Los descartados: Simmons (Jonathon) y Jeremy Lin

Como vacuna ante los oportunistas de sofá y los de la receta secreta para salvaguardar un mundo de ruinas y despojos: Charles Maurice de Talleyrand.

Contra el ‘hablar por hablar’ y como portazo ante la aritmomancia skipbaylessiana que se propaga como la sífilis en época de playoffs (‘y si Draymond Green en aquel Game 5 ante los Cavs’… ‘y si Chris Paul sin lesiones ante los Warriors’…), una frase del estadista francés a la que deberíamos hacer un poco más de casito: «Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible»

Planteo esto ahora, por lo tanto, porque pocas cosas –o personas– me generan más pereza que aquellas que nadan a favor de corriente. Jugar con el statu quo empujando de cola, tiene el mismo mérito que volver a marcar un gol en la repetición del Plus.

Por eso, con la eliminatoria todavía abierta y a la espera de un vencedor, quiero lanzar un par de interrogantes al vuelo. No porque Brett Brown y Nick Nurse vayan a leer este post y devanarse los sesos en consecuencia –lo de Maniacs-ESPN aún se está cociendo…–, pero sí con la esperanza de que los aquí lectores y un servidor reflexionemos, al menos, sobre si las rotaciones por las que ambos técnicos han apostado en estas semis de conferencia (pues dudo que cambien algo en el Game 6 y un hipotético Game 7), esán siendo, con meridiana certeza, su mejor opción.

Un integrante por equipo. Dos banquillazos. El de Jonathon Simmons en Philadelphia 76ers y el de Jeremy Lin con Toronto Raptors (McConnell pa’ otro día). Ambos fichajes de invierno. Ambos adquiridos, presuntamente, para marcar la diferencia en postseason desde la segunda unidad. Ambos fueron engañados. Y yo también. Me parecieron grandes movimientos de sendos GM, a los que sus head coachs han reaccionado como adolescente con AirPods ante la sonrisa mercenaria de un voluntario de ACNUR.

La otra cara, la de sus beneficiados directos, la representan James Ennis y Fred VanVleet. Jugadores que promedian 23,5 minutos y 17,2 respectivamente en la actual eliminatoria. Hablamos de rotaciones reducidas a 7-9 jugadores, por lo que son cosa menor. De hecho, conforme avanzan los playoffs, la fatiga exige su parte y los calambres preparan el motín, es cosa mayor.

VanVleet

El undrafted de los Shockers de Wichita State fue aquel point guard inesperado que ayudó a hacer del ‘Equipo B’ de los Raptors de la 2017/18 el mejor banquillo quinteto de la NBA (para más, Drafteados). En estos playoffs, no es ni una mala edición pirata de sí mismo. Perdido en el pace, desastroso en los porcentajes (30,8% en tiros de campo y 22,2% en triples) y anodino en la dirección. VanVleet, con sus actuaciones, está haciendo MVP a Lowry y All-Star a más de un rival.

El tanteo en el global del marcador, tras cinco encuentros, es de 518-490 a favor de los canadienses (de ellos, dos se han resuelto por paliza [<20 de diferencia] y tres se han peleado hasta el final); es decir, un +28. VanVleet, en el total, acumula un -20.

Ennis

Vamos con los 76ers. Brett Brown es acusado a menudo de rígido en cuando a rotaciones se trata. De ser tacaño en los riesgos y poco vivo a la hora de ajustar. De este sonambulismo pareció despertar ante los Raptors con una reacción maestra en el Game 2.

Nos lo contó Sergio A; invirtió en tamaño y le salió bien. Creyó en James Ennis, una pieza desechada por Mike D’Antoni meses atrás, y ganó (ampliamente) el rebote y de paso el partido.

Pero Toronto se ha llevado los Game 4 y 5, empatando en capturas en el ‘4′ (43-43) e imponiéndose por vez primera en el ‘5′ (42-37), birlando así a los 76ers la que se presupone su especialidad. Y James Ennis, en este último partido, se quedó en un -30 en 23 minutos; 1 asistencia, 1 rebote y 0/4 en tiros de campo.

Lo que no es y (me temo) no será

Cuando Jonathon Simmons abandonó San Antonio contra los deseos de Popivich para rechazar acto seguido la invitación de LeBron James de unirse a sus Cavs, lo hizo en base a dos argumentos. Dos respuestas; una por cada cobra.

  • A James: “Prefiero enfrentarme a ti. Quiero ser capaz de medirme a los jugadores de la élite para ser yo quien esté en tu lugar dentro de un par de años”.
  • A Pops: “Puedo ser bueno aquí, en San Antonio, pero no puedo ser el mejor. Quiero enfrentarme a Kawhi noche tras noche”.

Si el fantasma de Linsanity se está revolviendo en las entrañas de su porteador gritando por salir, o si J.Simmons podría ser el talón de Aquiles de Leonard y no el guisante bajo su colchón (B,Simmons dixit, y sin quitarle mérito al chaval), es algo que no podemos saber. Y Talleyrand nos diría que tampoco nos angustiásemos mucho por ello.

Pero al menos, al hacerlo hoy y no mañana, quizás atendamos un extra cuando ‘los habituales’ del banquillo se levanten de sus asientos y se desprendan del pantalón, mientras otros les aplauden y vitorean sus canastas como único amago de sudor.

Elegir es renunciar. Y Nurse y Brown, salvo sorpresa, eligieron y renunciaron (para lo bueno y lo malo) hace tiempo.

(Fotografía de portada de Scott Halleran/Getty Images)


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