Detalles del ‘Game 3’: un líder llamado Green y el Curry vs Curry

El tercer partido de las Finales del Oeste, más allá de que dejara –para desgracia del aficionado– encarrilada y casi resuelta la eliminatoria en favor de los Warriors, nos dejó también un puñado de perlas, de las que hemos escogido dos.

Podríamos llenar todo el post hablando sólo de Meyers Leonard, un jugador de cuyos pulcros entrenamientos con Hakeem Olajuwon nos preguntábamos si veríamos sus frutos alguna vez. Pues de eso, ayer, precisamente poquito (un ganchito en torpe media vuelta y ya), pero no falló en todo lo demás: triples, defensa, intensidad, anticipación, verticalidad… muy bien Leonard y mejor Stotts, mostrándose acertado en su titularidad.

Pero de quienes venimos a rescatar aquí dos acciones en concreto, por las acciones en sí y por la narrativa que arrastran, son y .

Un líder transversal

Empezamos por el segundo. Huracán Green (crónica dixit) fue el mejor jugador en pista anoche y está siendo una de las sensaciones de estos playoffs. Su mejor versión como ‘4’ todocanchista (creador, defensor y definidor) ha vuelto y con él, los Warriors apenas echan de menos a Durant.

Pero lo que aquí nos interesa es aquello que sólo se revela cuando bajamos el volumen del sonido ambiente. Ahí se descubre al Green líder. Ése que siempre ha estado, acompañe su juego o no. El de los mensajes duros a sus compañeros All-Star cuando los ve almibarados en regular season, pero que también sabe entender que, en ocasiones, en lugar de un correctivo, otros lo que necesitan es un suave empujón. Así fue con Jordan Bell anoche.

El sophomore, que ha reaparecido con fuerza en la rotación de Steve Kerr y está sabiendo responder, cometió anoche uno de esos fallos imperdonables. Se pasó de revoluciones en un mate al contraataque a pase de Draymond Green y el balón salió despedido contra el hierro. Las cámaras capturaron la reacción de un Green molesto con el fallo… (algo que Bell no vio), así como las palabras que posteriormente le dedicó (que Bell sí escuchó).

En rueda de prensa, el ala-pívot reconocería que antes del comienzo de las Finales, uno de los técnicos asistentes le dijo que el equipo ampliaría la rotación y que necesitarían a los suplentes despiertos y vivos, y que confiaba en él para ayudarles en que así fuera. Green le tomó la palabra. Acción-reacción. Poco después de ese slam errado, Jordan Bell pondría un buen tapón y culminaría, esta vez sí, con un gran mate a dos manos.

Está en la sangre

Cambio de protagonista. Mientras por un lado del cuadro nos lamentamos por no poder disfrutar de un duelo que sería precioso e histórico de ver, Gasol contra Gasol, por el extremo opuesto sí que estamos contando con ese placer. Curry versus Curry.

Que la diferencia entre uno y otro es abismal lo sabemos; y quizás justo por eso, cuando el Curry menos bueno, esto es Seth, le gana la partida al futuro HoF, esto es, Steph, pues toca sonreír. Y es que el combo guard de los Trail Blazers conoce como pocos, quizás como nadie, la forma de jugar y –sobre todo– de pensar de su hermano dentro de una pista de baloncesto.

Ayer Portland dominó a placer la primera mitad del Game 3. Todo iba sobre ruedas. Los locales tenían ante sí la posibilidad de adentrarse en los vestuarios para el descanso entre partes con una ventaja de casi 20 puntos. Especialmente tras esta acción personal de Seth que haría enloquecer a todo el pabellón.

Robo por anticipación a su hermano, conducción y… triple. Cuz this is what a Curry does.

(Fotografía de portada de Steve Dykes/Getty Images)


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