¿Qué hacer con Dennis Schröder?

A no ser que los Oklahoma City presenten un balance descaradamente bueno y una dinamica propia de contender allá por los meses de diciembre-enero, y con Chris Paul como eje y razón principal de ello, Sam Presti hará lo posible y también lo imposible por dar salida al chico señor de los 40 millones de dólares.

Porque serán (algo más de) 40 durante cada una de las tres próximas temporadas –en una progresión ascendente de 38,5, 41 y 44–. Mientras antes nos acostumbremos mejor, pues estas son las nuevas cifras en las que se moverán en adelante las renovaciones de los mega-cracks.

Hay playmaker para el invierno

Pero en el caso que nos concierne, el de Paul, además de ser líquidamente doloroso, su salario y su presencia misma se erige como una realidad altisonante y a contracorriente en el lento proceso de reconstrucción que están a punto de empezar en Oklahoma tras una desmoralizadora década de intentos, siempre en primera línea, y donde precisamente uno de los pilares nuevos sobre los que reconstruir es otro point guard: ; 21 añitos recién cumplidos.

No obstante, todos sabemos cómo se las gasta Sam Presti; uno de esos GM que no cambia duros a pesetas… a no ser que sea él quien reciba los duros. La salida de Paul George fue causa de fuerza mayor y la de Russell Westbrook no más que el corolario inevitable y necesario de a continuación. ¿Qué obtuvo Presti a camio? Picks del Draft suficientes para rehacer los Sonics sin necesidad de deconstruir los Thunder; 15 primeras rondas de aquí a 2026.

Pero en el acuerdo, no obstante y cuestión de equilibrio financiero, tuvo que tragarse a Chris Paul. Aunque quizás tragar sea un verbo algo injusto para referirnos a uno de los mejores bases de la historia del baloncesto y que aún a sus 34 años continúa jugando, si no como un All-NBA o un mega-crack, como un sólido All-Star (15,6 puntos, 8,2 asistencias y 4,6 rebotes en 58 partidos con Houston en el curso 2018/19, aunque con porcentajes, eso sí, por debajo de la media de su carrera).

Pero lo dicho. No encaja en OKC. Su carrera en paulatino declive choca de plano con unos Thunder que están dispuestos a empezar, si bien no de la casilla de salida (Gallo, Adams, Noel, Roberson…), no mucho más allá de las calles azul claro del Monopoly. El traspaso es la mejor opción para ambas partes, y Sam Presti está firme y dispuesto… pero no a cualquier precio.

Paul, en una franquicia con la plantilla y el balance adecuado, sigue teniendo un valor tremendo, y Presti (que esto lo sabe y así lo dejaba caer sutilmente el pasado jueves) está dispuesto a sacarle hasta la última gota de valor. Por ello, febrero se eleva como la nueva baliza fronteriza. Porque a partir de diciembre (y no antes), los jugadores que han firmado contrato este verano podrán volver a ser traspasados. Y ahí, con una lista de activos más amplia a su alcance, es cuando los Thunder quieren entrar a negociar.

Mientras, viendo el vaso medio lleno, Paul es perfecto para un papel de mentor, así como un recurso ideal para evitar un morral de derrotas excesivo que pudiese minar el ánimo de las tropas y el aficionado (otro día, pronto, hablaremos de la difícil realidad en la venta de abonos que afronta la franquicia ahora sin sus estrellas de siempre) y que pueden amortizar hasta pasadas las Navidades.

Un perfil complicado

Y ahora: en todo este pandemónium, ¿dónde y cómo encaja Dennis Schröder? Porque en un principio vino a ocupar un rol de suplente y clutch man en el cierre de partidos,y que el alemán aceptó de buen grado tras varios años ejerciendo galones de base titular. Pero es muy distinto ser el segundo de Westbrook, un MVP que promedia triples-dobles, a serlo de Shai Gilgeous-Alexander, un simple sophomore que viene de cuajar una notable temporada de novato.

Pero eso es exactamente lo que va a pasar si se queda, aún quitando a Chris Paul de la ecuación. Pues fue Shai la exigencia innegociable de Presti en la negociación contra la pared para permitir la marcha de George; y no a simple modo de capricho. Shai llega para ser el base de presente y futuro en OKC, y Schröder no va a impedir eso. Con Paul aguantando, mínimo, hasta diciembre, ¿cuál va a ser su papel?

Si la agresividad y la verticalidad son su fuerte, la no-defensa y una puntería por debajo de los estándares son su debilidad y uno de los motivos que abren el debate de su traspaso. 15,4 puntos y 4,1 asistencias como boxscore simple para un suplente de menos de treinta minutos, está más que bien. Sus porcentajes de 31,4% en triples, 41,4% en tiros de campo o figurar en el puesto 53 de entre todos los bases de la NBA en la categoría del Real Plus-Minus de ESPN (aunque es una notable mejora, desde luego, tras el desastre del año anterior, en el que quedó el 91 de 97 como titular en los Hawks), no tanto.

¿Colocarlo de escolta? Es una opción, aunque más bien parece un parche pasajero. Además, ser parte de la reconstrucción de los Thunder, aún encontrando su lugar y con un posición dominante, no cuadra con la filosofía impaciente de un Schoder de 25 años de edad. Cuando pidió salir de Atlanta, un equipo sin aspiraciones a nivel de campeonato, esgrimió como razón lo siguiente: “Quiero ganar un título. Y en mi prime – de los 25 a los 29– quiero competir. No quiero pelear por la segunda ni por las últimas plazas de la Conferencia Este”.

Imaginamos que esta misma reflexión, también es válida para el Oeste.

Sólo queda, pues, una pregunta al aire. ¿Candidatos dispuestos a sentarse a negociar y absorber su contrato de 15,5 millones hasta 2021?

(Fotografía de portada de Steve Dykes/Getty Images)


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