Los Rockets no quieren (más) picks: quieren competir


No a otro ‘The Process’. Los Houston Rockets –y, en particular, su GM Rafael Stone–, no están dispuestos a pasar por ese calvario, por muy prometedor que se haya demostrado para algunos beber de este cáliz en el pasado. Los Embiid y Simmons (y Okafor, Carter-Williams, Luwawu-Cabarrot, Korkmaz, Payton, Grant, Holmes, Hernangómez….) fueron el resultado de poca dignidad y muchos años de vagar voluntariamente por el desierto. Y de aquellos tankings estos 76ers, los actuales líderes de la Conferencia Este.

Eso, insistimos, no lo quieren en la casa de Tilman Ferttita. La apuesta de Wall, Oladipo y Cousins no ha funcionado a pesar de un inicio prometedor tras la salida de James Harden, pero ello no hará que los Rockets se vuelvan locos desmembrando el equipo y deshaciéndose de sus otras piezas importantes.

Rondas suficientes

En la franquicia entienden que, sin ondear la bandera de la reconstrucción, tocará hacer algo más que retoques para dotar de una nueva identidad a un proyecto que ha girado durante casi una década en torno a un único jugador. Y eso implica entender y asumir que hay otros jugadores que, por su ocaso competitivo o su singular situación (fortalezas muy de rol, ideales para contenders), no están en condiciones de esperar a que dicho proceso culmine y ellos puedan volver a aportar.

Son los casos de P.J. Tucker (cerca de Philly), Eric Gordon (todos lo quieren) o Danuel House, así como de Victor Oladipo, quien a pesar, este último, de ser muy apto para liderar el lavado de cara, no quiere que sea en Houston donde gaste (o invierta, según la lupa) lo que le queda de prime player (Heat y Knicks a la cabeza).

Jonathan Feigen, del Houston Chronicle, ha desvelado que según gente de dentro de la franquicia, no quieren seguir el paradigma de Pensilvania, y buscarán algo similar a ese punto intermedio en el que se han movido genios como Ainge en los Celtics o Presi en los Thunder (boom de picks sin convertirse en comparsas). Nada de otro atracón de rondas, pues con las obtenidas con Harden ya tienen más que suficientes ( tres selecciones de primera ronda desprotegidas (2022, 2024 y 2026) y cuatro posibles intercambios de primera ronda (2021, 2023, 2025 y 2027) desde Brooklyn, y un primera ronda de 2022 desde Cleveland).

Wall, Wood…

¿Traspasar jugadores veteranos? Sí, pero a cambio de otros más jóvenes (que no verdes), con maneras de progresar y capaces rendir desde ya o prácticamente ya. Igualmente, son bienvenidos contratos expiring que les permitan generar espacio salarial en verano para ser ellos mismos quienes decidan sus próximas incorporaciones con las que rodear a John Wall, Christian Wood, y a los precoces Jae’Sean Tate, Kevin Porter Jr. o Mason Jones.

La apuesta total por Harden & otro gran base (Chris Paul primero y Russell Westbrook después), y una recua de tiradores como kriptonita de los Warriors del último lustro no funcionó por poco, pero eso no significa que, finito el proyecto, haya que esperar otros cinco o diez años para volver a ver unos Rockets aspirantes. Es decir, no a la desvergüenza medioplacista de los 76ers y no rotundo a la infinita paciencia de los Sacramento Kings (14 años sin playoffs).

(Fotografía de portada de Ezra Shaw/Getty Images)


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