Willy Hernangómez se harta: “Quiero jugar ya”

no es un Ent, y por lo tanto su paciencia es finita. De hecho, está a punto de rebosar. En una entrevista concedida al medio web OK Diario, ha sido inevitablemente interrogado por su situación actual en los . Esa en la que su contribución directa no rebasa la de cualquier aficionado sentado en las gradas del Madison. A Willy se le agota la calma.

“No me esperaba este inicio de temporada después del año pasado, estando en el Mejor Quinteto de Rookies. Hay muchos pívots. Ha llegado Kanter… Espero que la semana que viene, que vuelve Joaquim [Noah], queden las cosas más claras, a ver si hay algún movimiento en la plantilla. Ellos me dicen que esté tranquilo, que confían en mí y que voy a jugar. Pero yo lo que quiero es jugar ahora, y no dentro de mucho tiempo”.

El intocable inadvertido

La ansiedad actual del pívot español se entiende rápidamente cuando uno ojea sus estadísticas. En lo que va de temporada los Knicks han disputado 13 encuentros. Willy ha saltado a cancha en siete, ninguno de titular, y con una media de 9,3 minutos. Un tortazo de realidad inesperado para un jugador que en su año anterior, como novato, promedió 18,4 minutos en 72 encuentros.

Willy era hace unos meses, junto con Porzingis, uno de los dos “intocables”. Hoy, la palabra ‘traspaso’ no suena del todo extraña a oídos del madrileño, aunque mantiene la esperanza de revertir la situación. “Ahora mismo no lo tengo pensado. Tanto el presidente como el general manager me han dicho que confían en mí y que soy parte del futuro, pero que tengo que tener paciencia. Espero que se cumplan esas palabras. Estoy siendo muy paciente, trabajando muchísimo y yendo a entrenar con actitud positiva”.

Competencia

Solvente adelante, timorato atrás. Así es evaluado a grandes rasgos el mayor de los Hernangómez en su segundo año en la NBA. Con el retorno de Noah —adiós de Kuzminskas mediante—, ex Jugador Defensivo del Año, y la energía que aporta Kyle O’Quinn, es poco probable que confíen en él como dique alternativo de contención. Y en ataque el “problema” es que Kanter está sensacional (14,1 puntos y 11 rebotes).

El curso es largo —quien sabe si más de lo esperado; mayo, junio…— y tanto factores endógenos —rendimiento, descanso, rotación— como exógenos —lesiones—, pueden abrirle en cualquier momento la ventana de los minutos suficientes para reivindicarse y demostrarle a Hornacek que sí, que él no es solo el futuro, sino también el ‘hoy’ y el ‘ahora’ de la franquicia.