El destierro de Craig Hodges


Craig Hodges (Park Forest, Illinois, 1960) tiene un curriculum de esos que te pueden dejar con la boca abierta. Diez temporadas disputadas en la NBA, dos veces jugador con mejor porcentaje de triples en una campaña, tres veces campeón del Concurso de Triples del All-Star y dos veces campeón de la NBA en 1991 y 1992. Además de eso puede presumir de haber sido desterrado de la NBA por no haberse callado lo suficiente.

En Tiro de larga distancia, un libro que ha llegado a España en 2020, Hodges detalla como pasó de nacer en una familia humilde de Illinois a ser un doble campeón NBA junto a Michael Jordan y los Bulls de los 90… para después ser repudiado sin que ningún equipo quisiese —o se atreviese— a apostar por él cuando apenas contaba con 31 años. ¿Por qué ocurrió algo así? Podríamos decir que lo que Hodges venía haciendo y diciendo no gustaba y llegó un momento en el que los círculos de poder de la liga tal vez pensaron que lo que restaba para el negocio era superior a lo que aportaba.

Las Finales de 1991

En 1991, minutos antes de que comenzasen unas de las Finales más inolvidables de la historia de la NBA entre los Lakers de Magic Johnson y los Bulls de Michael Jordan, Craig Hodges planteó a compañeros y rivales un boicot. Inspirándose en lo que otros legendarios jugadores habían hecho antes del All-Star de 1964, Hodges buscaba que los jugadores alzasen la voz protestando contra lo que estaba ocurriendo a la comunidad negra, como por ejemplo la brutal paliza sufrida por Rodney King en Los Ángeles saldada en los juzgados de forma insatisfactoria para casi todo el mundo.

«Fue algo que me llegó una vez que nos íbamos a enfrentar a los Lakers. Ser capaces de hacer una declaración en una ciudad como Los Ángeles, donde había ocurrido algo tan horrible como lo de Rodney y los hechos posteriores, eso es lo que tenía en la cabeza», me comenta Hodges en una entrevista realizada por correo electrónico. «En los entrenamientos, en los viajes y en el día a día, los compañeros hablamos sobre lo que sucede en nuestras comunidades, pero no tenía planeado un boicot antes de aquel primer partido de las Finales».

Aquel fue uno de los momentos en los que Hodges trató de involucrar en el activismo por la comunidad negra a Jordan y al resto de sus compañeros, pero no hubo manera. Un año antes Jordan y su representante, el poderoso David Falk, habían tratado de que Hodges fuese el presidente del sindicato de jugadores. Pero Craig se negó, algo que no sentó bien a Jordan y Falk y menos cuando salió adelante una enmienda que tenía todos los visos de salir aprobada estuviese Hodges de por medio o no. «No sé si de haber tomado otra decisión en ese momento habría cambiado mi destino», explica Hodges. «En mis diez años como jugador y representante en el sindicato de jugadores me aseguré de obtener toda la información necesaria para comunicarla a la asociación de jugadores. Los jugadores y sus agentes eran totalmente libres de decidir lo que quisiesen de acuerdo a sus circunstancias».

Fue en ese momento cuando Hodges pensó literalmente que Jordan y Falk acabarían por echarle de la liga. Dos años después Hodges se tuvo que enfrentar a la espalda de la NBA, pero sin esperar de modo alguno que le pudiese pasar tan pronto.

En el verano de 1992 Hodges se convirtió en agente libre tras haberse proclamado campeón con Chicago por segundo año consecutivo y ningún equipo de los 27 que había en la NBA por aquel entonces quiso saber nada de él. Ni ese verano, ni durante la temporada siguiente ni en toda una década. Fue repudiado de forma tácita —llegó a demandar a la NBA— y las puertas traseras de la Liga solo se le volvieron a abrir más de diez años después gracias a Tex Winter y Phil Jackson.

¿Volverá a estar relacionado con la NBA?

Preguntado acerca de un posible nuevo rol en algún equipo de la NBA, Hodges se sincera. «Ahora mismo estoy centrado en mi libro y otros proyectos, pero la NBA es una organización muy grande, pueden surgir diferentes oportunidades y decir sí o no antes de conocer los detalles sería absurdo».

Quise terminar la conversación con Hodges preguntándole acerca de dos nombres que podrían cambiar su destino y si había hablado con ellos en los últimos tiempos. «A Jordan le he visto algunas veces y he tenido alguna charla con él desde 1992», dice. Con Adam Silver, comisionado de la NBA que en los últimos años ha empoderado aún más a los jugadores y que no ha impedido sus protestas alrededor del movimiento Black Lives Matter, aún no. 

«No, no he hablado con el señor Silver. Pero no porque no lo haya intentado. La NBA, Adam Silver y el mundo deben conocer las experiencias que hemos tenido Mahmoud Abdul-Rauf y yo, porque los jugadores actuales tienen muchas más libertades y posibilidades que las que nosotros tuvimos en el pasado». Rauf, para quien no lo sepa, fue otro jugador que desapareció de la NBA cuando comenzó a esquivar la obligación de ponerse en pie ante el himno estadounidense.

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(Fotografía de portada: Capitan Swing. Fotografía del artículo: Stephen Dunn /Allsport)


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