Beat… ¿repeat?


Hace un año (+4 meses, cortesía de este genial 2020), yo mismo titulaba: ‘¡Mágicos playoffs! Orlando da la primera sorpresa‘. El séptimo del Este había dominado en el primer intercambio de golpes y vencido el primer asalto ante el segundo de su conferencia. Los Orlando Magic se habían impuesto a los Toronto Raptors.

Un año (+4 meses) después, la historia se repite con apenas un par de modificaciones. La franquicia que más puede presumir de jugar ‘en casa’ en esta rara postemporada se ha agenciado la octava y última plaza a playoffs, gracias a la nula batalla que le han plantado los Wizards por tratar arrebátarsela.

De haber sido séptimos (como en la 2018-19), los Raptors habrían vuelto a ser el gigante a derribar, pero esta vez les toca hacer el papel de David ante el mayor titán de la RS: los Milwaukee Bucks de la bestia Anteto y el fantástico Mike Budenholzer. Y tras el primer envite, el titular se repite: salta la sorpresa. Porque cuando el octavo vence al primero (o el 7º al 2º) no se puede hablar de otra cosa. ¿O sí?

Las sorpresas, elásticas en su propia dimensión, pueden fraguarse de más de una manera. En los 98 comentarios de la crónica del partido en nbamaniacs predomina el “demérito de Milwaukee” y un par culpables con nombre propio como Khris Middleton o Brook López, cuyo acierto en el tiro dejó mucho que desear.

Yo, por mi parte, he prestado mayor atención a unos Magic que saben lo que tienen y que crecen en aptitudes respecto al año anterior. Misma base, rotación sellada y tabiques fuertes.

Open threes matters; los Bucks estuvieron desconcertados y perezosos en los punteos y los Magic ágiles en el extra pass. Sin embargo, la brecha en el acierto desde el triple no fue tan amplia (apenas un 6% y ninguno de ambos equipos llegó al 40% de efectividad) como para descargar sobre esta faceta tan importante todo el peso del resultado. Más con un Giannis siendo Giannis (31/17/7). Tampoco sobre el tiro libre, el rebote ofensivo o los puntos en transición. Los Magic dominaron el partido de principio a fin, cómodos sobre el rectángulo y con una idea muy clara de cuál iba a ser su partido.

El gran cambio: Fultz, titular

Steve Clifford ha decidido seguir confiando en Markelle Fultz como primer base y eso le sienta al equipo de maravilla, ya que su manera de orquestar el juego es más sólida y transversal que la efervescencia volatil de un DJ Augustin que encaja como anillo al dedo en la segunda unidad para romper la baraja –junto con Terrence Ross– desde el banquillo. El mid-range del ex-número 1 del Draft va cogiendo fuerza, su defensa es ampliamente superior gracias a su envergadura y sus finalizaciones al aro obligan a cerrar más a la defensa rival, lo que favorece el juego abierto de sus compañeros, especialmente si están acertados.

Dato: Jonathan Isaac no volverá esta temporada, pero tanto Aaron Gordon como Michael Carter-Williams puede que lo hagan en este mismo Game 2. Más brazos que rodear.

Cuando una sorpresa se repite, esta deja de ser sorpresa. A los Bucks nadie le quita la vitola de favoritos ni a sartenazos. Se la han ganado. Al igual que a los de Steve Clifford hace tiempo que empieza a sobrarles el delantal de Cenicienta.

¿Knockout en cinco saltos, nuevamente? Podría ser. Pero esta vez, eso sí que me resultaría una verdadera sorpresa.

(Fotografía de portada de Kim Klement-Pool/Getty Images)


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