Brandon Knight, veintidós meses después

El 15 de febrero… de 2017… anotaba su última canasta en la NBA. 22 meses han pasado. Algunos le daban ya por un ex jugador. Por una realidad fallida; una carrera truncada.

Pero a sus 27 años recién cumplidos (el 2 de diciembre), aún queda mucha pólvora en este point guard del extraño Draft de 2011 en el que fue seleccionado en octavo lugar (por detrás de Veselý o Biyombo, por delante de Thompson, Butler o Leonard).

Penitente adinerado

Por entonces, en aquel 2017, jugaba para los Phoenix Suns, a donde había sido traspasado dos años antes desde Milwaukee (por MCW) justo cuando estaba practicando el mejor baloncesto de su carrera (¡ay Kidd y su obsesión por ‘un quinteto de Antetos’!).

Estos le correspondieron con un contrato de 5 años y 70 millones de dólares, que se extiende hasta nuestros días. No volverá a pisar la FA hasta 2020. Dos campañas por delante y mucho por (volver a) demostrar.

El caso es que desde el Houston Chronicle llegan magníficas noticias. Knight ha sido capaz de finalizar su primera rutina de entrenamiento completa desde que en julio de 2017 (en plena pretemporada) se lesionara de los ligamentos de la rodilla y decidiera someterse a una operación que le tendría apartado la totalidad del curso 2017/18.

Lo cierto es que Knight, un jugador que (casi) siempre ha rendido por debajo de las (altas) expectativas que se le colocaron desde que abandonó la universidad, en ese lapso que fue de febrero a julio de 2017… no contó para su entrenador.

Con un salario digno de titular/estrella, se vio de repente apartado de la rotación. “Creo que Brandon Knight es un jugador único en una situación única, pero ahora mismo nos estamos centrando en el grupo”, decía entonces Earl Watson, coach de los Suns. En Arizona estaban sumidos en plena reconstrucción, y el playmaker, ahogado en la irregularidad, fue descartado como elemento de su futuro.

Aunque en agosto, aún en Phoenix, el jugador se presentaba sano ante los medios, diciendo estar listo para ayudar, no sabía aún que no sería esa franquicia a la que serviría.; a finales de ese mismo mes era traspasado a Houston (con Marquese Chriss) a cambio de Ryan Anderson. Y ni treinta días después, otro revés: debía someterse a una nueva (pero esta vez pequeña) cirugía de rodilla.

Houston ‘le necesita’

Y como decimos, el enésimo calvario parece haber concluido –toc, toc, madera– y Knight está listo para regresar y competir. De hecho este primer workout con los , no es si no la segunda fase en su proceso de aclimatación; pues hace una semana, ya volvía a anotar (16 puntos y 5 asistencias) con los Rio Grande Valley Vipers, su equipo G League afiliado.  “Creo que casi estoy listo”, afirmaba, respecto a su larga cruzada de rehabilitación.

“Probablemente en una semana o así, podemos tratar de contar con él. Pero no vamos a arriesgar”, ha dicho Mike D’Antoni respecto a su inminente reincorporación. Actualmente (vueltas que da la vida) Michael Carter Williams, objeto de deseo de Kidd y por quien se vio forzado a dejar Miwaukee, forma parte del roster de Houston, pero no cuenta, desde hace semanas, con un solo minuto de juego.

Es Eric Gordon quien ejerce las funciones ‘de falso base’ cuando a Harden o Paul les toca rotar. Cínicamente, ahora será Knight quien aspire a ocupar ese puesto tan necesitado de dueño.

Los Rockets, aunque mejorando, todavía miran la clasificación del Oeste como una pesadilla; van antepenúltimos con un récord de 11-12.

Knight, un jugador de seis campañas de experiencia en la NBA, atesora promedios de 15,2 puntos y 4,3 asistencias, con un acierto desde el triple (algo clave en Houston) del 35,7%. Mike D’Antoni se quejaba hace unos días de escasez de rotación; de falta de profundidad; de languidez de plantilla (mientras, Carmelo, en vaqueros). En manos de Knight –y de él mismo– está que dicho lamento empiece a remitir.