Damian Lillard sopesa salir de Portland Trail Blazers


Aún no tenemos ni Finales y el mercado de este verano ya se calienta –y de qué manera–. Por ahora no hay nada firme, pero según informa Chris Haynes de Yahoo! Sports, Damian Lillard podría pedir el traspaso a Portland Trail Blazers tras la contratación de Chauncey Billups como nuevo entrenador y sentir que la organización es incapaz de montar un proyecto que aspire al anillo.

Durante años, y pese a que los Blazers han vivido siempre lejos de poder ser campeones, Lillard se ha mostrado fiel a la organización hasta el punto de asegurar que su desee era pasar con ellos toda su carrera. A sus 30 años (31 en un mes), y viendo que sus objetivos profesionales no parecen ir de la mano de la franquicia, tal situación estaría virando de un modo trágico para Portland.

Por un lado tenemos el problema con el entrenador, el cual se remonta a hechos acaecidos en 1997. Un Billups de tan solo 23 años que militaba en Boston Celtics fue acusado de agresión sexual junto con Ron Mercer. La historia, la cual habría tenido lugar en la casa de Antoine Walker, siempre fue negada por ambos y se cerró con un acuerdo económico, lo cual no ha evitado que les persiga hasta hoy día. La franquicia de Oregon asegura que ha realizado su propia investigación y que ha tratado este tema con el que ahora es su head coach, pero ello no ha impedido que que algunos aficionados ataquen a Lillard por formar parte de la elección del nuevo técnico. A tal punto ha llegado la situación que se ha defendido de esta manera vía Twitter.

“¿En serio? Me preguntaron qué entrenadores me gustaban entre los que eran candidatos y los nombré. Lo siento, no estaba al tanto de su historia, ya que no leí los periódicos cuando tenía 7 u 8 años. No apoyo este tipo de cosas… pero si este es el camino que quieren tomar para atacarme…”, expresa.

Lillard está dolido. Para él la afición de Portland ha sido siempre su principal combustible para seguir en la pelea por un equipo que nunca ha llegado a colmar su ambición competitiva. Tras responder a quienes le atacaban por la llegada de Billups al equipo, dejó otra frase elocuente sobre lo que sentía en esos momentos. “A veces no son las personas las que cambian, simplemente es la careta la que se cae”.

La situación del equipo

Chris Haynes habla de ver a Lillard forzado a solicitar su salida, pero claro está que si finalmente es así, tal decisión no llegará por lo vivido en unos días, sino por una trayectoria que no invita al optimismo. El base All-Star acumula nueve campañas en la franquicia de Oregon en las que ha disputado playoffs en hasta ocho ocasiones. Con ese dato quizás podría parecer que su descontento no tiene tanta base, pero es que en solo una de esas carreras de postemporada alcanzó las finales de conferencia y, incluso en esa caso, sus opciones de lograr el anillo eran tan escasas como demuestra el 4-0 que encajó ante Golden State Warriors.

Claro está que Lillard habrá pensando durante años que pueden mejorar, que estaban a pocos pasos de dejar atrás la definición de buen equipo para convertirse en un contender con mayúsculas. No ha ocurrido. La paciencia no ha tenido la recompensa deseada y el ver que ahora llega un cambio de entrenador tampoco ayuda. No es que el anterior fuese mejor que el nuevo, es que simplemente se trata de iniciar un nuevo camino con las incógnitas que ello siempre despierta. Y seamos sinceros, si en nueve años no se han dado los movimientos necesarios para ser un aspirante, nada invita a pensar que este sea el definitivo.

Múltiples opciones

Si Lillard opta finalmente por un cambio de aires, equipos deseosos de tenerlo en sus filas no van a faltar. Stephen A. Smith de ESPN los New York Knicks están al acecho para plantear un traspaso en cuanto sea posible. En una situación similar se encuentra Philadelphia 76ers, donde Daryl Morey tiene su radar activado por si surge la oportunidad. Son solo ejemplos de hasta qué punto hay equipos listos para pulsar el botón rojo. Lillard es uno de los mejores jugadores de la NBA y está en el mejor momento de su carrera. En la última temporada ha promediado 28,8 puntos y 7,5 rebotes con un 39,1% en triples. ¿Quién no querría contar con ese en su roster?

4 años y 196 millones de dólares

Quien vaya a por Lillard ya sabe el precio a pagar. El point guard firmó en mayo de 2019 una extensión de contrato de la que ahora le restan justo 4 años y 196 millones de dólares, de la cual el curso 2024-25 es una opción de jugador por 54,2 millones. Tal enorme contrato puede ser tanto un reclamo como un aviso para no volverse loco. La parte positiva es que si te haces con él aseguras que sea parte de tu proyecto durante muchos años. La negativa se ciñe a que si la apuesta sale mal –parece difícil–, tendrás un enorme gasto por delante. En todo caso, esto por ahora no pasa de mera conjetura. Aún quedan muchos episodios por delante antes de conocer el desenlace. C.J. McCollum afirmó hace poco que veía a Lillard continuando en Portland. No está tan claro.

(Fotografía de Steph Chambers/Getty Images)


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