Las rodillas de Kristaps Porzingis no dan tregua


Hace tiempo que tenemos un debate abierto sobre si Kristaps Porzingis es la estrella que necesita Luka Doncic a su lado. Pues bien, quizás habría que empezar a hablar más sobre si en algún momento llegará a estar en plenitud física para demostrarlo.

Desde que en febrero de 2018 se rompiese el ligamento cruzado de la rodilla izquierda, verle jugar con asiduidad a su mejor nivel se ha convertido en un imposible. En aquella ocasión, la de su lesión más grave, no volvió a jugar hasta el inicio de la campaña 2019-20; es decir, 20 meses después de sufrir tan gran contratiempo.

Una lesión así, y siendo traspasado por el camino a Dallas Mavericks, hizo que los de Texas llevasen la cautela al extremo para que recuperase el ritmo con calma; no en vano la inversión era y es de 5 años y 158 millones de dólares. Se trataba sin duda del camino correcto, la cuestión es que los resultados no están siendo los esperados.

Saltando al presente, anoche el pívot letón hubo de abandonar la cancha a mitad de partido contra Detroit Pistons. Sin conocer el motivo a primera vista, la gerencia explicó poco después que se trataba de dolor en la rodilla derecha y que no regresaría a la cancha. Según Rick Carlisle, está lejos de ser algo alarmante:

“Realmente no sé nada más, pero parecía caminar bien después y estaba de buen humor, así que ya veremos. Veremos cómo se siente en los próximos día e iremos decidiendo”, comenta el head coach de los Mavs.

No quedamos con el “no sé nada más”. Aunque Dallas ha tenido cuidados extremos con su jugador, parece que éste vive en un eterno bucle de puestas a punto que no le permiten ir más allá; tan pronto acelera como tiene que echar el freno. Y hablamos de las dos rodillas, porque la izquierda fue la que sufrió en aquel 2018, pero es que la derecha tampoco termina de responder.

Fue en la burbuja de Orlando donde ese nuevo problema golpeó con fuerza. Dallas jugaba ante los Clippers y ciertamente se les veía con opciones de derrotarles, pero estas menguaron notablemente cuando conocimos que Porzingis no jugaría más yendo la serie 2-1 a favor de los californianos. Una rotura en el menisco lateral de su rodilla derecha le retiraba del juego.

Para solucionar tal problema físico pasó por el quirófano en octubre de 2020 para volver al parqué ya en enero de 2021. Desde entonces se ha perdido ya 11 partidos entre descansos y problemas menores, pero ni así ha evitado que anoche la rodilla derecha volviese a llamar lastimosamente a la puerta; y todo ello un mes después de que dijese una frase ya demasiado escuchada: “Me siento mejor en cada partido”.

Porzingis necesita que su aventura deje de tomar curvas, porque tanto sube y baja está dejando su talento para el baloncesto en un segundo plano. Cuando llegó a la NBA convirtió los abucheos de la noche del draft en asombro en La Gran Manzana. Ahora, esperando que lo vivido en Detroit (donde ganaron) no sea más que un susto, llega el momento de aplastar la incertidumbre con un final de temporada pletórico. ¿Lo conseguirá?

(Fotografía de Maddie Meyer/Getty Images)


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