Claves para entender el absoluto despropósito en la defensa de Houston Rockets


¿Qué le sucede a estos Rockets? Durante el verano no pocas voces se hartaron a gritar que las decisiones que habían tomado durante la agencia libre no habían hecho otra cosa que empeorar la estupenda plantilla con la que, recordemos, estuvieron a punto de tumbar en los playoffs a los Warriors, un equipo que apenas tiene algún punto débil al que atacar.

Lo que llegó – Carmelo Anthony, Michael Carter Williams, Marquese Chriss o Brandon Knight – no compensaba ni de lejos lo que se había ido – Trevor Ariza, Luc Mbah A Moute o Ryan Anderson –, a pesar de que en el seno de la franquicia se dijeran barbaridades como que incluso se había logrado mejorar el colectivo.

En realidad, lo único que se estaba haciendo era despoblar la capacidad defensiva del equipo en la búsqueda de algún gran agente libre que acompañase a James Harden y Chris Paul. Cuando las puertas de los big names se fueron cerrando, el mercado ya iba a toda velocidad y les estaba siendo imposible subirse a él. Ese inmovilismo previo degeneró en una mala planificación de una plantilla carente, a todas luces, de alguien que sepa responder cuando no están Harden o Paul en cancha. Antes esa respuesta venía desde lo grupal; ahora, desde el desconcierto total.

Cierto es que esto acaba de empezar y que, con casi toda seguridad, los Rockets comenzarán a mejorar en las próximas jornadas lo hasta ahora visto (algo bastante sencillo, por otro lado), pero no por ello se puede dejar pasar que un equipo que se presupone contendiente muestre tantísimas taras en tan poco tiempo. No se obviaría con otras grandes franquicias que estuvieran en apuros y no se puede hacer con estos Rockets.

Según datos de Elias Sports Bureau, el 1-4 de los Rockets es el peor balance en la historia del equipo si tenemos en cuenta los cinco primeros partidos de la temporada.

Una defensa completamente invisible

El partido ante los Jazz sirve como perfecto espejo para asimilar lo que está sucediendo en Houston. Sin el sancionado Paul y con un Harden a medio gas por las molestias que ya anticipaban su posterior lesión muscular en la pierna izquierda, los chicos de Mike D’Antoni estuvieron todo el partido a merced de lo que quería Utah. En cuanto apretaban un poco se iban en el marcador. Y solamente pequeños arreones en los que tuvo bastante que ver Clint Capela pudieron ir capeando una derrota que se barruntaba desde casi el comienzo del encuentro.

Ante los Clippers, ya con Paul en escena, los defectos vistos ante Utah alcanzaron un nuevo nivel en la dimensión de la pasividad. Algo inadmisible para un equipo que aspira a lo máximo, dicho por ellos mismos. “Tenemos que volver a analizar la pizarra y darnos cuenta de cuál es la mejor solución para este equipo”, comenzaba anticipando Paul.

Los Rockets habían permitido que su rival, los Clippers, alcanzaran un 54,4% en tiros de campo, con un 52,2% de acierto en el triple – vaya, que de cada dos tiros, uno siempre iba pa´dentro – y 38 intentonas desde la línea de libres. Lo sucedido ante los angelinos no dejó otra opción a D’Antoni que admitir que el equipo no solamente está mal, sino que, a pesar de sus intentos por negarlo, los roles de sus jugadores son bastante diferentes a los de hace unos meses.

“Tenemos que hacer algunos ajustes. Estamos probando. Este equipo es diferente al del año pasado. Ahora tenemos dos días enteros para entrenarnos, así que vamos a analizar bastantes cosas y a intentar ver cómo mejorar en algo. Nuestra defensa fue horrorosa. Nos falta continuidad. No estamos siendo capaces de darnos cuenta. Ahora mismo estamos en un hoyo y vamos a tratar de salir de ahí”, esgrimía el técnico con un semblante del todo serio.

Y no es para menos que D’Antoni esté así: Houston ya ha permitido que les metan más de 130 puntos en dos ocasiones durante esta temporada, algo que no sucedió en todo el curso pasado. Si seguimos arañando los datos en busca de respuestas, estos no nos fallan. El curso pasado los Rockets fueron el séptimo equipo con mejor eficiencia defensiva, con 105,6 puntos por cada 100 posesiones. En lo que llevamos jugado de esta regular season, los texanos son la organización número 25 en este simpático ranking, tras permitir 114,7 puntos por cada 100 posesiones. Bang.

Más claves del horror

Los Rockets tuvieron el año pasado señas de juego que crearon una identidad. Todo el mundo sabía, conocía y temía cómo jugaban. Un ritmo frenético, caracterizado por rápidas posesiones, contraataques en cuanto podían y, luego, una buena defensa para empacar todo el esfuerzo realizado en los ataques. Ahí, los forwards Ariza y Mbach a Moute eran claves por su versatilidad, pudiendo adaptarse a diferentes roles y sabiendo minimizar el impacto de las grandes figuras rivales.

Además, hay otro dato sobre el que la gente no suele fijarse demasiado, pero que resulta a todas luces influyente. Incluso igual o más que lo que pueda rendir un jugador en la pista. Y es que Jeff Bzdelik, asistente de D’Antoni, un gurú de la estrategia defensiva, decidía retirarse justo antes de comenzar el training camp. Y su figura no parece haber sido compensada.

“Donde no tuvimos problemas el año pasado, ahora parece que sí. Tenemos que saber adaptarnos y estamos viendo que hay cosas que simplemente no debemos hacer. Es un gran problema. No podemos defender el perímetro, o eso parece. Pero tenemos que aguantar. Si permanecemos unidos como equipo y jugamos duro, averiguaremos cómo necesitamos jugar”, añadió D’Antoni. Especialmente contundente lo del perímetro, ¿verdad?

Ay, Carmelo

Lo que decíamos antes. Cuando eliminas a dos de tus especialistas defensivos esperas que, cuanto menos, el jugador/es que vengan puedan ocupar un rol similar. El problema viene cuando tu apuesta defensiva, como bien señaló D’Antoni, es Carter-Williams y cuando el jugador que te traes para subir el nivel es un Carmelo Anthony cuya capacidad para morder atrás dista mucho de lo que necesita cualquier equipo que quiera ser compacto.

La incorporación de Melo al esquema del equipo pasaba por utilizarle casi exclusivamente como cuatro. La realidad estadística muestra que está siendo una tarea casi imposible encontrarle un acomodo en el quinteto titular, ya que sus rivales deciden usarle como eslabón más débil de la cadena para atacar a los Rockets.

Según estadísticas ofrecidas por la NBA, Houston ha permitido 116,1 puntos por cada 100 posesiones cuando Melo está en pista. Este dato se reduce hasta los 105,3 puntos por cada 100 posesiones una vez Anthony está sentado en la banca. El año pasado, el rating defensivo dice que los Rockets encajaron 105,6 por cada 100 posesiones. Tanto el curso pasado como sin él, los de D’Antoni son netamente más eficientes en cuestiones defensivas.

“Tenemos que averiguar cómo jugar exactamente en defensa”, comentó el mismo Carmelo. “Este equipo es completamente diferente, totalmente diferente al del año pasado. Tenemos que centrarnos en el equipo que tenemos ahora y dejar atrás lo hecho el año pasado”.

Sea como fuere, los Rockets no carburan y el Oeste es un lugar que no espera a nadie. Esto no es como se empieza, sino como se acaba. El problema es que no da la sensación de que D’Antoni, o su asistente en temas defensivos, vaya a tener la mano de obra necesaria para crear los contrafuertes que necesita su edificio. Huele a acudir al mercado para buscar obreros. Huele a subir la oferta por Jimmy Butler, quien daría una vuelta de tuerca absoluta al despropósito defensivo que tienen montado ahora en Houston. Estaremos atentos a ver qué ofrecen ahora a Tom Thibodeau y, posiblemente, a ver cómo este lo vuelve a rechazar de manera sistemática.


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