Minnesota cerró el Game 1 ante los Nuggets con una especie de preocupante satisfacción. Había forzado una noche desacertada de Murray, había maniatado en la medida de los posible a Jokic durante muchos minutos, y aun así había perdido. Así que la pregunta que estaba en la mente de todo el mundo antes del segundo encuentro era la misma: ¿tienen algo más los de Finch?
La respuesta, un sí rotundo. Contundente. Uno que recuerda a los Nuggets que, aunque llevasen más de un mes sin perder, estos Timberwolves son siempre un rival a temer una vez que arrancan los playoffs.
El cuadro de Mineápolis ha logrado igualar la serie con su victoria por 114-119 en el Game 2, con la que ha demostrado no solo una gran capacidad de reacción sino tener recursos de sobra para poner en apuros a uno de los grandes favoritos a conquistar el Oeste. Porque si ya en el primer partido habían planteado un guion incómodo para los de Colorado, hoy terminaron de llevar el choque a su terreno y de establecer el tablero de juego en el que se iba a desarrollar. Tenían un plan y lo ejecutaron. De forma, hoy sí, impecable…
Sábanas pegadas
…con la notable excepción del primer cuarto.
Habría sido difícil intuir lo que estaba por venir atendiendo a los primeros 12 minutos del partido. Estos parecieron confirmar los temores de los Wolves tras el Game 1, esa sensación de que habían dejado escapar con vida a Denver de un encuentro que estaba ahí para ganarlo y que los de Adelman seguramente irían a más de ahora en adelante. Porque, con un inicio arrollador, el cuadro local arrancó decidido a asestar un segundo golpe a la eliminatoria.
Los puntos caían prácticamente de cuatro en cuatro, con Jamal Murray y Tim Hardaway Jr. anotando triples incluso cuando eran objeto de falta en un inicio en el que todo fue rodado para los Nuggets. Todo caía de su lado en ataque mientras que Minnesota era incapaz de encontrar nada a lo que agarrarse. Durante varios minutos, el partido, y con él un porcentaje importante de la eliminatoria, llegó a pender de hilo. Pero entonces llegó la reacción.
3 4-POINT PLAYS FROM DENVER IN Q1 🤯
— NBA (@NBA) April 21, 2026
2 from Murray.
1 from Hardaway Jr.
Nuggets up 14 after 1Q in Game 2! pic.twitter.com/46lOsWGyFy
Anthony Edwards dio un susto a las pocas posesiones de empezar, llevándose la mano a la rodilla tras un choque con Jokic en el que dio la sensación de que su articulación seguía dándole problemas. Es más, sus siguientes acciones, en las que estuvo muy pasivo y casi con miedo de ir al aro, no hicieron sino reforzar la sensación de que el escolta no estaba al 100% y que Minnesota iba a necesitar una especie de milagro. Resultó, no obstante, que solo estaba calentando.
Y es que una vez encajado el primer golpe, los Timberwolves tuvieron claro cómo responder. Castigar la endeblez de Jokic en la defensa interior fue la prioridad número uno, y aunque el buen trabajo defensivo local, agresivo sacando el balón de las manos de Ant y con rotaciones rápidas para recuperar espacios, les puso en algunos problemas en estático, la agresividad de sus transiciones o semi transiciones empezó a darles una vía de anotación continua.
Empezaron a romper líneas, a generar ventajas, a circular el balón, a encontrar buenos tiros. Les hizo falta verse 19 abajo para hacerlo, pero lo hicieron a tiempo y con toda la contundencia de un parcial de 11-39 que dio un vuelco radical al partido y silenció a un Ball Arena que minutos antes festejaba una ventaja que no paraba de crecer. Y aunque un arreón final de los Nuggets, con triple desde el centro del campo sobre la bocina incluido, dejó todo empatado al descanso, era evidente que la cosa había cambiado.
El otro DPOY
Horas antes de que arrancara el partido, la NBA anunció que Victor Wembanyama había sido elegido Jugador Defensivo del Año, un premio que parece el primero de muchos para un jugador llamado a marcar una era en este lado de la cancha. Pero en el parqué de Denver tuvimos un recordatorio de quién ha marcado una era en los años anteriores. Uno que juega en los Timberwolves y que esta vez hizo que sus cuatro DPOY valiesen más que tres MVP.
Gobert hizo lo más parecido que puede hacerse a anular a Nikola Jokic. Los 24 puntos, 15 rebotes y 8 asistencias con los que terminó el serbio parecen reflejar lo contrario, pero la realidad es que gran parte de su producción tuvo lugar cuando, ante los problemas de faltas del francés y de Julius Randle, Finch tuvo que tirar sin demasiado éxito de Naz Reid como defensor principal. Pero cuando tuvo que vérselas con Rudy, su impacto se redujo a mínimos históricos.
Rudy Gobert defense on Nikola Jokic pic.twitter.com/8B11fg0dBc
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La intimidación del galo hizo a Jokic fallar penetraciones a canasta y ganchos en la pintura de los que normalmente anota con los ojos cerrados. Hoy, sin embargo, tenía que tenerlos bien abiertos y mirando de reojo a ver si llegaba un posible tapón. Estuvo incómodo todo el tiempo, le costó hacerse hueco ante él en la pintura, y, con su tiro exterior falto de puntería desde su vuelta de lesión, le costó encontrar recursos con los que tumbar a unos Timberwolves que se iban creciendo poco a poco.
A ratos fue Murray, máximo anotador local con 30 tantos, quien trató de tirar del carro, pero con la llegada del último cuarto ni siquiera el canadiense pudo con la defensa rival. Las estrellas locales, extenuadas tras más de 40 minutos en pista, empezaron a sucumbir a la agresividad de hombres como McDaniels, Dosunmu o DiVincenzo, que, con Gobert como ancla, se sintieron capaces de poner una enorme presión en la defensa del pick & roll y frenar la jugada teóricamente imparable que a tantos equipos a tumbado.
Hasta el punto de meterse en su cabeza y que se frenase a sí misma.
Porque con todo lo dicho, con Denver dependiendo del acierto (escaso) de los secundarios, con Edwards encontrándose a sí mismo hasta alcanzar los 30 puntos, con Randle dando una versión infinitamente mejor que la del Game 1, con los triples de Hyland dando un impulso desde el banquillo… Con todo, los Nuggets llegaron a los segundos finales solo dos abajo. Y ahí, la fórmula fue la de siempre. Bloqueo de Jokic a Murray, balón a la continuación, espacio para el floater de Nikola y… ¿pase?
Gobert had Jokic SHOOK 😭
— BrickCenter (@BrickCenter_) April 21, 2026
Jokic had a WIDE OPEN floater to tie the game and gave it up…
Braun missed a free throw pic.twitter.com/Y2Wfn6IP0t
Quizás por el agotamiento, quizás por miedo a una nueva aparición de Gobert, quizás un deje de su predilección por el pase, pero el serbio pecó de generoso a la hora de la verdad y, en lugar de buscar el empate, optó por dar el balón a un Christian Braun que, rodeado de defensores, no pudo lanzar en condiciones antes de recibir una falta y ser enviado a la línea de personal. Y en ella, la presión pesó demasiado y su primer lanzamiento se estrelló contra el aro.
No fue 100% definitivo hasta unos segundos después, pero fue ese el error que selló el destino de Denver y que dio a los Timberwolves una victoria necesaria para recordar al mundo y también a sí mismos que aquí hay una serie que jugar. Y que si los Nuggets quieren ganarla, van a necesitar que sus superestrellas sean los jugadores más dominantes sobre la pista.
(Fotografía de portada: Ron Chenoy-Imagn Images)





