Bola con efecto de Royce White: ¿Por qué Dudley tiene equipo y Carmelo no?

Lo que, de un modo u otro, se pregunta casi toda la comunidad NBA

No me gusta empezar con un ad hominem, pero el modo en que Royce White encara el asunto (que, ¡ojo!… es un buen asunto y un tema con su profunda dosis de reflexión) ya invita a apartar la cóclea; por el tono exageradamente reivindicativo de sus palabras (como si nadie en el resto del mundo se lo hubiese cuestionado antes), como por la peana de autoridad en que él mismo se sitúa al auto-incluirse como “all of us here, that played the game at the highest level…”, cuando tras ser todo un pick 16 del Draft 2012 (al César lo que es del César), sus apariciones en la NBA se reducen a nueve minutos en tres partidos con los Kings.

Pero lo que plantea –más allá de las formas– es un tema legítimo y en absoluto simplón. Porque tanto hooligans como haters, neutrales y melovers, de un modo u otro afrontamos esta realidad con cierta dosis de incredulidad y confusión. ¿Pues… cómo puede ser que un jugador como Jared Dudley tenga un puesto asegurado en Los Ángeles Lakers mientras continúa sin equipo ni tampoco ofertas que le sugieran unirse a uno?

La clave: el fit

Podía no haber nombrado a nadie, y simplemente acotarlo en un “¿cómo puede haber tantos jugadores mediocres con equipo…?”. Pero no. White tiró de comodín, de diana, de presa fácil y de ofensa directa. De Jared Dudley, cuyo papel en la NBA lleva algunos años en entredicho merced a una forma física no-óptima y un papel dentro de pista casi unidimensional (tirador).

De paso, pues había salido a la calle con el cargador lleno, White también tuvo para LeBron James. “LeBron va por ahí como si fuera la cara y la voz de los jugadores. Entonces, ¿cómo deja que su hermano fuera del barco, y permite que firmen a Jared Dudley y no a Carmelo?”

Pues Dudley, cuyo último año en los Nets ha sido la evidencia perfecta de que su aportación, además de en pista, se mide sobre todo en intangibles fuera de ella (carácter, veteranía, fiesta del banquillo…), ha intervenido, vía tuit, con inesperada –escapando a su sangre caliente– sensatez.

“”Este no es un Melo contra mí; él es un HOF en primera votación… Todos queremos verlo de vuelta en la liga… Royce parece desinformado cuando habla y sacando mi nombre a la palestra. Esta liga no se trata de quién es mejor, sino de cuáles son jugadores adecuados para hacer mejor a un equipo”.

Touché. Que Melo no estaba preparado para dar un paso atrás, ni siquiera a un lado (como 6º hombre clave) lo vimos especialmente en Oklahoma, y luego fugazmente –sin tiempo apenas para adaptarse– en Houston. Desde entonces, le cuelga un ancla en forma de etiqueta que repetimos como un mantra: ‘Melo no ha sabido envejecer’.

No defiende (casi nunca lo hizo). No las mete como antes (el gran argumento). Condiciona la pizarra entera del equipo sin aportar ese punch ganador que le hizo ser el leitmotiv y eje central de dos franquicias durante casi década y media. Melo, líder despojado sin la humildad (o bajo la ceguera) de abdicar, ha sufrido el destierro de la NBA sin que durante dos temporadas llegase a entender bien el porqué.

Sin credibilidad

Sus declaraciones más recientes, de darles crédito, nos hablan de un Melo que por fin ha entendido lo implacable del paso del tiempo y que, en un rol concreto y secundario, pero mortífero en su esencia, está listo para volver. Y por el mínimo… ¿quién no querría al menos intentarlo? Pues, por ahora, ninguna de las treinta.

Pero el máximo anotador de la NBA en 2013 no arroja la toalla. Su amor por el baloncesto se mantiene, por el momento, mucho más fuerte que su orgullo o su poder de resignación. A sus 34 años, se camufla en la tangente de la rueda, participando en sesiones de entrenamiento con jugadores de los Brooklyn Nets en Las Vegas. “¿De verdad me estás diciendo que en 30 equipos no tengo hueco en plantillas de 15 jugadores? Mi silencio no significa mi rendición”.

Opiniones: Perkins y Nelson

A la sazón de White y su mensaje, dos reacciones de dos viejos NBA, con opiniones complementarias.

Por un lado Kendrick Perkins, una mina para los medios desde su retirada y cuyo trash talking típico en cancha lo suelta ahora fuera de ella, aunque tras el teclado y sin esa mirada de querer matarte. “¡Dudley encaja perfectamente en los Lakers! ¡Conoce su rol y va a hacer todas esas pequeñas cosas que no aparecen en las estadísticas pero ayudan a ganar partidos! ¡¡¡Me recuerda a James Posey en los Celtics!!!”

Perkins se aferra a la baza del rol, aludiendo claramente que es algo que Dudley entiende a la perfección, cosa que Carmelo no. Por otro lado tenemos a un Jameer Nelson mucho más conciliador.

“Royce White ha sacado un tema muy interesante fijándose en el hecho de que Dudley tenga un espacio en un roster por encima de Melo. No hay nada que reprochar a Dudley. Es un profesional y todos los equipos necesitan piezas como él. Y sí, Melo debería estar en varias plantillas, pero antes debe encajar en ellas”.

Para añadir en un tuit posterior. “Y esto no significa que esté diciendo que Dudley sea mejor que Melo. Simplemente encaja mejor en el vestuario y en la organización. Pero Melo es uno de los mejores anotadores que este deporta ha visto y merece más respeto”.

(Fotografía de portada de Adam Glanzman/BIG3/Getty Images)


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