo debajo de los caballos, a T.J. McConnell”.

Al parecer, cuando Butler estaba recordando que el ataque de aquellos 76ers era muy mejorable, miró instintivamente, casi de manera inconsciente, a McConnell, que era uno de los compañeros que habían compartido estas ideas revolucionarias con él.

“No le tiré a los pies de los caballos. No dije su nombre. Brett preguntó que quién se sentía de la misma manera que yo sobre el tema. Yo había hablado con T.J. Todo lo que hice fue volverme y mirar hacia la primera persona en la que se posaron mis ojos, que era T.J. Entonces, Monty (Williams, asistente) dijo que ese era el momento para hablar de ello. Y T.J. comenzó a hacerlo. Yo quiero a ese tipo. Hablo con él todo el tiempo, pero considero que está bien hablar de lo que piensas, no hay nada malo en ello. Todo lo peor que hubiera podido pasar es que Brett hubiera dicho ‘demonios, no’, y que hubiéramos vuelto a estar callados. Al menos tenía que decir lo que quería decir”, confesaba Butler.

Su salida de Philadelphia

El escolta de los 76ers no comulgaba con los sistemas de ataque en los que Ben Simmons recogía gran parte de la posesión en juego, en la mayoría de acciones. Butler también quería entrar en la estructura como director. Esa fue una de sus reclamaciones al técnico.

Su partida sin regreso en la última agencia libre resultó la guinda de una relación que no cuajó desde el principio. Aquellas sesiones de vídeo prácticamente mudas y un sistema que no le dejaba agenciarse el balón tanto como quería fueron la semilla; el tiempo hizo el resto. Jimmy Butler decidió marcharse a otro equipo como agente libre, los Heat. Lo tuvo bastante claro.

“Alguien me contó la mejor razón por la que no debía volver: alguien preguntó sobre mí: ‘¿Puedes controlarle?’ ¿Puedes controlar a Jimmy? Si es así, pensaremos lo de traerle de vuelta’. Yo pensé como ‘no tenéis que preocuparos por eso, nadie tiene por qué controlarme. No voy a estar por ahí haciendo el gilipollas. Nah, estoy bien. No hago cosas que sean tan estúpidamente locas. No hago eso. Así que no vengáis a mí como ‘oh, tenemos que intentar controlarle”, protestaba Butler.

Ciertamente, Philadelphia tenía sus reservas acerca de apostarlo todo por Jimmy Butler el pasado verano. De haberlo hecho, hubiera depositado tres máximos salariales entre él, Simmons y Joel Embiid, contando con la incógnita de compartir el balón que Brett Brown no había sido capaz de despejar. Ni los 76ers estaban seguros de la apuesta ni Jimmy muy por la labor de regresar. Como consecuencia, divorcio exprés firmado con éxito. Y a otra cosa.

Los recuerdos de Jimmy Butler llegan, además, en un momento complicado para Brown. El técnico de los Sixers no ha conseguido sacar del pozo a su equipo esta temporada (son sextos del Este) y podría no seguir en el cargo la temporada que viene si no mejoran las cosas. Jimmy es único revolviendo el agua del río, pero en este caso solo ha tenido que esperar para mojarse los pies en un líquido ya turbio de por sí.

(Fotografía de portada: Dylan Buell/Getty images)


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