El debate: todos a la venta, ¿una postura positiva?

Algunos equipos valoran mucho más la continuidad. Otros, sin embargo, no tienen problema alguno en realizar un movimiento o, incluso, desmantelar todo un proyecto si la situación así lo precisa. A veces un simple ajuste de última hora puede suponer la diferencia entre lograr el campeonato o volverse a casa a las primeras de cambio. Otras ciudades, menos agraciadas, se ven obligadas a renovar la plantilla y hacer borrón y cuenta nueva.

Actualmente encontramos en la liga varios casos bien definidos que encajan perfectamente en una y otra postura. A menos de tres semanas para el cierre del mercado dos franquicias han colgado el cartel de ‘liquidación por cierre’, una de ellas con una tendencia mucho más marcada que la otra. En Detroit se han cansado de no obtener resultados y han respondido con una inminente apuesta por la desmantelación del proyecto. La situación se ha agravado con la baja de larga duración de Blake Griffin y todo apunta a que está disputando sus últimos partidos con la camiseta de los , aunque de momento ninguna oferta termina de convencer a la gerencia.

Una situación muy similar comienza a vivirse en Los Ángeles, aunque en un contexto completamente diferente. Ser líderes del Oeste y lograr victorias sin el dúo estelar parecen no ser méritos suficientes para unos que han puesto a toda la plantilla en el mercado, a excepción de los propios LeBron y Davis, según ha informado la periodista del Los Angeles Times Tania Ganguli. A principio de mes, el interés de varias franquicias en Kyle Kuzma destapaba el frasco de las esencias y una supuesta oferta en firme procedente de Sacramento no hacía más que profundizar en una dinámica de cambio que ha terminado por confirmarse. Ahora, las puertas del Staples Center se han abierto y jugadores como Avery Bradley, Quin Cook o Troy Daniels pueden ser utilizadas como moneda de cambio. Unas puertas que, en el caso de los Clippers, pueden atraer alguna pieza más antes del 6 de febrero con el fin de mantener su sólida apuesta como máximos contenders al campeonato. Sin embargo, ¿es realmente beneficiosa este tipo de medidas?

Desvalorización de los jugadores

Es muy diferente tantear el mercado que anunciar a los cuatro vientos que tus jugadores están en venta. Del mismo modo que no es lo mismo recibir una oferta cuando tu disposición inicial a cerrar un traspaso es mucho más moderada que auto-boicotear posibles operaciones. Añadir la etiqueta de ‘se vende’ a tus jugadores será recibido como un gesto de desesperación y de invitación a propuestas mucho menos atractivas de lo habitual. Algo que se recrudece aún más si alguno de esos jugadores es expiring. ¿O quién va a arriesgarse a dar mucho por un Drummond devaluado y que, además, puede irse al acabar su contrato a final de temporada?

Desmotivación en la plantilla

En Los Ángeles saben muy bien de esto. El pasado curso, en el primer gran intento por obtener a Anthony Davis, los angelinos ofrecieron lo impensable. Finalmente, no se llegó a un acuerdo y toda la plantilla se sintió utilizada y menospreciada. Principalmente unos jóvenes que vieron completamente minada su moral y confianza. La reacción no se hizo esperar: el nivel de juego descendió considerablemente, la química se desplomó y las derrotas comenzaron a sucederse una tras otra. Es un juego peligroso a poner en práctica salvo que se tenga muy claro desde el primer minuto lo que se va a hacer y cómo se va a hacer.

Destrucción del mercado deportivo

Otro punto muy a tener en cuenta. ¿Para qué voy a firmar por un equipo que va a la deriva, que cada verano toma un rumbo diferente y que se deshace de sus jugadores al mínimo tropiezo? La NBA es un negocio, si, pero la confianza y la estabilidad siguen siendo virtudes muy importantes en la confección de cualquier proyecto ganador. Los pueden ser el gran ejemplo de los nefastos resultados que devuelven este tipo de filosofías deportivas. No tener claros los objetivos se convierte en un gran hándicap y una invitación a los jugadores de la NBA a firmar por otro destino.

Queremos saber tu opinión

Cada franquicia es un mundo en un contexto completamente único y diferente al resto. Y quizá podamos pecar de pretenciosos y soberbios si nos dedicamos a juzgar vilmente las decisiones tomadas por la cúpula de cada una de ellas. Pero opinión y criterio, por suerte, tenemos todos. Así que la pregunta de hoy es la siguiente: ¿hacen bien las franquicias poniendo a una gran parte o a todos sus jugadores en el mercado y anunciarlo tan libremente?, ¿no son más las desventajas que las virtudes?, ¿o el momento, el lugar y la intención futura a corto plazo puede justificar este tipo de decisiones?

Estamos encantados de poder conocer tu postura al respecto. Déjanos tu opinión en la caja de comentarios. ¡Te leemos!

(Fotografía de portada de Kevin C. Cox/Getty Images)


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