La NBA afronta unas pérdidas de hasta mil millones en entradas en los playoffs


Los playoffs de la NBA estrenaron su calendario oficial este lunes en Disney World. Si bien se presenciaron cuatro partidos de alto nivel en el que destacaron las históricas actuaciones de Donovan Mitchell y Luka Doncic, el telón de fondo que rodeará a las eliminatorias por el título será notablemente extraño e insólito.

Como todos sabemos, todos los partidos que se han disputado —y disputarán— en la burbuja de Orlando presentan una particularidad sin precedentes: ni un solo aficionado ocupa los cientos de asientos ubicados en las gradas de los tres pabellones disponibles. 9.200, para ser exactos. La NBA ha realizado un gran esfuerzo logístico, humanitario y económico para crear un ambiente lo más seguro, acogedor y ameno posible para todos los jugadores, cuerpos técnicos y periodistas presentes. De momento, el plan está cumpliendo todas las expectativas: no se ha detectado ni un solo caso por COVID-19 desde que las franquicias aterrizaron en el resort y los jugadores no han trasladado apenas quejas sobre el modo de vida confeccionado para ellos.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y la NBA enfrenta un grave problema para el que no existe remedio: las pérdidas económicas derivadas por la ausencia de aficionados. Adam Silver fue capaz de solventar la papeleta con las cadenas de televisión como bien pudo con su formato con 22 equipos. Pero la urgencia médica resultante de la pandemia mundial se escapa completamente a sus posibilidades.

Ahora, la NBA proyecta unas pérdidas que podrían alcanzar los mil millones de dólares. Tan solo en lo que respecta a la venta de entradas en playoffs. Según datos del portal Ticket IQ, el montante total durante la temporada 2018-19 ascendió hasta los 998 millones, desglosados de la siguiente manera en función de la ronda:

  • Primera ronda de playoffs: 308,3 millones
  • Semifinales de Conferencia: 179,3 millones
  • Finales de Conferencia: 198,7 millones
  • Finales de la NBA: 311,2 millones

No obstante, hay que hacer una pequeña puntualización. Esta estimación presupone que cada una de las eliminatorias disputadas se decide en el séptimo partido. Es decir, las cifras barajadas establecen el máximo que la NBA dejaría de percibir.

Previamente, una información procedente de The Athletic anunciaba que las pérdidas en regular season podrían superar los 500 millones, además de afectar directamente al límite salarial de cara al curso 2020-21. A esto hay que unirle el coste total derivado de la organización de la burbuja: otros 150 millones. Si completamos una sencilla suma el resultado arroja unas pérdidas astronómicas. Todo ello sin tener en cuenta los empleados a tiempo completo, trabajadores parciales y negocios cuyos ingresos dependen, de una forma u otra, de la celebración de los partidos en condiciones normales.

En cuanto a la temporada 2020-21, la NBA está considerado múltiples opciones. Entre otras se ha filtrado la posibilidad de dar comienzo al curso en el mes de diciembre en cuatro ciudades distintas, cada una con su burbuja correspondiente. Entre las sedes candidatas se ha mencionado a Dallas, Nueva York, Las Vegas y, nuevamente, Orlando, según The Athletic y ESPN.

Además, se está estudiando seriamente la opción de retrasar este inicio de campaña al mes de enero si eso significa que las 30 franquicias podrán disputar sus partidos en sus respectivos pabellones nuevamente. Y, por supuesto, con aficionados.

(Fotografía de portada de Kim Klement-Pool/Getty Images)


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