Previa NBA Minnesota Timberwolves 2019-20


Previa NBA Minnesota Timberwolves 2019-20. Datos, resultados de la temporada anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico sobre la franquicia.

Minnesota Timberwolves

Balance 2018-19: 36-46 (11º Oeste; no clasificado para playoffs).

Entrenador:  Ryan Saunders  (2ª temporada en el equipo).

Agentes libres más importantes en 2020: Jeff Teague, Shabazz Napier, Jordan Bell (restringido), Josh Okogie (opción de equipo).

La plantilla

Altas: Jake Layman, Noah Vonleh, Shabazz Napier, Tyrone Wallace, Jordan Bell, Treveon Graham, Jarret Culver (draft), Jaylen Nowel (draft), Naz Reid (two-way), Jordan McLaughlin (two-way), Lindell Wiggington (Ex-10) Jordan Murphy (Ex-10).

Bajas: Dario Saric, Derrick Rose, Taj Gibson, Tyus Jones, Jerryd Bayless, Anthony Tolliver, Cam Reynolds.

Siguen: Karl-Anthony Towns, Andrew Wiggins, Jeff Teague, Robert Covington, Gorgui Deng, Josh Okogie, Keita Bates-Diop .

Así encaran la temporada

Los Minnesota Timberwolves jugaron sus cartas, sin opción a un plan de escape. Todas las fichas al centro de la mesa por Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns. Sendos número 1 de sus respectivos drafts, ahora están atados al frío del norte hasta 2023 y 2024 por 147,7 y 158,25 millones respectivamente.

Y los T-Wolves, duele decirlo, no están más cerca de los playoffs que hace una temporada. No digamos ya del campeonato.

La franquicia con peor registro de victorias en la historia de la NBA (39,8%), volvía a sentir ese sudor plácido de vestirse de corto más allá de un 15 de abril, retrotrayendo a sus aficionados a un escenario que no saboreaban los adultos desde que eran niños: los años dorados de Kevin Garnett. Trece temporadas acumulaban sin una triste postemporada… y lo indigesto de todo esto es que no fue gracias a sus dos cracks contractuales que lo hicieron… el 50% (o más) de que aquella fugaz serie ante Houston Rockets (1-4) tuviera lugar, corrió a cargo de un solo hombre: Jimmy Butler.

Y cuando se fue (rumbo a Philly), las opciones de playoffs lo hicieron con él.

Los 47 triunfos de 2017-18 pasaron a los 36 de 2018-19, con Wiggins percibiendo ya los primeros 25 millones de su ampliación. Y ahí va a radicar la pequeña franja de esperanza a la que se pueden aferrar los Wolves a día de hoy. Una grieta de optimismo que roza lo utópico y apunta, más bien, a lo distópico: que Wiggins empiece a crecer al mismo nivel que su árbol de la panoja.

El mayor problema de los Timberwolves de las últimas temporadas, acentuado con la salida de Ricky Rubio, es que allí no defiende nadie. Ni el tato, que solemos por decir por aquí. Mentira, asterisco. Jimmy Butler sí; y por eso se le trajo. Pero falló a la hora de impregnar al resto con su ADN. El último clavo del ataúd fue aquella infame y esperpéntica sesión de entrenamiento en la que Butler, con ruda torpeza pero más buena fe que otra cosa, puso en evidencia a sus compañeros de vestuario en un último intento de azuzarlos… de despertarlos de su insoportable letargo, consciente de que otro año más de pasividad defensiva, de falta de compromiso, de exceso de ego y ausencia de garra, volvería a dejarlos sin opciones sólidas de hacer algo digno en postemporada.

Y demostró que tenía razón. La temporada 2018-19 de Minnesota ha transcurrido sin pena ni gloria; la fama de especialista defensivo de Thibs, tras tres años de ¡barra libre, sírvanse!, quedó por los suelos… con decir que lo mejor que experimentó el equipo ahora anda por Detroit al servicio de los Pistons (Derrick Rose y sus 50 puntos)… mejor cito a Bernd Schuster: “No hace falta desir nada más”.

Ryan Sunders, que le entregaron las riendas sin apenas exigencias mediada la temporada, tiene ante sí el inabarcable reto de su padre: Flip Saunders ha sido el único de los trece entrenadores que han pasado por la franquicia desde 1989, año de su fundación (exceptuando el exiguo paso triunfal de Kevin McHale con 50 partidos al cargo), que ha logrado cerrar su etapa (la primera al menos) con balance positivo; 55,8% hizo Saunders senior… entre 1995-2005. Una década de, en mayúsculas, puro baloncesto.

Acabar la temporada que se les viene por encima o rondando siquiera las 45 victorias, es soñar fuerte… pero tras sacudir bien la alfombra, encontramos pequeñas razones, pepitas entre las esquirlas, para creer que el curso 2019-20 puede dejar un sabor de boca al menos mejor que el anterior.

Towns y Wiggins, más maduros, con mayor responsabilidad y, ergo, mayor cargo de conciencia que nunca. De perder se cansa incluso Wiggins. Tras quedarse, tanto él como Towns, sin el incremento económico en su ampliación de contrato (más de 30 millones cada uno por no ser ni MVP, DPOY o All-NBA), el estímulo que les resta se presenta en forma de escozor individual: Towns tiene su reto en la defensa… sumar las ganas y no solo el timing. De Wiggins, dice su GM, Gersson Rosas, que para este curso espera su resurgir, y que el nuevo estilo de juego que se acerca le beneficia.

Lo cierto es que con la llegada de Butler, Wiggins sufrió un revés. De pasar de clutch man de Thibs —que en las posesiones calientes se le entregaba la pelota de él por delante de Ricky para marcar la jugada—, a tercera espada atascado en una pésima selección de tiro y unos porcentajes que no levantan cabeza. Necesita reaccionar y necesita hacerlo ya, o los rumores de traspaso no tardaran en aflorar.

Luego nos encontraremos con los regresos saludables de Covington y Teague. El primero no necesita provocación alguna para darlo todo en pista; es su forma de ser. Si vuelve el alero de los 76ers en su mejor versión, son grandes noticias para Minnesota. Y luego está Teague; sus años de All-Star han pasado, pero su calidad de expiring puede que nos sirva, aunque sea por lo económico, para ver una buena temporada del point guard, en la persecución de su próximo gran contrato.

Por último, dos incorporaciones interesantes bajo el cristal. Noah Vonleh y Jordan Bell emergen como una rotación interesante y con la oportunidad de lucir. No deberían faltarle minutos a ninguno de los dos en apoyo a Towns, y un Deng que no termina de encontrar su espacio en el proyecto. De Vonleh ya vimos el año pasado en los Knicks que con confianza es un jugador más que válido, y de Jordan Bell se espera que convierta en habituales aquellos destellos que nos dejó como novato en Golden State. Con 24 años cada uno, cuerpos despampanantes y recursos para ser buenos finalizadores en el pick-and-roll, se dan las circunstancias idóneas para que hagan de Minneapolis su hogar.

Layman (gran aroma dejado en Portland), Napier (buen reemplazo para Tyus Jones) y Jarret Culver… sólo porque los Hawks les quitaron a Hunter, que les habría venido de fábula… pero a pesar de todo, un estupendo un top-6 del draft con gran poderío ofensivo (anotador/distribuidor) así como fogonazos de buen defensor, comprometido y capaz. Lo segundo es lo que más urge hoy en Minnesota.

El jugador a seguir

El futuro de Okogie, año sophomore entrante, pinta bien, y más ahora con la salida de Rose… pero esta sección tiene que ser en exclusiva para el señor Wiggins. Por todo lo dicho, por todo lo que cobra, por el abrumador talento que atesora y por todo lo que tiene que demostrar, este debe ser el año en el que se le exija a uno de los tantos herederos de LeBron, que dé el paso sí o sí.

De no hacerlo, la rotura del dique y el torrente de hateo empezará a estar más que justificado. Hay que darles motivos a Sergio y José para que pongan al ex de Kansas en cuarentena y consideren darlo de baja del Club de los Atracadores. Wiggins lo tiene todo para ser, junto con Towns, el factor diferenciar de los Timberwolves durante los próximos cinco años. Solo tiene barrer la mesa de excusas, trabajar, y que le apetezca realmente serlo.

El pronóstico

Elio Martínez, director de nbamaniacs, dará un pronóstico personal y subjetivo sobre lo que cree que hará cada franquicia durante la temporada 2019-20.

Otro equipo sobre el que realizar un pronóstico es misión imposible. La nueva dirección de la franquicia ha llegado para eso, para establecer un nuevo rumbo, y si la pareja entre Wiggins y Towns no da muestras de esperanza allá por diciembre o enero no sería extraño que Rosas se moviese en todas las direcciones posibles para cambiar a Wiggins sacrificando piezas para apuntar en una nueva dirección. Los Wolves tienen potencial suficiente para luchar por la última posición de playoffs hasta abril, pero muchas cosas tendrían que salir bien para ello. Y yo no soy tan optimista como para apostar por unos Wolves de postemporada. Más bien les veo entre la 11ª y la 13ª posición del Oeste.

Anterior equipo analizado: Oklahoma City Thunder . Próximo equipo: Utah Jazz.

(Fotografía de portada de Ethan Miller/Getty Images)


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