Bucks, Raptors y 76ers: un Este cada vez más indomable

En verano, la marcha de LeBron James de los Cavaliers a los Lakers hizo pensar a muchos (con lógica) que se iban a generar aún mayores diferencias entre el nivel de las franquicias de la Conferencia Oeste versus las del Este. Se vio como el último gran paso para deteriorar una Conferencia mucho más carente de grandes estrellas con respecto a su vecino geográfico.

Sin embargo, tras casi cinco meses de competición y un cierre de mercado más que movido, la perspectiva sobre el potencial del Este ha cambiado casi radicalmente. Durante los dos últimos días, hemos podido disfrutar de un auténtico All-In por parte de los , y . Las tres organizaciones han decidido ir a por todas, apostando por dar un paso hacia delante en sus aspiraciones y demostrándole a los jugadores que tienen en plantilla con posibilidades de ser agentes libres este verano, que son equipos que van a hacer todo lo posible por llevarse el anillo para casa. Se acabaron las estrategias conservadoras. A las armas.

El plantillón de Milwaukee

Los Bucks campean como primeros del Este. Su primera parte de la temporada ha sido espectacular, demostrando que son capaces de aguantarle el ritmo a los mismísimos Warriors (40-13 para los Bucks; por 38-15 para los actuales campeones). Sus aspiraciones siempre han permanecido altas gracias a un núcleo que está demostrando su madurez para afrontar el gran reto del campeonato. Mike Budenholzer, el gran candidato para hacerse con el premio al Mejor Entrenador del Año, ha sabido gestionar un grupo cargado de talento y dispuesto a dar lo mejor de sí a ambos lados de la cancha. 

Con como líder absoluto del equipo, otros jugadores han sabido ofrecer la templanza necesaria para que los atómicos números del griego no caigan en saco roto y sirvan para generar victorias, confianza y prestigio. Un quinteto con Eric Bledsoe, Malcolm Brogdon, Giannis, Khris Middleton y Brook Lopez ya es suficiente argumento como para hacer dudar a cualquier rival.

Si a esa excelsa combinación de jugadores añadimos roles como el del veterano George Hill, Ersan Ilyasova, Tony Snell o Sterling Brown, nos encontramos con una plantilla repleta de profundidad. La organización decidió deshacerse de Thon Maker, jugador demasiado blando para la pintura de un colectivo que aspira a lo más alto. Para solucionar esa pequeña tara, han logrado traerse a un Nikola Mirotic que se encuentra en el mejor momento de su carrera. Mirotic garantiza abrir defensa y puntos desde fuera. Es el cuatro abierto que tanto necesitaban en Milwaukee y que termina de potenciar el nivel general de este vestuario. Incorporación de diez.

El Big Three de Toronto

Masai Ujiri es uno de los ejecutivos más inteligentes y analíticos que hayan pasado por toda la historia de la NBA. Poco a poco, ha ido configurando unos Raptors cada vez más cargados de razones para pensar en algo más que una gran temporada regular. Estamos acostumbrados a ver que, una vez llegan los playoffs, los canadienses se desploman cual persona con fobia a los agujas. Para cambiar esa inercia y mentalidad pequeñas, Ujiri decidió jugársela con Kawhi Leonard, un jugador que llevaba meses fuera de las canchas y del que se dudaba que pudiera quedarse a largo plazo, teniendo en cuenta que posee una opción de jugador por valor de 21,3 millones.

Teniendo al lado a Kyle Lowry, la voz más poderosa en el vestuario, Leonard ha vuelto a un nivel magnífico, parejo al que ofrecen los grandes cocos de la liga – lo de James Harden ya no es humano –. Si había incógnitas sobre el rendimiento del alero, a estas alturas todas ellas se han disipado.

En paralelo a sus dos grandes estrellas, Nick Nurse ha sabido sacar lo mejor de un Pascal Siakam que se ha ganado su hueco en el quinteto titular; Danny Green recuerda al Danny Green de siempre; y bajo toda esa terna de jugadores complementarios, Fred VanVleet, Serge Ibaka o Norman Powell han dado con la tecla para incrementar las actuaciones que ha ofrecido el equipo.

Sin embargo, para evitar que suceda lo de siempre, Ujiri ha querido curarse en salud y traer la gran pieza que les faltaba. Un pívot del todo dominador en defensa y ataque como Marc Gasol, que se encontraba estacando en cuanto a objetivos colectivos en Memphis. Gasol, junto a Lowry y Leonard, conforma un trío ganador. El paso definitivo para unos Raptors que, ahora sí, lucen como un auténtico aspirante al anillo. Sin medias tintas.

Philadelphia completa The Process

Si Ujiri merece todo tipo de elogios por lo realizado durante los últimos años, lo de Elton Brand no se queda a la zaga si tenemos en cuenta que aterrizó en el puesto de manager general de los 76ers hace apenas cinco meses. Es tremendo.

Brand ha terminado de cincelar el proceso que se lleva moldeando desde hace mucho, mucho tiempo en Philly. La primera decisión que tomó fue hacerse con los servicios de Tobias Harris, jugador que le viene como anillo al dedo al estilo de los 76ers. Si bien es cierto que su situación contractual es arriesgada, ya que es expiring y su siguiente salario va a estar bastante por encima de los 14,8 millones que venía cobrando hasta ahora.

Harris se une a Ben Simmons, J.J. Redick, Jimmy Butler y Joel Embiid para conformar el mejor quinteto que han visto los aficionados de los 76ers en demasiados años. Todo apunta a que Brand tiene aspiraciones a largo plazo con que Harris y Butler renueven, construyendo un Big Four temible. Tendrán que hacer ingeniería financiera para cuadrar todas las cifras, pero es una situación factible.

El otro gran cuadre acometido por Brand lleva el nombre de Markelle Fultz. Los problemas con las lesiones del sophomore habían generado un caldo de cultivo que rozaba lo problemático (o cuanto menos, preocupante) y se le debía buscar una salida. Los 76ers han obtenido a Jonathon Simmons, que puede aportar desde ya y que será un recambio de garantías para Redick. Se podría decir que Brand ha obtenido un acuerdo muy beneficioso para los intereses que defiende.

Mensaje directo para los Celtics

Los movimientos realizados por los Bucks, Raptors y 76ers son un mensaje claro para la liga; pero también lo es para los Celtics, a los que muchos colocaban como grandes aspirantes del Este y que, sin embargo, hasta la fecha no han ofrecido la mejor cara posible. 

Evidentemente nadie va a contrariar a un monstruo de la estrategia y finanzas como Danny Ainge, que tendrá trazado un plan maestro dispuesto a destrozar cualquier cábala y supondrá otra subida de nivel para Boston. Sin embargo, los jugadores obtenidos por sus grandes rivales de Conferencia suponen, cuanto menos, un gesto de intimidación hacia el presunto dominio Celtic. 

En el TD Garden se espera un verano agitado, siendo los principales candidatos a hacerse con Anthony Davis, una vez su salida de los Pelicans no se ha concretado en febrero. Otra cosa será ver cuánto tiene que soltar Ainge para hacerse con la máquina de hacer puntos de New Orleans. 

Sea como fuere, para los Celtics, todo eso ya será en verano. Y mientras tanto, en Toronto, Milwaukee y Philadelphia se frotan las manos con la sapiencia de haber hecho los movimientos adecuados para estar un peldaño por encima de lo que estaban hace solo 48 horas, así como con la ilusión de pensar que ahora sí ha llegado la hora de hacer cosas grandes. 

Porque el Este, al igual que sucede desde hace más de un lustro en el Oeste, ya tampoco espera a nadie.

Porque el Este ha recuperado la ambición que siempre ha debido tener y que llevaba años perdida en el olvido.

Porque el Este, de nuevo, se ha vuelto indomable.

(Fotografía de portada de Stacy Revere/Getty Images).


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