¿Realmente han estado ‘blandos’ los Celtics en el mercado NBA?


La parroquia céltica en nbamaniacs no es pequeña. De hecho es de las más grandes, variopintas y animadas a la hora de comentar. También de las que más se explaya, y priorizando (en líneas generales) la argumentación sobre la afirmación, el eslogan o el imperativo kantiano. Sin embargo…

  • “Puras chapuzas está gestión de Ainge…”
  • “Ainge ha estado lamentable en este momento. TT no es un mal jugador, pero esperábamos más…”
  • “Desastrosa la temporada baja de Boston. A esperar a que los Jays den otro salto de calidad y poco más”
  • “Otra rondita para Ainge, que obsesión la de este hombre…”
  • “Los Celtics necesitan certezas y dejarse de tantas mediocridades en el draft…”
  • “¡¡¡Pero qué mierda hiciste Ainge!!!”
  • “Nada, que Ainge no se hace con nadie para la pintura, eso sí, aleros que no falten”
  • “¿Pero qué? Drafteamos un base de 1,85? ¿Eh? ¿Qué estoy leyendo?”
  • “Ainge me va a provocar un infarto, necesitamos un center ya”
  • “Mis Celtics se armaron con un poste regular y un base suplente, perdiendo en el proceso al jugador que más IQ aporta”

… sin embargo, (también en líneas generales), no ha parecido demasiado satisfecha con cómo su equipo, y en particular su afamado general manager Danny Ainge, se ha movido en este mercado estivo-otoñal a la hora de atraer jugadores que mejoren su plantilla 2020-21 respecto a la que cayó en Finales de la Conferencia Este en la burbuja, ni tampoco con sus dos apuestas en el reciente Draft 2020.

Arriba he querido rescatar de los comentarios dejados en nuestro Disqus, en su total literalidad, algunos ejemplos de su descontento. Por supuesto no todos los fans de Boston opinan igual, y hay voces que reconocen, una vez más, la labor de Ainge en los despachos:

  • “Yo no veo tanto drama con la plantilla como vengo viendo, es un equipo que se acostumbró a jugar sin Hayward de tantas lesiones y ahora la segunda unidad ha mejorado notablemente”.
  • “Creo que podemos ganar el anillo, el año pasado estuvimos en las finales de conferencia, el equipo es casi el mismo pero con un mayor desarrollo y una segunda unidad mas preparada”.
  • “Pienso que han compensado bastante al equipo, lo de Hayward es un mal menor teniendo a dos monstruos en puro crecimiento como son Brown y Tatum, los Celtics van a dar mucha guerra”.

19 de noviembre, atipiquísima noche de online Draft. Cuando todos esperaban que desde Massachusetts fuesen a por un ‘5’ con sus picks 14 o 26, estos escogieron un base de metro ochenta y cinco (Payton Pritchard) y un potente alero (Aaron Nesmith). Los Suns se habían llevado a Jalen Smith cuatro rondas antes (en la 10º), quizás el prospect más interesante dentro de la pintura al que aspiraban en las oficinas de Boston.

Tres días después corregían este inconveniente con la firma de otro ‘4/5’, la de Tristan Thompson por dos temporadas. Ese mismo día, unas horas más tarde, se hacían también con Jeff Teague, un base venido a menos llamado a comandar su segunda unidad. Y es de estos dos jugadores y su impacto a gran escala en los Celtics que vienen, de lo que quiero hablar largo y tendido con vosotros.

¿Por qué Thompson y Teague?

Kemba Walker, Jaylen Brown, Jayson Tatum… como diría George Clooney, “what else?”

El núcleo de estrellas ya lo tienen en Boston. Un núcleo que, en rendimiento y brillo, solo puede ir a más.

El primero por adaptación, y los otros dos por edad. Kemba llegó con el inmenso reto de sustituir a Kyrie Irving, y en su primer año (y con sólo 56 partidos de regular season) podemos dictaminar que ‘notable alto’. Bien en anotación y porcentajes (más de 20 puntos con 57,5 de True Shooting), mejorable en la dirección (4,8 asistencias), y pendiente de trasladar todo esto a los playoffs en una versión resolutiva y ganadora.

Jaylen Brown es un (inminente) All-Star y Jayson Tatum el oficial franchise player y cara visible del escudo a largo plazo, a tenor de lo que indica su extensión por 195 millones de dólares, renovación con la que todos parecen bastante de acuerdo (Malthus y Schumpeter se lo pasarían genial hablando de estas cifras) y que era un aro obligatorio por el que pasar. Heredero generacional de Russell, Macauley, Sanders, Sharman, McHale, Bird y Pierce, Tatum ha sido llamado como el siguiente en la línea sucesoria.

Y Gordon Hayward, ‘el líder que no fue’ porque las lesiones lo impidieron, y el que ya nunca sería porque Tatum se hizo mayor, ha impedido el reintento Big Four por 20 millones de dólares (aprox); la locura que sí le dieron en Charlotte (120M), y a la que no estuvieron dispuestos los Pacers (adiós, Myles Turner) ni los tampoco los Celtics (hola, sign-and-trade).

Hayward y sólo Hayward podía elegir su destino. Y eligió Charlotte, o lo que es lo mismo: el protagonismo y el dinero frente al anillo y la posibilidad de hacer historia. A cambio de su exilio voluntario, Ainge ha sacado la mayor trade-exception de siempre: tarde, pero ni tan mal.

¿A la caza de algún triplista y/o agitador con esa trade-exception? Kyle Korver, Shabazz Napier, Ersan Ilyasova, Shaquille Harrison, Jordan McLaughlin… e Isaiah Thomas, entre otros, continúan sin equipo.

En definitiva, los Celtics conservan su columna vertebral de cracks, dejando escapar uno que no les garantizaba la gloria pero sí les comprometía (muy, mucho) a nivel salarial en el largo plazo.

Quintetos de Boston 2019-20

  • Mejor closing-lineup: Walker, Smart, Brown, Tatum, Hayward.
  • Mejor alineación: Walker, Brown, Smart, Hayward, Theis.

El quinteto titular de un equipo, realmente no es el que arranca los partidos, sino el que los culmina cuando estos están apretados. Y Brad Stevens, tras la dura pérdida de Al Horford, se la ha jugado con el súper small-ball en los minutos finales de desenlace incierto, dando entrada a Marcus Smart. El curso que viene volverá a contar con cuatro de sus cinco jinetes predilectos para el clutch game.

Similar pero distinto, es el quinteto que más rendimiento ha causado a lo largo de la temporada, independientemente del tramo del partido en que nos hallemos. Datos de Cleaning the Glass nos revelan que aquí la alineación crece unos pocos centímetros, al cambiar los 1,91 de Smart por los 2,03 de Daniel Theis, quizás la gran revelación del vestuario en la temporada (incluidos los playoffs). 543 posesiones en total, para un diferencial de +11,9 en temporada regular (y 53 posesiones con un descomunal +37,3 en las eliminatorias).

Si nos ponemos a experimentar con pequeños cambios (Smart por Hayward o Robert Williams por Hayward, por ejemplo) el balance sigue siendo positivo pero no tan exagerado. Y si a quien introducimos es a Grant Williams, el +/- se dispara (+18,8), aunque con una muestra demasiado pequeña como para tenerla muy en cuenta (23 posesiones).

En resumen: los Celtics, sí o sí, van a echar de menos a Hayward, quien sin lesiones no ha rendido como superestrella pero sí ha sabido complementar al resto ejerciendo de gran jugador. No obstante, piezas de segunda fila de vanguardia, como Smart y Theis (y la evolución que cabe esperar de jugadores jovencísimos como los Williams –SG y PF–, Waters o Edwards), pueden cubrir con solvencia esa vacante dejada por el juguete roto nuevo de Michael Jordan.

¿Dónde flaqueaban estos Celtics?

Respondiendo a la pregunta y si nos vamos a lo evidente, Brad Stevens no dispone de un LeBron, un Davis, un Leonard, un Durant o un Curry capaz de resolverle la papeleta a la sencilla orden “Sal ahí y juega”. Tatum, Brown y Walker deben ser capaces de engranar todo lo que tienen y generar una sinapsis ofensiva que dé ese mismo resultado o al menos uno que se le aproxime.

Si nos vamos a todo lo demás, es decir, todo aquello que complementa a tus estrellas (toda vez que tengas estrellas, y los Celtics, sin ser supernovas, las tienen) toca hablar de rotación, de lectura, de defensa, de química, de rebotes y de intensidad, con Los Angeles Lakers y Miami Heat (vigentes campeón y subcampeón, y cada uno a su distinta pero sobresaliente manera) como valiosos y actuales paradigmas de todo ello.

Brad Stevens, considerado como uno de los entrenadores más miméticos en la improvisación, y que mejor intuye lo que el partido pide y el rival exige para vencerlo, afronta (en mi opinión) tres grandes facetas a mejorar para este curso 2020-21 (¡que empiece yaaa, por Dios!), y que tenía a su alcance soliviantar Danny Ainge en un primer borrador a través de esta acelerada agencia libre.

Dichas facetas son:

1. Dotar de profundidad al banquillo
2. Rebote ofensivo
3. Amortizar sus estrellas

Y sin dólares para despilfarrar, el GM ha hecho esto:

Altas:

  • Tristan Thompson: 2 años, 19 millones.
  • Jeff Teague: 1 año.
  • Jayson Tatum: 5 años, 165-195 millones.
  • Tacko Fall: contrato dual.

Bajas:

  • Gordon Hayward.
  • Brad Wanamaker.
  • Enes Kanter.

La profundidad del banquillo de los Celtics

Los Hornets simbolizan, respecto de los Celtics, a ese fiel compañero de pelotón que no duda en interponerse ante el fuego enemigo, para evitar que sean tus tripas las que salten por los aires. En otras palabras, súper-sobrepagan ellos para que no sobrepagues tú. Lo hicieron hace un año con Terry Rozier y repiten ahora con Hayward como buenos samaritanos.

Y como con GH20, también entonces les llovió lo suyo: coñas y collejas. 58 millones por tres años pareció excesivo por un base suplente, pero lo cierto es que con Rozier en pista los Celtics acumularon en la 2018/19 un net rating de +2,5 y cerraron el año como el 4º mejor banquillo de la NBA. Esta temporada, sin él, hemos visto como caían al 12º puesto en regular season y octavo en playoffs.

La firma de Jeff Teague (un año por el mínimo; anótate otro tanto, Ainge) implica adquirir un point guard de repuesto de total garantía: sabes lo que te va a dar (anotación, veteranía, control del tempo del juego…) y también sabes que no te va a defraudar. 32 años, ex All-Star y titular de libro durante ocho años consecutivos en la liga.

¿Mejora Teague, a priori, la buena temporada de Wanamaker? Evidentemente sí.

Y luego, por otro lado, tenemos la adquisición de Tristan Thompson, sobre quien, para que entendamos bien sus múltiples vertientes de impacto en la segunda unidad, vamos a centrar su aportación en las facetas ‘2’ y ‘3’: rebote ofensivo y amortización de estrellas.

El rebote ofensivo

Esto es más que obvio, y no ha habido practicamente un sólo forero que no haya reconocido que los Celtics, con Thompson, ganan rebote a raudales:

  • “Te da defensa y rebote y mucho musculo en la zona, a Theis le falta altura y a Williams todavía le queda”.
  • Para mi fue una grandiosa contratación, es lo que necesitan, un pívot que rebotee e intimide algo, que pueda defender a los otro pívot de la liga”.
  • “Solventa los problemas que tenían de rebote en la zona por menos de 10 al año, no será Turner ni Drummond pero cumple y más por ese precio”.

La percepción es acertada porque los datos son, hasta para los miopes, concluyentes: Tristan Thompson, a pesar de jugar en los Cavs (19-45 de balance) finalizó la fase regular como segundo mejor reboteador ofensivo de la NBA, sólo superado por Andre Drummond.

Con la salida de Enes Kanter, el vestuario perdía al 13º mejor reboteador del circuito durante la temporada, y sólo con Theis –peleón pero escaso de centímetros– estaban condenados a languidecer en el rebote de ataque.

Toda esa presencia que daba Kanter en los tableros, la van a ganar a partir de ahora (y más aún) cuando Thompson salte a pista, convirtiéndose en fuente generadora constante de segundas oportunidades (ámbito donde los Celtics terminaron el curso en mitad de la tabla, 12º, con 13,3 puntos), y brindando un plus en la parcela ofensiva, a su singular manera, para alegría del quinteto que esté en ese momento sobre el parquet (y donde siempre habrá, mínimo, un Brown, un Tatum o un Walker).

Amortizar las estrellas de Boston

Ya hemos dicho que Tatum ha dado, en apenas unos meses, un gran salto que lo asienta como All-Star y uno de los forwards con más porvenir del panorama, pero todavía está lejos de ser un All-NBA. Lo mismo sucede con Walker y Brown, sólo que estos dos con menos talento y, por lo tanto, un techo inferior en cuanto a progresión.

No obstante, hay maneras no tan vistosas o perceptibles a simple vista para, como miembro del frontcourt, hacer de tus anotadores una baza aún mejor. Circulación de balón y movimientos off-ball: maniobras que liberan al tirador e incrementan su eficacia.

Y no necesitamos irnos a la excelsa coreografía de pase de los Spurs de 2014, o a las exquisitas elevator doors de Mark Jackson en los Warriors de 2013 (hablaremos otro día de esto) con Stephen y Klay como beneficiarios. No, esto se inventó hace décadas, casi con el baloncesto mismo, pero no por ello ha perdido su utilidad. La pantalla de toda la vida, y que sin embargo es un stat (las screen assists) de muy reciente acuñación y conteo en NBA Stats.

Como decimos, la NBA empezó a medir esta vía indirecta de encestar cuatro años atrás, desde la 2016-17 (apartado Hustle, para los fans de las estadísticas), y en tres de esos cuatro años, Thompson ha figurado en el top-10, siendo incluso tercero en la 2018/19.

Y ahora, si unimos ese dato a este otro que os voy a dar, es cuando flipáis y le hacemos todos la ola a Ainge.

Data un estudio fresquito de CBS Sports, que de los 13 jugadores más eficientes de la liga en acciones de pick-and-roll (y un mínimo de 150 posesiones), cuatro de ellos visten la camiseta de Boston Celtics:  Kemba Walker, Jeff Teague, Jayson Tatum y Marcus Smart.

Combo multiplicador a la vista (uno más uno son sieteee, quien me lo iba a decir….).

Que tres miembros de los Celtics hayan sido tan productivos en esta jugada hasta el momento no ha sido solo virtud de los lanzadores, sino también del que solía hacer de muro: Daniel Theis también es de los mejores en funciones de screener man, y Kemba se ha hinchado este año gracias a ello. Con Tristan, esta jugada puede volverse aún más lucrativa en 2021.

(Mid-range game for the win. Y Kobe, que nos lee desde arriba, se sonríe, nostálgico).

Y no sólo esta asociación será buena para el tiro desde el codo. Thompson, perro viejo, interpreta como pocos big man su limitado papel en ataque, y adapta sus pantallas tanto a la jugada como al jugador; abrir distancia para el triple abierto no es un problema para él, y tanto Jayson Tatum como Marcus Smart (ambos vienen de lanzar con más de un 40% en triples en situaciones de pull-up) estarán encantados con su poder repelente.

En resumidas cuentas, Tristan Thompson ha sido típicamente un jugador valorado por aquello en lo que fácilmente luce (rebote, intimidación, buen defensor de perímetro en el mismatch), pero a quien rasca la superficie un poco más podrá ver que su aportación, en la estadística avanzada y con los compañeros adecuados, puede dar mucho más de sí.

No le des el balón al poste esperando un dream shake o un gancho a lo Kareem, porque eso no te lo hace ni en el 2K20. Pero si buscas un socio, un guardaespaldas y un padrino que te haga de atalaya allá donde la necesites, Tristan es tu hombre.

¡Y ojito (esto dato lo dejo de propina) que ha empezado a lanzar de tres y nada mal el zagal! 39,1% en 0,4 intentos por partido con Cleveland 2019/20.

  • ” No es la clase de pívot que convenga en el sistema de Boston…”.
  • “Ese Kemba-Smart-Brown-Tatum-TT me parece un quinteto muy interesante”.
  • “Creo que es un buen fichaje, un pelín carillo pero es valido para Boston”.
  • “No me termina de cuadrar por sistema, y siento q siguen sin tener una intimidación muy grande”.
  • “No me gusta nada este tipo. Aporta rebotes. Es una versión mala de Drummond”.
  • “Ahora es cuando me trago mis palabras. Dije que Thompson no encaja en la defensa de los Celtics y aquí lo tenemos. Me parece una pésima forma de gastar los nueve millones”.
  • “Boston, éste no era el pívot que estaban necesitando!!!! Ojala me cierre la boca Thompson, pero para mí no va a encajar en lo mas mínimo en estos Celtics“.

De todo hay, y cabe, en la viña verde de nbamaniacs. Benditos seáis.

Datos obtenidos de NBA Stats, HoopsStats, TeamRankings, Spotrac, Bleacher Report y CBS Sports.

(Fotografía de portada de Maddie Meyer/Getty Images)


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