Kawhi Leonard, Chris Paul o Paul George; las estrellas capaces de ‘persuadir’ a LeBron

Temporada 2017-18 de Cleveland Cavaliers definida en dos sinónimos para la ocasión: Lebroncentrismolebrondependencia. En diciembre la bestia cumplirá 34 años. Y de estas cruzadas kamikazes, ni una más.

es el mejor jugador que ha dado la NBA desde Michael Jordan y no pocos empiezan a discutirle el trono de mejor de todos los tiempos. Y aún así, en un deporte de cinco, a lo que hay que añadir la naciente Era de los superequipos, James sólo no basta.

Tres etapas diferenciadas en la carrera NBA de LeBron James con dos ‘Decisions’ de por medio. En la primera, la que le dio la bienvenida, siete años en los Cavs; rosters de nivel medio en los que el ’23’ era la única gran estrella. Los All-Star que le acompañaron nunca fueron de primerísima línea (Mo Williams, Ilgauskas, un Shaq decadente). Siete años que se saldaron con un rosco de anillos.

Big Three, ‘la única fórmula’

Primera mudanza y con un proyecto distinto y claro. LeBron se rebajaba el sueldo drásticamente a cambio de conformar su primer Big Three. El campeonato empezaba a resistírsele demasiado, y buscó compañía. La halló en Dywane Wade y Chris Bosh, y con ellos llegaron cuatro Finales consecutivas y sus dos primeras sortijas.

Cuatro años después, vuelta casa e idéntico modus operandi. Lo que funcionó en Florida quiso replicarlo en su ciudad natal. Esta vez Bosh y Wade mutaron en Kevin Love y Kyrie Irving. Con ellos, al segundo intento, logró el primer campeonato en la historia de su ciudad con una remontada imposible ante el mejor equipo en temporada regular de la historia. Con la conciencia tranquila, disputaría dos más. Dos muertes en la orilla.

Y la última, esta que recién nos deja, ha sido la primera temporada en las ocho últimas que el alero ha iniciado aventura huérfano de Big Three. Es más, sin miedo a faltar a la verdad, diremos también que sin Big Two. Porque Kevin Love, a pesar de participar en el All-Star Game en las ediciones de 2017 y 2018, hace tiempo que dejó de ser el escudero perfecto.

Irving tomó las riendas de su futuro y se marchó a Boston, en busca de galones y liderazgo, y Ohio se cubrió de parches. Rol players al servicio del LeBron-sistema, que sufrieron la revolución del mercado invernal para jamás cumplir las expectativas.

El sobreesfuerzo que ha realizado James para repetir (por noveno año consecutivo) presencia en las Finales, no tiene parangón. Vació sus reservas, todavía más profundas de lo sospechado, para sufrir con resignación el vapuleo de los Warriors.

A por su superequipo

Con un viaje a Mordor sin Sam, es suficiente. No quiere tener que repetir experiencia. Asume su mortalidad y entiende que sólo un Este débil es lo que le permite, año tras año, alcanzar las Finales de la NBA como rito anual.

Este verano, abierto a abandonar Cleveland por segunda vez en su carrera, las ofertas llueven desde todas las coordenadas y latitudes; pero James lo tiene claro. Solo abandonaría su amado Este a cambio de un proyectazo. No quiere rodearse solo de All-Stars, sino de verdaderos candidatos a futuros Hall of Famers. Y así, explica USA Today, nos plantamos con tres nombres.

, Chris Paul y : los únicos tres jugadores con capacidad para interferir en ese segmento con dos vértices. Cleveland y Los Ángeles (Lakers).

Chris Paul

Interesados hay muchos; pero si hablamos de aspirantes reales, la criba es radical: Lakers, 76ers y Rockets parecen los únicos destinos alternativos a Cleveland que manejaría el rey. Aunque otros McGrady’s in thirty-five seconds se han visto.

Y el caso de Houston es extraño. Porque por un lado se están desmarcando entre los más intensos a la hora de adular a James, pero por otro sus finanzas niegan enérgicamente tal hipotético.

En Houston reside Chris Paul, uno de los mejores amigos de LeBron (algo a tener muy en cuenta) y quien, sobra decir, recibiría a éste con los brazos abiertos; pero por otro lado no parece demasiado dispuesto a renunciar a un solo dólar de lo que, por norma, puede llegar a cobrar.

Cuando llegó a los Rockets el verano pasado, parecía subyacer implícito el siguiente paso a dar. La franquicia ofrecería un acuerdo de cinco años al point guard tan pronto como expirara su actual contrato. Y la cifra no sería otra que el máximo (205 millones). Esto significa que en su último año, a punto de cumplir los 38 y con sus prestaciones, presumimos, lejos de las actuales, se agenciaría nada menos que 46,7 millones de dólares.

Fuentes del USA Today señalan que la firma llegará, desmintiendo los rumores de Chris Broussard, quién ha señalado que han surgido tensiones entre ambas partes sobre la renovación. Nada como hechos sólidos y palpables: Paul acaba de comprarse una mansión en el área de Houston, y albergamos serias dudas de que la haya adquirido solo con la intención de pasar en ella sus vacaciones de verano.

En fin, no sabemos de qué modo o a razón de qué movimientos podrían los Rockets incorporar a LeBron a sus filas. Lo que sí podemos asegurar es que un nuevo Big Three junto a su buen amigo Paul, y el inminente MVP de la RS, , colmaría todas las exigencias del Elegido para cambiar Este por Oeste.

Kawhi Leonard

Hay Big Three’s… y hay Big Two’s que son Big Three’s.

Cuando se hizo de dominio público que Kawhi quería abandonar San Antonio, inmediatamente los Lakers brotaron como su destino ideal. Y los angelinos, no ha habido otra obsesión para Pelinka y Magic desde septiembre, tienen espacio para firmar a dos superestrellas.

Solo de imaginar a ambos aleros, dos two-way players de su calibre, compartiendo cancha… pero ahí irrumpen los Spurs para reventar la burbuja.

Estos han dejado claro que de tener que traspasar a Leonard —algo que va claramente contra sus deseos—, en ningún caso será a un equipo de su misma Conferencia. Renunciar a su hombre y además reforzar a un rival directo, estrecha hasta desaparecer el aro por el que los Spurs están dispuestos a pasar.

Descartado el Oeste, volvemos al Este. Ahí siguen los Cavs, no lo olvidemos. El único equipo capaz de jugar la baza emocional. No obstante es insuficiente. Si quieren tener una oportunidad de retener a LeBron, necesitan darle razones. Necesitan darle estrellas.

Se ha hablado de Kemba Walker, pero recientes declaraciones lo atan a Charlotte. En cuanto a unos Cavs con Cleveland y Kawhi, simplemente parece que no hay activos suficientemente apetecibles en Cleveland como para seducir a San Antonio. Ningún paquete que estos pudieran diseñar, supera lo que otros rivales por el Cyborg (76ers, Celtics…) montarían en apenas unos segundos.

¿Y qué tal un Kawhi & LeBron en San Antonio? Sería un vuelco a la situación de 180º, desde luego. Una franquicia que está a punto de perder a su jugador franquicia haciéndose, repentinamente, con el mejor jugador del planeta mientras logra retener al primero.

Gregg Popovich se acaban de reunir con Kawhi en San Diego, con el férreo objetivo de disuadirle de irse. Y a partir de ahí… “Exploraremos todas nuestras opciones, pero la primera será mantener a Kawhi como parte de nuestro grupo”, ha dicho R.C. Buford. Declaraciones que dejan todas las puertas abiertas.

Y mientras, los 76ers, de patrocinio aéreo.

Paul George

Era la primera y la más lógica y sencilla. Unir al rey y su otrora sucesor con los Lakers como idílico destino, parecía cuestión de tiempo hace menos de un año. Brian Windhorst, una de las voces más cercanas a James, aseguró hace unos días que el jugador, a pesar de tanta reunión mediante, sólo se debate entre seguir en los Cavs o marcharse a los Lakers.

Sin embargo, Sam Amick corta las alas a esta fusión cuando asegura que OKC y Paul George están más cerca que nunca de sellar su renovación. Algo, por otra parte, no tan sencillo de cuadrar económicamente tras confirmarse que Carmelo Anthony ejercerá su opción.

¿Por qué firmar un 1+1 para seguir con West y Melo cuando tienes a tu alcance cerrar un contrato de larga duración, en la tierra que te vio crecer y al lado del mejor jugador de la Era moderna? Gogeta es todavía posible.

1 de julio, por favor, sé ya.