Caso Cousins: cuando todos y ninguno tiene razón

El fichaje de por Golden State ha levantado polvareda. Mucha. Tal vez más que nunca en la historia de la NBA debido a que en 2018 nos encontramos en la era de los mil medios de comunicación, de las redes sociales y de #NBATwitter, claro.

¿Cómo no empatizar con los decepcionados por este fichaje? Para ellos la temporada 2018-19 ha perdido la mayor parte de su interés. Si el día 1 de julio sabíamos que el campeón sería Golden State pero al menos el fichaje de LeBron James por los Lakers apuntaba a un posible nuevo enemigo en el Oeste, 24 horas después esa opción ha perdido muchos enteros. Los Lakers no han podido construir un súper equipo este año y a cambio los han fichado al mejor pívot de la Liga en las últimas temporadas.

¿Cómo no alabar a los Warriors? Difícilmente en la historia moderna de la NBA se ha visto una directiva tan decidida a arrasar la competición. La predisposición de los hombres que dirigen Golden State es la de luchar por el título todos los años con las mejores piezas posibles. ¿DeMarcus Cousins disponible por 5,3 millones? Vamos, hombre. Era una oportunidad irresistible pese a que Cousins esté en proceso de recuperación de una de las lesiones más devastadoras para cualquier deportista. Y si los Warriors estaban en disposición de ficharle a ese precio era por haber hecho las cosas bien durante años. Hay equipos buenos y malos que no pueden moverse económicamente por haber hecho auténticos disparates no hace mucho.

¿Cómo no ponerse en la piel de los aficionados de los otros 29 equipos? Todo el mundo en su sano juicio sabe que el campeonato 2019 está sentenciado sin haber empezado el curso. ¿Quién se levantará en España a ver un partido aleatorio de Temporada Regular en enero entre Warriors y quien sea? ¿Quién pondrá ESPN o TNT en Estados Unidos para ver el cuarto partido de una serie de playoffs que los Warriors lideran 3-0? Menos que otros años, seguro.

¿Cómo no empatizar con los que se sienten decepcionados por Cousins? “Para hacer lo que ha hecho que hubiese elegido otro equipo cobrando lo mismo o un poco más”. A día de hoy parece claro que Cousins no recibió ofertas formales, pero es evidente pensar que si estaba dispuesto a bajar tanto sus pretensiones económicas podría haber llamado a la puerta de Lakers, Rockets o Celtics para unirse a ellos por un salario comprendido entre los 2 y 5 millones de dólares y dar así más interés a la competición. Por otro lado Lakers, Rockets o Celtics podrían haber sido más insistentes con él, pero no lo fueron.

¿Cómo no entender a Cousins? A seis meses de recibir numerosas ofertas que se encontrasen entre los 135 y los 175 millones de dólares sufrió un desgarro en el tendón de Aquiles. Repito, un desgarro en el tendón de Aquiles. Abran Google y escriban Aquiles Kobe Bryant, Aquiles Isiah Thomas, Aquiles Elton Brand, Aquiles Chauncey Billups o lean el estudio que identificó a 18 jugadores de la NBA que sufrieron esa lesión entre 1988 y 2011 y 7 de ellos no volvieron a la Liga.

Cousins apenas tenía mercado —posiblemente no hubiese encontrado nada más lucrativo de una Mid-Level de 8,6 millones de dólares, hola Minnesota, hola Anthony Tolliver— y la opción Warriors era la mejor para su caché. Vuelva en el estado en el que vuelva, Cousins tendrá más fácil su vida deportiva al menos hasta junio de 2019. Sus compañeros All-Stars hacen mejor a cualquiera, permiten más huecos, leen mejor los ataques y aprietan en defensa cuando hace falta. Gracias a su incorporación a los Warriors, un mermado Cousins brillará más que en ¿Sacramento? ¿Chicago? ¿Los Ángeles? ¿Atlanta? O en ninguno de ellos, porque ESPN ha revelado que hay varios equipos que tienen “prohibido” internamente fichar a Cousins por su historial deportivo y extra deportivo.

¿Cómo no estar de acuerdo con los que piden mesura? Los Warriors ya eran buenísimos, probablemente el mejor equipo de la historia de la NBA, uno que ha completado el periodo de cuatro años más dominante en cuando victorias —victorias, no títulos— que se ha visto nunca. Cousins no les hace falta, este fichaje no cambia nada. Han ganado los dos últimos anillos con JaVale McGee de pívot. Freaking JaVale McGee, como dirían en Estados Unidos, un jugador que en septiembre de 2016 estaba fuera de la Liga buscando una invitación a un training camp. La temporada de Cousins en los Warriors puede ser buenísima… o un completo fracaso si tiene problemas en el vestuario, afecta a los resultados de los partidos por técnicas y expulsiones, pierde la confianza de sus compañeros por no esforzarse en defensa o no se adapta a un estilo de juego rápido que no ha practicado nunca. Factores todos que se han visto en su historial y factores que no influirán en el resultado final cuando en octubre de 2019 los jugadores de los Warriors reciban sus anillos de campeones.

¿Cómo no pensar en la que le está cayendo a Adam Silver? Algunos no lo saben y otros no lo quieren saber, pero Adam Silver no es el dueño de la NBA, es un simple empleado. El más importante de la organización, pero empleado al fin y al cabo. Silver no tiene potestad para decidir lo que se le antoje —no, el veto de Chris Paul a Lakers en 2011 no es comparable porque en aquel entonces New Orleans era propiedad de los otros 29 equipos— y las reglas de la competición se acuerdan con el consenso de todos los equipos. Deben ser ellos los que luchen con la NBPA para inventarse un sistema que no permita estas cosas si es que realmente no lo quieren permitir.

¿Cómo no enfadarse con los jugadores y a la vez entenderlos? Se sabía que el salto salarial en 2016 iba a ser enorme y la NBA propuso escalonar ese salto en varias temporadas. Pero los jugadores, la NBPA, dijo que no, que querían todo el dinero posible cuanto antes. Lógico. Si eres jugador NBA y sabes que por muy bien que lo hagas no podrás cobrar más de X, mejor asegurarse el dinero cuanto antes. Que le pregunten a Thomas o al propio Cousins que se siente al pensar que estaban a unos meses de firmar contratos por más de 100 millones y ahora les cuesta encontrar trabajo. Nunca sabes cuando va a desaparecer tu oportunidad.

¿Cómo no maldecir a los que no supieron prepararse para el verano 2016? De aquellos barros estos lodos, se suele decir. Los equipos sabían que iba a haber un salto inaudito en el límite salarial y los Warriors se prepararon para poder fichar a Durant en 2016, cosa que otras franquicias no hicieron. Los otros equipos también debían haber sabido que dar contratos de 50, 60, 70 o incluso más de 90 millones a jugadores como Luol Deng, Timofey Mozgov, Joakim Noah, J.R. Smith, Chandler Parsons o Kent Bazemore y no quiero seguir porque hay tantos ejemplos que incluso da vergüenza ajena, era una locura innecesaria. Pero los que decidían no fueron inteligentes y por eso varias franquicias están hipotecadas sin capacidad de maniobrar. Algunos perdieron más que el futuro deportivo y dinero en 2016, como la familia propietaria de los Lakers, enfrentada de por vida tras aquel infausto verano de Mozgovs y Dengs.

El mejor pívot de los últimos años va a cobrar menos que la media de una Liga de 450 jugadores por jugar en Golden State. El mejor pívot en los últimos años viene de una lesión devastadora que no augura nada bueno a su futuro deportivo. El mejor pívot de los últimos años se ha unido a un equipo que no le necesita para arrasar 16-1 en playoffs. El mejor pívot de los últimos años no seguirá con los Warriors en 2019 por muy bien que juegue salvo que en su lugar se marche Draymond Green, Klay Thompson o Kevin Durant.

Tomen el fichaje de Cousins como quieran porque hay consuelo para todos y para ninguno. La NBA no para y esto es lo que hay por muy topicazo que sea esta frase final.