Recital de asistencias de LeBron James: “No intentéis esto en casa”

Una versión, la de rueda de prensa. La de . ” “Hemos hecho un gran trabajo moviendo la pelota, haciendo el pase extra…”

Otra, más aséptica. La del boxscore; ese que desvela que se encargó del 52,2% de asistencias de su equipo. 12 de las 23 totales.

Y luego el resumen visual del espectáculo. ¿Fueron las asistencias del ’23’, al menos, fruto de ese movimiento fluido del balón, de la circulación intuitiva a la que hace referencia Lue? ¿Consecuencia del extra pass?… ¿O más bien la mayoría de ellas partieron del genio absoluto de un jugador? ¿De su camaleónica visión de juego?

“Me dí cuenta cuando empecé a jugar al baloncesto, que podía ver las cosas que iban a suceder antes de que sucedieran, y que dependía de mi, ya desde pequeño, poner la pelota en las manos de mis compañeros”.

Acto seguido, en su comparecencia ante la prensa una vez concluido (y vencido) el Game 3, LeBron pasó a describir cómo se desarrollaron y ejecutaron algunas de sus doce asistencias de la velada.

LeBron, responsable indirecto

Es justo (y necesario) repartir el mérito conforme a los hechos. Lue quiso hablar de fluidez, de descongestión en el juego y del pase adicional.

Quizás, analizando el vídeo, uno se encuentra obligado, en primer lugar, a alabar el espectacular IQ de James. Y el resto del mérito repartirlo, no tanto en el movimiento con balón, sino sin él. En la buena labor que hace el resto del quinteto de los Cavs en su labor de cortes, bloqueos y desmarques, haciendo así buena la magia del rey.

Y esto es importante porque diagnosticado más correctamente parte del germen de la victoria de anoche, se planea el Game 4 de otra manera. Entender que volvió a ganarse por James, incidiendo esta vez en otra de sus facetas. No tanto en su poder devastador anotando (que también), sino en su clase dirigiendo.

Y en lo bien que supieron aprovecharse esta vez sus demás compañeros de ella.

Eficacia

“Estamos haciendo que LeBron tenga que jugarse cada bola como si fuera un héroe, lo cual es algo difícil de hacer, especialmente en unas Finales de Conferencia. Tenemos que ayudarle”, decía tras caer en el Game 2.

Puede que no del modo exacto en el que Lue ha querido venderlo a los medios, pero de algún otro modo así fue. El bolso de Mary Poppins no cierra bien ante el talento ingente del alero. Y de él supieron aprovecharse de una manera concreta, pero efectiva y coral, los encargados de acompañarle sobre el parquet.

Los porcentajes hablan. 36% de acierto en tiros de campo en el primer encuentro, 46,3% en el segundo, 48,7% en el tercero.

“Son bastante difíciles”, bromeaba James sobre el calibre de sus asistencias. “No las intentéis en casa”.