Analizando el cierre del mercado NBA invierno 2020


Nos hemos quedado con ganas más. D’Angelo Russell, Andre Drummond y Andre Iguodala se encargaron de animar las últimas horas del mercado en la NBA. Días antes, los Rockets habían hecho lo propio enviando a Capela a Atlanta en su apuesta inamovible por el small ball. Sin embargo, hemos echado de menos más movimientos.

Steven Adams, Dennis Schröder y Danilo Gallinari no se han movido de Oklahoma City y franquicias como Lakers, Celtics, Hornets y Pacers han optado por la cautela y la continuidad. Aún así, hay mucho que analizar de estos últimos movimientos que nos ha regalado el trade deadline.

Towns y Russell, juntos en Minnesota

36 jugadores han pasado por el vestuario de los Wolves desde que Gersson Rosas fuera contratado en mayo. Desde entonces ha cimentado poco a poco el nuevo proyecto del equipo. Sin prisas, pero sin pausa. Y en el día de ayer completó su gran obra maestra tras abrir el camino con numerosos pero pequeños movimientos.

Hace unos días creó el espacio suficiente librándose de cinco jugadores de una tacada. Entre ellos a su mejor defensor (Covington) y su único base (Napier). Muchos nos preguntábamos hacia dónde se dirigía todo esto. Incluso Towns, quien explotó aquella misma noche tras sufrir su 17ª derrota consecutiva ante los Hawks. De hecho, aquel movimiento en sí mismo no significaba nada.

Con un registro de 15-35 y la necesidad de rodear de la mejor posible a su máxima estrella, Rosas no dudó en disparar el gatillo. Malik Beasley, Juancho Hernángomez, Jarred Venderbilt, Omari Spellman, Jacob Evans y Evan Turner serán los actores secundarios de la nueva estrella de los Wolves: D’Angelo Russell. Incansable, perseverante y laborioso, Rosas ha logrado su gran deseo. Como ya ocurriera tras un largo romance con James Harden cuando formaba parte de las oficinas de los Rockets. Dar a cambio a un perfil alto como Andrew Wiggins nunca había dolido tan poco. Desapercibido, pocos o nadie ha lamentado la salida del alero, diluido en un equipo perdedor que no ha sabido o podido sacar adelante.

En Minnesota, Russell va a gozar de una gran responsabilidad y acaparará mucho el balón. Buen tirador, una de las grandes urgencias del equipo, y excelente compañero de batallas para su amigo Towns. Una química que existe desde antes incluso de jugar juntos y que nunca llegó a completar con Wiggins. Incluso permitirá la opción de compartir minutos con Culver gracias a su buen juego sin balón y su experiencia como escolta.

El Target Center ha sido uno de los pabellones con menor asistencia de la temporada y en Minnesota tienen ahora una nueva razón por la que soñar. Towns y Russell. Russell y Towns. Posiblemente la nueva pareja de moda en la NBA. Dos jugadores que no han abrazado el éxito colectivo desde que aterrizaron en la liga, el mismo año (2015), y siendo los dos primeros picks bajo el brazo. Los Wolves nunca perdieron la esperanza. Ni ellos tampoco.

¿Tiene cabida Wiggins en Golden State?

Golden State cerró el traspaso de Russell este verano por el gran temor de perder a Kevin Durant a cambio de nada. Que funcionara o no era otro asunto. Desde el primer momento, se puso en duda su continuidad en un equipo cuyo juego exterior está monopolizado con Stephen Curry y Klay Thompson.

La situación con Wiggins cambia por completo. Su contrato es igual de elevado (tres años más a razón de casi 95 millones), pero con un perfil más benevolente. A priori, no debería tener problemas de compatibilidad con ninguno de los pesos pesados del equipo, principalmente tras el regreso de los Splash Brothers. En Minnesota se le echó en cara su falta de liderazgo, algo que en La Bahía no se le va a exigir. Sí anotación, algo que cumple a la perfección con sus 22,4 puntos por partido actuales. La defensa nunca ha sido su fuerte y deberá trabajar en su lanzamiento exterior, pero, de momento, la paciencia sobra en San Francisco. Y es joven, muy joven, pues cumplirá 25 años en menos de tres semanas. Lo único que puede pesar tras su llegada es su desorbitante salario en caso de no cumplir con las expectativas.

Paralelamente, los Warriors obtienen un regalo escondido en forma de primera ronda para 2021. Eso sí, protegida top 3. Disfrutar de ella o no dependerá de cuán sean capaces los Wolves de enderezar el rumbo con su nueva dupla estelar.

Se acaba la etapa en Detroit de Andre Drummond

A 45 minutos para el cierre del mercado, saltaba la bomba. Andre Drummond era traspasado a los Cavaliers. A cambio recibían un paquete compuesto por Brandon Knight, John Henson y una selección de segunda ronda. Para muchos, una broma de mal gusto. Drummond vale mucho más. Y probablemente sea así, pero hablemos de contextos.

No podemos olvidar que el pívot ha confirmado que rechazará su player option por valor de 28,8 millones de dólares para la próxima temporada. Cualquiera se lo pensaría dos veces antes de enviar varias piezas y rondas para después verse con las manos vacías. Porque si Drummond busca ganar, Cleveland no es el sitio adecuado. Sin embargo, si no hubo más ofertas es sencillamente porque las franquicias ya no buscan un jugador de su perfil. Ni siquiera los Pistons quisieron darle el máximo que pedía y el trato recibido fue mucho menor. Drummond ofrece números pero los equipos quieren victorias.

Casey está intentando aplicar un sistema moderno en el que un pívot tradicional como Drummond no encaja. Ofensivamente, los Pistons necesitaban un Drummond que hiciera menos. Bloqueos, atacar el aro y rebote. Nada más. Sin embargo, él siempre quiso demostrar más. Quería demostrar que era capaz de dominar en el poste y generar ventajas en el uno contra uno. Quería demostrar a todos el nivel que veía en sí mismo. Pero no había jugadas diseñadas para él y su cara de desaprobación durante muchos partidos lo resumía todo.

“No hay razón para que se sienta frustrado”, soltó Casey ante la prensa la pasada semana. “Es uno de los mejores reboteadores ofensivos de la NBA y en el pick&roll. Si recibe la pelota tiene que tomar una decisión: atacar el aro o pasarla. Los días del post-up (tiros tras recibir en el poste) se han ido. No puedes anotar los suficientes como para ganar hoy en día. Es un reboteador de élite pero no es uno de los mejores anotadores. Así que tiene que tomar la decisión correcta.”

La NBA ya no quiere a tipos como Drummond. Y él deberá aceptar la nueva realidad si quiere seguir siendo válido. Ahora le esperan unos meses de transición en Cleveland antes de salir a la agencia libre. De reflexión. Entonces tendrá que tomar una decisión. ¿Seguir siendo el Andre Drummond que todos conocemos o evolucionar hacia un perfil tipo Rudy Gobert o Jarrett Allen? El mismo que en Detroit comenzarán a buscar a partir de ahora.

Pensar como Pat Riley

“Sólo hay dos opciones en cuanto al compromiso: o estás dentro, o estás fuera. No hay término medio”, dijo una vez Pat Riley. El viejo Pat ha vuelto a confirmar que en esto de negociar pocos están a su altura. Los Heat no pudieron finalmente cerrar un acuerdo por Danilo Gallinari pero lo que han conseguido no está nada, nada mal.

Andre Iguodala tendrá dos meses por delante para ponerse a punto de cara a los playoffs. Otro perro de presa para acompañar a Jimmy Butler y causar terror en el ataque de los rivales. La defensa perimetral de Jae Crowder puede ser vital ante equipos como Raptors y Pacers, mientras que Solomon Hill reforzará la pintura cuando el rival sea Bucks o 76ers.

Por el camino, Riley y Andy Elisburg han resuelto tres problemas: el cafre de Dion Waiters, los constantes problemas físicos de Justise Winslow y la player option de James Johnson. La irrupción de Adebayo, Robinson, Herro y Nunn les había dejado sin sitio, facilitando la despedida. Los Heat tienen potencial de futuro para mantenerse en la élite durante muchos años. Tan solo faltaban los tan necesarios y codiciados veteranos. Y han terminado por llegar.

Tampoco podemos olvidar el aspecto financiero. Los Heat liberaron 41,6 millones con las salidas de Winslow, Johnson y Waiters. Crowder y Hill acaban contrato este verano y la team option de Iguodala para la temporada 2021-22 permitirá a la franquicia tener bastante hueco para hacer algún gran movimiento en los próximos dos cursos. Si Olynyk no acepta su player option, los Heat podrían contar con casi 50 millones de margen para hacer algo grande este mismo verano. A sus 74 años, Pat quiere protagonizar un gran último baile.

Golpe moral de los Clippers

Los Clippers han aprovechado la ruina que son actualmente los Knicks para añadir dinamita a su plantilla y dar una bofetada a los Lakers. En resumen, se han deshecho de un tipo que promedia 5,5 puntos por otro que roza casi los 20. Y pueden presumir de tener cinco jugadores que actualmente superan los 19 puntos por partido. Una auténtica locura.

Obstruir la pintura y enviar oleadas de defensores sobre Kawhi Leonard y Paul George no será ya una solución. Marcus Morris ha demostrado en Nueva York tener capacidad suficiente para asumir la responsabilidad en ataque y en Boston aceptó un rol inferior que ahora tendrá recuperar. El campeonato está por encima de los números individuales, entiendo.

En defensa, este movimiento plantea una nueva cuestión. Harkless es mejor defensor que Morris, lo que obligará al resto de jugadores a intensificar sus esfuerzas. Curiosamente, Marcus ha sido uno de los jugadores que mejor ha defendido a LeBron en los últimos años, lo que puede suponer una ventaja importante de cara a un hipotético enfrentamiento en playoffs. Y en regular season el balance está siendo favorable a los Clippers: 2-0.

Los Lakers no se han reforzado. Los Clippers sí, birlándole uno de sus objetivos a sus vecinos. Además, varios medios han comentado que cortarán a Isaiah Thomas, quien llegó a Los Ángeles en la misma operación. Así, los de Doc Rivers cuentan con otros dos huecos en la plantilla con los que dar el golpe definitivo. Darren Collison quiere jugar en el Staples Center. Tristan Thompson podría ser cortado ahora que los Cavs han logrado el traspaso de Drummond. Hagan sus apuestas. Yo, voy con Clippers.

A muerte con el small ball

No quieren saber nada de hombres altos en Houston. Nos quejábamos del maltrato recibido por Andre Drummond en Detroit, pero en Texas el fenómeno es todavía mayor. Los Rockets necesitaban un cambio pero sin tocar su filosofía principal. Y han logrado ambas cosas.

Entendieron que el balance de 10-1 sin Capela no era fruto de la casualidad y lo empaquetaron rumbo a Atlanta en una mega-operación en la que lograban su gran deseo: Robert Covington, un defensor de élite al que, además, no se le da nada mal eso de anotar triples que tanto gusta en Houston. “La mejor forma de jugar con nuestras estrellas y que creemos que es la que nos pone en mejor posición para ganar el campeonato es esta: jugar rápido, tirar y defensores exteriores. Y Robert Covington era la mejor opción disponible.”, explicó Morey.

Apenas 24 horas después, enviaban a Jordan Bell, a quien habían logrado en dicho movimiento, a Memphis a cambio de Bruno Caboclo, otro exterior. El espacio es vital en el sistema de Mike D’Antoni. James Harden y Russell Westbrook aglomeran mucha bola y no necesitan que nadie les moleste en su camino hacia el aro.

Podríamos sacar mil y un peros pero tanto D’Antoni como Morey han decidido poner toda la carne en el asador y apostar por un small ball extremo hasta las últimas consecuencias. De momento, parece que funciona. Esta madrugada pudimos presenciar una nueva representación del modelo. Tucker de ‘5’ titular. Robert Covington como reemplazo. Y vital en el triunfo de los Rockets ante los Lakers en el Staples Center. “Los van a destrozar en la pintura”, han repetido miles de aficionados estos días. En efecto, Anthony Davis se puso las botas (32+12), pero los Rockets salieron vencedores en tres de los cuatro parciales y tan solo capturaron un rebote menos. ¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo modelo?

No olvidemos a los 76ers

Poco se ha hablado de los 76ers. Elton Brand ha firmado un movimiento muy inteligente y económico con el fin de reforzar la segunda unidad y añadir algo más de potencia al ataque. A cambio de tres selecciones de segunda ronda reciben de Golden State a Alec Burks y Glenn Robinson III. Lo primero positivo a destacar es que ninguna de esas rondas (vía Dallas, Denver y Toronto) son las más valiosas (las pertenecientes a Atlanta y Nueva York) que poseen los de Pensilvania.

No es un intercambio de los que marcan la diferencia pero si de los que sirven para completar un proyecto ganador. Y era necesario, teniendo en cuenta los malos resultados obtenidos últimamente y la frustración de Ben Simmons. “Están sucediendo cosas en el vestuario”, soltó Horford este miércoles tras sufrir su tercera derrota consecutiva. Mal asunto.

Alec Burks y Glenn Robinson aportarán el lanzamiento exterior que tanto necesita el equipo, además de un mayor número de recursos y opciones para Brett Brown. Los 76ers han tenido problemas de creación y Burks puede ayudar a resolver puntualmente la problemática. Ahora, los Sixers pueden adoptar una mayor dimensión con Burks y Robinson, incluyendo alineaciones más amplias alrededor de Ben Simmons.

Por ejemplo, un quinteto con Simmons, Furkan Korkmaz, Robinson, Harris y Horford proporcionaría mucho espacio desde las posiciones 2-5 y mantendría cierto nivel defensivo en el perímetro. Alternativamente, los Sixers podrían implementar un juego más cercano al small ball y agregar la defensa de Josh Richardson a la mezcla. Una alineación formada por Simmons, Richardson, Burks, Harris y Horford presentaría un manejo más seguro de la pelota, más defensa exterior y con arsenal en ataque suficiente para hacer daño.

Sin embargo, este movimiento tiene fecha de caducidad. Ambos contratos son expirings y no contarán más allá del verano de 2020. Si los 76ers no consiguen firmar una buena actuación en playoffs el vestuario amenaza con explotar. Y entonces cualquiera de los pesos pesados de la plantilla podría lucir el cartel de ‘Se vende’.

¡Buen fin de semana!

(Fotografía de Thearon W. Henderson/Getty Images)


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